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日志


2008/10/26

El fin de una época

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El fin de una época


Documento del Comité Central del

Partido Obrero Revolucionario

(POR-Cuarta Internacional)


 

1.- La crisis financiera que se inició en Estados Unidos y se ha extendido a todo el mundo es un acontecimiento de enorme importancia en la evolución de la economía capitalista y que sin duda tendrá grandes repercusiones en la lucha de clases. Es el final de una época: la que empezó en los años 80 del siglo pasado con Reagan y Thatcher; la que dio un enorme impulso a la globalización y a sus políticas denominadas neoliberales; la que generalizó las privatizaciones y los recortes de derechos sociales; la que convirtió en ley que el mercado capitalista podía espontáneamente resolverlo todo... Se trata del final de una época determinada por las políticas de un liberalismo extremo, que no hay que confundir con el final de la globalización ni menos con que estemos ante una crisis terminal del capitalismo. Las crisis nunca son un acto único sino un proceso (la crisis de 1929 alcanzó su momento más álgido en 1933). Lo importante es comprender bien su tendencia y sus dinámicas.


2.- La crisis es muy grave pero el capital dispone todavía de recursos económicos y políticos para enfrentar la situación. La globalización consiste en una mayor concentración del poder en cada vez menos manos (“las 200 empresas que controlan el mundo”) en un enorme crecimiento del mercado mundial sin apenas restricciones para la exportación de capitales, en el mayor peso del capital financiero sobre el destinado a la producción de mercancías (de ahí también la importancia de la especulación del capital en la actual crisis) y en la acumulación de grandes beneficios. Este colchón de beneficios es el que todavía le permite un cierto margen de maniobra para afrontar la gravedad de la crisis.


3.- Se trata del final de una época porque las cosas ya no podrán ser como antes. La necesidad de salvar el sistema financiero ha obligado a los gobiernos de los países más poderosos a multimillonarias inversiones en una medida defensiva para evitar males mayores. Tales inversiones están destinadas a salvar los intereses de los grandes inversores y son la expresión del fracaso de las políticas neoliberales. El mercado no resuelve los problemas por sí mismo. La liberalización extrema se convierte en un peligro para el mismo sistema capitalista. “Las relaciones burguesas de producción y de cambio, las relaciones burguesas de propiedad, toda esta sociedad burguesa moderna, que ha hecho surgir como por encanto tan potentes medios de producción y de cambio, se asemeja al mago que ya no es capaz de dominar las potencias infernales que ha desencadenado con sus conjuros” (Manifiesto Comunista)
El Estado está obligado a intervenir para salvar la economía. La desregularización y la falta de control son riesgos para la salud del sistema. Es evidente que, bajo el capitalismo, hasta la intervención del Estado, en una especie de nacionalización encubierta, se hace para salvar a los más ricos (los beneficios se privatizan para unos pocos y las pérdidas se socializan para todos). La globalización tal cual la hemos vivido en los últimos decenios no puede continuar así a riesgo de provocar crisis aún más profundas. Ya son muchas las voces que exigen cambios regulatorios, mayores medidas de control, acabar con las zonas oscuras de la especulación capitalista, etc. Para salvarse el capitalismo necesitará cambios. Recordemos nuestras Tesis del XVI Congreso: “La globalización, al agravar las contradicciones del sistema, debilitar a las fracciones intermedias, subvertir el orden establecido desde 1945, suprimir todos los artificios y colchonetas que el capitalismo reformista de la posguerra había dispuesto para atenuar y ralentizar los efectos de las crisis, bajo la presión del movimiento obrero, está haciendo mucho más inestable y quebradizo al sistema, cavando más honda su tumba. De la escalada de los superbeneficios imperialistas actuales, a costa de ahondar el foso entre los países y las clases, se puede concluir: Más dura será la caída.”.


4.- Decir que una mayor regulación o control del sector financiero hubiera evitado la crisis es no conocer las leyes del desarrollo bajo el capitalismo. El propio sistema capitalista necesita revolucionar sus propios medios de producción para seguir existiendo y ese proceso genera una sobreproducción que ya no puede llegar a asumir y entonces el choque entre la capacidad de producción, técnica, científica… choca con las relaciones de propiedad establecidas por el capitalismo. De ese choque surgen las crisis (y las posibilidades revolucionarias) que una mayor regulación puede, en ciertas condiciones, retrasar pero en ningún caso evitarlas.
En la medida que la globalización ha ido avanzando ha ido creciendo la preocupación por la gravedad de la crisis y el intento de evitarlas. Durante la burbuja de las empresas de Internet a principios del 2000 se decía que el desarrollo de la informática permitiría un control de las crisis y un nuevo desarrollo del capitalismo. Poco duró el espejismo y, como en todas las crisis se dilapidaron y destruyeron fuerzas productivas. El mismo proceso se repite ahora con mayor profundidad y mayor envergadura.


5.- Estamos ante una de las crisis más graves desde el crack de 1929 que es la expresión de la acumulación de muchas otras: crisis de la deuda mexicana en 1982; crack bursátil de la Bolsa de Nueva York en 1987; quiebra de las cajas de ahorro norteamericanas en 1989; crack de la Bolsa de Tokio y del sector inmobiliario en Japón que abrió una recesión en el país de cuyas consecuencias aún no se ha recuperado; 1997-1998, crisis de los “tigras asiáticos” con fuerte impacto en Rusia y Argentina; 1997, crisis financiera en Corea; 2000 estallido de la burbuja de internet; 2001 crisis argentina... Las medidas extraordinarias acordadas por los gobiernos pueden en un cierto tiempo agudizar aún más la quiebra del sistema. Los miles de millones de dólares necesarios para afrontar la crisis de las hipotecas subprime (cuyo valor real se desconoce) multiplicará el déficit americano y si le añadimos los costes a fondo perdido del mantenimiento de la guerra en Irak y Afganistán… las perspectivas económicas para la primera potencia mundial son desastrosas. Parecidas parecen las perspectivas en la economía europea. Es pronto para ver los cambios que se producirán pero ya los está habiendo en las alturas de los grupos más poderosos del capitalismo y una pérdida de peso del imperialismo americano.
La crisis reforzará aun más las tendencias a la concentración de la economía capitalista. La crisis ya ha liquidado algunos bancos; otros han aprovechado la coyuntura para comprar a bajo precio y reforzar su peso en las finanzas mundiales. Esa tendencia se extenderá a otros sectores y su resultado será que el poder financiero y de los sectores industriales y comerciales más decisivos quedará aún en menos manos.


6.- El carácter mundial de la globalización ha hecho más interdependientes todas las economías. La economía europea anuncia una recesión. China, que dispone de un
enorme superávit y que ha estado aguantando el déficit público norteamericano, está reduciendo su crecimiento.
Evidentemente, lo que es una grave crisis financiera se trasladará, ya lo está haciendo, al terreno de la producción, comercial y de consumo y en ese caso todos los dispositivos económicos preventivos pueden saltar por los aires.


7.- Como siempre que se abre una crisis capitalista salen los que defienden algunos cambios necesarios para que el capitalismo siga existiendo. Son los que dicen que algo tiene que cambiar para que todo (lo fundamental) siga igual. Otra vez, tanto desde el propio imperialismo como de la socialdemocracia, se alzan voces pidiendo controles, regulación… sin duda que algunas medidas están obligados a tomar, pero como declaró el responsable de un fondo de alto riesgo: “Se ganará menos dinero y se endurecerá la normativa bancaria…hasta que alguien invente la manera de saltársela.” Es una declaración franca de que la pervivencia del capitalismo globalizado está íntimamente ligada al parasitismo y la especulación, ya sea financiera, en materias primas, alimentación, etc.
La crisis no es el producto de la falta de liquidez del sistema financiero. La falta de liquidez es una expresión de la crisis. No hay que confundir los efectos con las causas. ¿Cómo es posible que en pocas semanas hayamos pasado de la existencia de liquidez a la desconfianza de prestarse dinero entre los bancos? Si fuera un simple problema de liquidez ¿por qué la decisión del gobierno americano de inyectar 700.000 millones de dólares no ha resuelto el problema y dado tranquilidad a los inversores? La crisis estalla como el resultado de la acumulación de contradicciones, particularmente de la pirámide especulativa que desde hace años recorre la economía mundial. Marx logró explicarla así: “En un sistema de producción en que toda la trama del proceso de reproducción descansa sobre el crédito, cuando éste cesa repentinamente… tiene que producirse inmediatamente una crisis, una demanda violenta y en tropel de medios de pago. Por eso, a primera vista, la crisis aparece como una simple crisis de crédito y de dinero… Pero, al lado de esto, hay una masa inmensa de estas letras que sólo representan negocios de especulación, que ahora se ponen al desnudo y explotan como pompas de jabón…”.


8.- El mismo carácter de la globalización ha facilitado la rápida extensión de la crisis a Europa, que en muchos países se ha visto obligada a nacionalizar bancos para evitar una extensión mayor de la crisis financiera, y varios de ellos están en recesión. Después de la crisis política en la construcción europea por el rechazo en el referéndum irlandés, la crisis económica paraliza los intentos de reflotarla. Aumentarán las dificultades para los planes políticos, por los diferentes intereses de cada una de las burguesías, y hasta el plan aprobado en la Agenda Lisboa (privatizaciones, precariedad, aumento de la productividad, etc.) serán de difícil aplicación.
En este marco hay que prever una agudización de la crisis en España. Desde hace tiempo veníamos insistiendo en la debilidad del “milagro” español basado en el ladrillo, el turismo, el endeudamiento de las familias y el empleo precario y de bajos salarios. La crisis ya está golpeando en prácticamente todos los sectores, el sector industrial tampoco se queda al margen. En muy poco tiempo el gobierno ha dilapidado su crédito, en primer lugar el económico pero también el político.
La salida a la crisis no está definida por anticipado y puede abrir escenarios diferentes, tanto hacia la derecha por la continuidad de las políticas neoliberales, o incluso xenófobas si cala la utilización de la inmigración como un elemento de división entre la clase trabajadora, como hacia la izquierda a través de la intervención firme y masiva de la clase trabajadora. Todo dependerá de la lucha de clases.


9.- Están abiertas las posibilidades de un nuevo desarrollo de la lucha de clases. Constatamos la enorme distancia entre la conciencia, la organización y los objetivos políticos de la clase trabajadora y las posibilidades y tareas que se abren. Nuestro punto de partida será responder a la crisis para evitar que recaiga sobre las espaldas de los trabajadores. Pondremos por delante las exigencias más inmediatas de defensa del empleo y el salario pero nuestras propuestas tendrán que ir más lejos, en exigir medidas contra los capitalistas, contra quienes durante estos años se han llenado los bolsillos con los multimillonarios beneficios. Será la manera de enfrentar las exigencias de la población trabajadora con los que siguen identificando interés público con su propio interés.
Nuestro método es el de la movilización y la exigencia del más amplio frente único. La crisis por profunda que sea no resuelve por sí misma los problemas de la conciencia y la organización, sólo facilita un progreso más rápido. Serán necesarias nuevas experiencias que permitan dar confianza y fuerza a la movilización y que las nuevas generaciones aprendan de ellas para renovar y regenerar el movimiento obrero. Debemos dar el máximo de importancia a la participación y a la más amplia unidad de la clase trabajadora. Pretender dar saltos en el vacío, radicalizar artificialmente el movimiento o crear y sostener pequeñas agrupaciones sindicales no es la mejor respuesta a la situación. Al contrario, la crisis llevará a los trabajadores y trabajadoras a mirar hacia los grandes sindicatos y, aunque la política de sus dirigentes sea timorata y conciliadora, serán el medio para agruparse y movilizar. Las posiciones conquistadas en los sindicatos en el trabajo paciente de estos años pueden ser la palanca para reforzar y ampliar el trabajo de los marxistas revolucionarios.


10.- El hueco entre la gravedad de la crisis y los ataques que representará contra la población trabajadora y el retraso en la conciencia y la organización debe ser llenado a través de la movilización y de que las propuestas signifiquen una respuesta a los problemas inmediatos y que lleguen a elevarse hasta el nivel de chocar con los intereses de los capitalistas. Es lo que denominamos un sistema de reivindicaciones transitorias para la movilización de las masas. Hay que combatir la idea de que las crisis sólo significan retroceso para las clases populares. Nada está escrito. Todo depende de la lucha y sin crisis tampoco es posible dar pasos hacia delante, empezando por los problemas más urgentes:


Empleo: No aceptar cierres ni despidos en empresas con beneficios. Que el gobierno central o los autonómicos no acepten expedientes de regulación de empleo. Las empresas deben estar obligadas a presentar un plan social si quieren deslocalizar o cerrar y a devolver el dinero de ayudas públicas que hayan recibido. Si el gobierno avala a la banca, medidas también para defender los empleos y las empresas, con presencia y/o control de los trabajadores en los órganos de la empresa. No al abaratamiento del despido. Jubilación a los 60 años.


Salario: La crisis no la deben pagar los ya insuficientes salarios de los trabajadores. Cláusulas de revisión salarial en los convenios. 1.000 euros de salario mínimo.


Jornada: Luchar contra la crisis es repartir el trabajo. Volver a poner en el centro la lucha por las 35 horas y la reducción de las horas extras como respuesta a los despidos y expedientes.


Planes de Obras Públicas: Se necesita un plan urgente para combatir el paro a partir de inversiones públicas en infraestructuras y servicios públicos.


Que paguen más los que más tienen: En este país los más ricos son los que proporcionalmente pagan menos impuestos. Hay que cambiar la fiscalidad para establecer criterios progresivos para que los más ricos y las más grandes fortunas paguen más.


Sistema financiero: La crisis y millonarias inversiones de los Estados ha demostrado que la banca debería ser un servicio público y social antes que el negocio privado de unos cuantos. Si no son capaces de cumplir su papel, si la clase trabajadora y ciudadanía, o la pequeña y mediana empresa se ven estranguladas por no poder obtener créditos, el Estado debe nacionalizar el conjunto de la banca y hacer que cumpla su función estratégica de servicio público de crédito poniéndola bajo control del Estado y de las organizaciones de los trabajadores. Podría ahorrarse así, dejando de pagar a la banca privadas y sus voraces banqueros, todo el dinero necesario y dedicándolo a un plan de conjunto para que la crisis no recaiga sobre los más débiles. Este es el plan que necesitamos y no “apretar el cinturón” a los pobres.


11.- En esta situación la crisis de Izquierda Unida añade dificultad para lograr dar pasos en la reorganización política de la izquierda. A pocas semanas de reunir una Asamblea Federal que decida su futuro seguimos considerando que la alianza de fuerzas políticas diversas opuestas al neoliberalismo y a la izquierda del social-liberalismo sigue siendo una necesidad en el proceso de reorganización de la izquierda.
La nueva situación exige también buscar todas las posibilidades de debate, de reflexión y de confluencia política con otras tendencias revolucionarias, tanto en el Estado español como a nivel internacional. Los y las militantes que estamos agrupados en el POR somos conscientes que sólo representamos una parte de los que luchan por el socialismo y que las tareas políticas, teóricas y organizativas que la crisis nos plantea necesita de un salto cualitativo y cuantitativo, de confluencia con otras tendencias o grupos de militantes. Nos declaramos dispuestos a ello.

 


12.- Se abre el campo para una importante lucha ideológica de denuncia del capitalismo, de defensa de los principios y objetivos del socialismo, de actualización del marxismo para el siglo XXI. Durante los últimos años parecía que la ideología de la clase dominante era la única posible. Se ha abierto la posibilidad de que el marxismo vuelva de nuevo a interesar como la herramienta capaz de explicar y comprender los procesos sociales e históricos desde un punto de vista materialista. Podríamos decir que “Marx vuelve”, pues la crisis ha puesto de actualidad su análisis del capitalismo; el papel del Estado como “consejo de administración de la clase capitalista”; las crisis como destructoras de fuerzas productivas… Evidentemente, no se trata de repetir las frases hechas ni de considerar que todo está en los clásicos. La actualización del marxismo para la lucha por el socialismo en el siglo XXI es la tarea a la que hay que dedicar tiempo, esfuerzos y estudio, tanto teórico como práctico. Leer o releer los clásicos del marxismo; estudiarlos a la luz de los nuevos acontecimientos; conocer las nuevas aportaciones; organizar debates y reflexiones y, sobre todo, trasladar sus enseñanzas a la lucha de clases será nuestra aportación al renacimiento del marxismo revolucionario de nuestra época.


19 de octubre de 2008

Vuelve Marx

LA UARORA-SEP 2008

 

La brutal crisis que estamos viviendo no sólo está haciendo temblar toda la estructura económica de la sociedad sino también las ideas imperantes. De pronto lo que parecía evidente se ha convertido en humo, lo que se presentaba como una verdad revelada se ha demostrado falsa. Para analizar el capitalismo y sus crisis nadie mejor que Marx.

 

Vuelve Marx

 

Miguel Salas-Revista La Aurora

 

La brutal crisis que estamos viviendo no sólo está haciendo temblar toda la estructura económica de la sociedad sino también las ideas imperantes durante los últimos decenios. De pronto lo que parecía evidente se ha convertido en humo, lo que se presentaba como una verdad revelada se ha demostrado falsa. La incertidumbre no sólo afecta a las inversiones en Bolsa o al futuro del sistema sino también a las ideas que dieron cobertura ideológica a la globalización y a sus políticas neoliberales. La historia se ha acabado, decían algunos para decir que el capitalismo había vencido. La lucha de clases es cosa del pasado, decían otros para presentar un futuro de riqueza y bienestar. El mercado se autorregula y resuelve sus propios problemas. La globalización acabará beneficiando a todos y todas. “Hemos llevado al capitalismo a su perfección, hemos acabado con el riesgo” presumía hace unos años un broker de la City de Londres…

 

Una tras otra de las explicaciones o pseudo teorías de los últimos tiempos van cayendo y mostrando su falsedad. Así como buena parte de la bonanza económica de estos años se había basado en una especie de juego de la pirámide con capital ficticio, el dinero se revaloriza mientras haya otro que lo compre, hasta que un eslabón falla y la pirámide se desploma; pasa lo mismo con las ideas, las que había ya no sirven. El jefe de la mayoría del Senado de Estados Unidos, Harry Reid, lo reconocía al ser informado de la profundidad de la crisis: “Estamos en territorio desconocido, esto es un juego diferente... Nadie sabe qué hacer.”

 

Cuando lo que parecía sólido se hunde hay que buscar referencias y herramientas que nos permitan analizar y comprender la realidad, y aquí es donde reaparece un señor de barba abundante, perseguido y denigrado durante decenas de años, a veces convertido en un adocenado sin peligro, sus ideas enterradas en no pocas ocasiones, pero que siempre vuelve a aparecer cuando más se le necesita. Nos referimos a Carlos Marx y el marxismo. De una u otra forma se ha convertido en una referencia en estos meses de crisis. “Marx tenía razón” titulaba un comentarista de La Vanguardia el 25 de septiembre y hasta el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, ha recordado que “Marx observó hace tiempo la forma en que el capitalismo desenfrenado se convirtió en un tipo de mitología que atribuye realidad, poder e inteligencia a cosas sin vida propia. Estaba en lo cierto en eso”. En eso y en muchas otras cosas.

 

Carlos Marx dedicó mucho tiempo y esfuerzo a analizar la sociedad capitalista, no sólo a explicar lo que era visible sino a buscar en sus entrañas para lograr comprender en qué consistía, de dónde sacaba sus beneficios, cómo explotaba a los trabajadores, cómo funcionaba, por qué producía crisis periódicas, cuál sería su destino… de ese estudio y de su compromiso y relación con las luchas de los trabajadores surgió el marxismo como teoría científica para la acción de la clase trabajadora contra el capitalismo.

 

Durante los últimos decenios casi había desaparecido de las aulas universitarias y los ambientes científicos y hasta de buena parte de los movimientos políticos de la izquierda. Sólo pequeños grupos políticos o de investigadores seguían defendiéndolo o utilizándolo como base para comprender los procesos sociales, económicos y políticos. Y de pronto una grave crisis del sistema capitalista sólo puede encontrar una explicación material, científica, si se utiliza el marxismo para comprenderla. Marx está aquí de nuevo.

 

Marx estudió el capitalismo del siglo XIX. Un capitalismo que no había alcanzado el nivel de desarrollo actual y, por lo tanto, no pudo estudiar sus posteriores desarrollos, concentración monopolista, imperialismo, crisis, guerras, etc. Pero ese capitalismo, incipiente podríamos decir, funcionaba sobre las mismas bases materiales que tiene ahora y sus características y tendencias básicas no han cambiado.

 

Desde el Manifiesto Comunista (1948) hasta El Capital (1867) encontramos una explicación materialista del funcionamiento de la sociedad capitalista, “…que la producción económica y la estructura social que de ella se deriva necesariamente en cada etapa histórica constituyen la base sobre la cual descansa la historia política e intelectual de esa época; que por tanto toda la historia… ha sido una historia de lucha de clases, de lucha entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas…”. Se trata de un sistema basado en la explotación de la clase trabajadora de la que extrae la plusvalía (una parte del trabajo que el capitalista no paga al obrero), de la explotación de los recursos naturales para su propio beneficio y de la extensión de su dominio a todo el mundo (en la época actual de la globalización). Todo lo que toca lo convierte en una mercancía (desde fabricar cualquier producto hasta los bienes culturales o de diversión) porque de la producción, del proceso de intercambio y de la explotación de la clase trabajadora es de donde sacan los capitalistas sus beneficios.

 

Pero llega un momento en que la necesidad de producir más y más, de extender su dominio en todo el globo y de seguir sacando el máximo de beneficio entra en contradicción con las necesidades de la sociedad y su capacidad de absorber todo lo producido y entonces se abre una de las crisis cíclicas íntimamente ligadas a la existencia del capitalismo. Ahora ha estallado una de ellas. En palabras que parecen proféticas, Marx escribió en El Capital: “En un sistema de producción en que toda la trama del proceso de reproducción descansa sobre el crédito, cuando éste cesa repentinamente (como ahora por la falta de confianza en la liquidez del sistema financiero)… tiene que producirse inmediatamente una crisis, una demanda violenta y en tropel de medios de pago. Por eso, a primera vista, la crisis aparece como una simple crisis de crédito y de dinero… Pero, al lado de esto, hay una masa inmensa de estas letras que sólo representan negocios de especulación, que ahora se ponen al desnudo y explotan como pompas de jabón…”. Generalmente esas situaciones acaban desembocando en recesiones que representan una enorme destrucción de fuerzas productivas y de las condiciones de vida de la población.

 

En la contradicción entre las necesidades sociales de la población y el interés privado de los capitalistas se encuentra la clave de las crisis del sistema. Lo que durante unos años aparece como un avance de la sociedad cuando llega la crisis se convierte en retroceso y destrucción de lo creado: “Las crisis comerciales, además de destruir una gran parte de los productos elaborados, aniquilan una parte considerable de las fuerzas productivas existentes. En esas crisis se desata una epidemia social que a cualquiera de las épocas anteriores hubiera parecido absurda e inconcebible: la epidemia de la superproducción. La sociedad se ve retrotraída repentinamente a un estado de barbarie momentánea; se diría que una plaga de hambre o una gran guerra aniquiladora la han dejado esquilmado, sin recursos para subsistir; la industria, el comercio están a punto de perecer. ¿Y todo por qué? Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados recursos, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas de que dispone no sirven ya para fomentar el régimen burgués de la propiedad; son ya demasiado poderosas para servir a este régimen, que embaraza su desarrollo. Y tan pronto como logran vencer este obstáculo, siembran el desorden en la sociedad burguesa, amenazan dar al traste con el régimen burgués de la propiedad. Las condiciones sociales burguesas resultan ya demasiado angostas para abarcar la riqueza por ellas engendrada.” (Manifiesto Comunista)

 

Son palabras escritas hace 160 años que siguen siendo actuales para describir los mecanismos internos de las crisis capitalistas. Lo vemos día a día. Las necesidades de los banqueros, especuladores y grandes capitalistas de seguir manteniendo su nivel de beneficios han generado una de las que ya se anuncian como grandes crisis del sistema.

 

Y Marx continúa: “¿Cómo se sobrepone a las crisis la burguesía? De dos maneras: destruyendo violentamente una gran masa de fuerzas productivas y conquistándose nuevos mercados, a la par que procurando explotar más concienzudamente los mercados antiguos. Es decir, que remedia unas crisis preparando otras más extensas e imponentes y mutilando los medios de que dispone para precaverlas.”. Una y otra vez así ha sido. La crisis bancaria en la década de los 80 en Argentina afectó al 55,1% del Producto Interior Bruto del país. La de Indonesia a finales de los 90 al 55% y el 34% en Tailandia. (Datos de Claudio Katz, economista de izquierdas argentino) En otros momentos históricos los capitalistas han afrontado las crisis mediante guerras, para dirimir entre ellos la supremacía del mundo o para organizar un nuevo reparto de su influencia política y económica. Cada una de esas crisis representa un retroceso de decenas de años. Se produce así la paradoja de que la crisis se inicia por una sobreproducción (después de un determinado desarrollo del bienestar general) que el sistema no puede asumir y arroja a la sociedad a un retroceso a todos los niveles. Es la paradoja de seguir manteniendo el capitalismo y el beneficio privado. Es la constatación de la caducidad del sistema capitalista.

 

En muchos otros aspectos de lo que está aconteciendo estas semanas Marx resurge como el original intérprete de lo que está pasando. El sistema financiero está colapsado. Los banqueros y especuladores han generado una crisis profunda. Los gobiernos se ven obligados a intervenir y colocan miles de millones para salvar a los bancos. En Estados Unidos como un regalo, en otros países como Reino Unido, Bélgica o Islandia como una particular nacionalización… en ningún caso se piden responsabilidades, en ningún caso el dinero servirá para que la banca sea pública, un instrumento del Estado para evitar situaciones como ésta y para que las inversiones en la economía sean las que realmente necesita un país. De ninguna manera, los gobiernos actúan para salvar a los mismos que han generado la crisis: la clase capitalista. Tendremos que recordar lo que escribió Marx: Hoy, el Poder público viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa.”. Solo hace falta anotar que Zapatero consultó a Botín la aplicación del plan para inyectar liquidez a la banca española.

 

Si Marx vuelve no es sólo para ayudarnos a comprender la crisis capitalista o a interpretar el mundo sino para ayudarnos a transformarlo. Porque el marxismo no es sólo una ciencia interpretativa sino también práctica. Y ahora nos hará mucha falta la acción, la movilización.

No somos marxistas porque hayamos leído sus libros o citemos sus escritos sino porque consideramos que sus análisis y las herramientas que nos proporcionó son útiles para las luchas actuales. No repetimos las cosas como si nada hubiera cambiado, ¡muchas cosas han cambiado!, pero, evidentemente, no compartimos las ideas de quienes enterraron el marxismo por anticuado o superado por el desarrollo del capitalismo; ni tampoco aceptamos que el fracaso que representó la burocracia estalinista en la antigua URSS sea un fracaso del marxismo. Estudiar, actualizar y aplicar el marxismo en este siglo XXI es una necesidad para la transformación de la sociedad.

 

La actualidad de Marx es la actualidad de la vieja pero siempre joven lucha de clases. Representa la convicción de que “la historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases” y que todos los regímenes sociales tienen su etapa histórica en función del desarrollo de la sociedad. Y si la burguesía tuvo un papel revolucionario en lucha contra el feudalismo, hace tiempo que demostró ser una clase social que representa una rémora para el desarrollo del conjunto de la sociedad.

 

La particularidad de la etapa histórica que vivimos es que la clase trabajadora no ha reunido las condiciones necesarias para ser una nueva clase dirigente de toda la sociedad y así poder acabar con el interés privado de unos pocos grandes capitalistas y organizar la sociedad en interés de la mayoría de la población.

 

Ya sabemos lo que es la globalización. Ya hemos sufrido sus políticas neoliberales. La lucha no será fácil; sabemos que será dura pero muchos otros caminos fueron probados y acabaron en callejones sin salida. Es el momento de que Marx vuelva para que la cooperación y el socialismo sean otra vez los objetivos de la lucha liberadora de la clase trabajadora.

 

Miguel Salas

ENLACE: NETPOR.ORG

Recordaciones aplazadas

digo yo

 

Recordaciones aplazadas

 

JOSE ANTONIO ATANET

 

guernica Los socialistas no se definen nítidamente acerca de ciertos temas, padecen afasia selectiva, una reminiscencia del propio complejo de impotencia alimentado durante cuarenta años por el terror y la fuerza bruta del franquismo que los mantuvo en el exilio y la clandestinidad, abonado por una represión omnipresente, alimentada de delaciones, oportunismos y sangre, ante la cual, llegado el gozoso fin del dictador, se amoldaron con más prudencia que justicia a las exigencias absolutorias de los cachorros más lúcidos del antiguo régimen en relación al genocidio fratricida provocado por el rata ferrolano, el mulo Mola y demás espadones derrotados sin honor ni excusa en Marruecos, donde, merced a la necedad militarista del rey perjuro Alfonso XIII -pulverizó la Constitución entregando el gobierno vitalicio al general Primo de Rivera-, obtuvieron ascensos a cambio de testosterona, honores en premio al sacrificio de soldados sin vocación e influencia política sacando pecho ante el monarca putañero. Esta circunstancia fue aprovechada por la derecha iracunda para envenenar con reiteración y saña el panorama nacional anunciando apocalipsis que nunca llegan, pero que provocan un estruendo mediático atronador revolviéndonos la vesícula biliar, mediante la demonización de un Ejecutivo cuya paciencia envidiaría el santo Job y sería cara al mismísimo Jesucristo dada su reiterada exposición de ambas mejillas a los guantazos del PP.


Tal ocurre con la mal nombrada Ley de Memoria Histórica y del muy consecuente proceso iniciado por el juez Garzón, que por cierto no es santo de mi devoción, a fin de juzgar a aquellos asesinos, asesinos comunes sin posible eximente, al tiempo que se reivindican el honor y la inocencia de cientos de miles de víctimas cuyo único delito fue defender la legalidad republicana. Tanto predicar justicia y misericordia cristianas y, a la hora de dar digna sepultura a aquellos desgraciados, aliviando en parte el dolor de sus allegados, se echan las manos a la cabeza, los cachorros de la conserva esgrimen las fechorías del 'rojerío', exhaustivamente publicitadas y castigadas en juicios sumarísimos y horros de toda garantía jurídica a lo largo y a lo ancho de cuarenta años por los cantores de la Conserva. Acusan al juez estrella de "recuperar rencores y arrojarnos cadáveres a la cabeza" entre otras lindezas. Añaden que "la memoria sólo se legisla en las dictaduras más feroces donde se dicta la oficialidad de lo que pasó". Estos pisaverdes neocons aciertan sin pretenderlo, pues precisamente de eso se trata: de desenmascarar de una puñetera vez la verdad oficial impuesta a sangre y fuego por el franquismo, versión que permaneció intocada durante la transición, y de restituir los hechos incontrovertibles, documentados por todos los historiadores rigurosos -ni Pío Moa, ni César Vidal, ni Ricardo de la Cierva lo son-.
¿Y por qué no se hizo esto en la transición de 1977?, preguntará el indiscreto lector. La respuesta es tan simple como triste: por miedo. Miedo a las armas en manos de los generalotes del franquismo -Iniesta Cano, Pita da Veiga, De Santiago, Merry del Val, Milans del Bosch, etc.-, puestos ahí por su caudillo para perpetuar el régimen, detentadores de instrumentos mortíferos que pagamos todos para fines opuestos a su mentalidad paleolítica, objetivos, en fin, de carácter pacificador, como propone la ministra Chacón siguiendo la tendencia marcada por Zapatero. Esta orientación ha prestigiado a unas fuerzas armadas profesionales, al servicio de la democracia, inmunes -espero- a la tentación golpista tradicional, aunque no faltan subnormales estrellados rebuznando añoranzas decimonónicas, cosa que intentaron una y otra vez en la Operación Almendros, la Operación Galaxia, el 23-F, etc. Entonces no hubo reconciliación, hubo terror fundamentado.


Ahora de lo que se trata es de hacer una justicia ejemplar, disuasoria de la barbarie castrense, facilitando desde la Administración la rehabilitación de los justos ajusticiados, vilipendiados, cuyos restos abonan anónimos las cunetas y otros lugares humillantes del solar hispano. Así se hizo en los juicios de Nüremberg en 1946 entre el aplauso de todas las democracias, sin que nadie saliera en defensa de carniceros como Goering, Hess, etc., ni tuviera la ocurrencia de contra-argumentar la barbarie de los aliados, tan numerosas como impresentables: bombardeo inclemente de Dresde, exterminio de Hiroshima y Nagasaki, violación masiva en la toma de Berlín por la hueste soviética, etc. Aquí el responsable máximo es quien desencadena el infierno bélico por razones estrictamente expansionistas. Así aconteció en la Primera Guerra Mundial con la derrota del imperio austrohúngaro que costó al perdedor la pérdida de territorios como Dantzig, la prohibición de rearmarse, el hundimiento de su economía, etc. Las circunstancias del miedo postfranquista impidieron la exigencia de responsabilidades hasta extremos inverosímiles: legitimación de funcionarios fascistas, mantenimiento de bodrios ofensivos como el Valle de los Caídos y, en el colmo de la pusilanimidad, el disfrute tenaz del pazo de Meirás por la familia del matarife simplón, propiedad del pueblo gallego, cedido al susodicho elemento por la corte inciensaria bajo la coartada de una falsa suscripción popular.


Los hechos escuetos y sobradamente probados son los siguientes:   


1º) El 18 de julio de 1936 se produjo una vil rebelión militar contra la Constitución aprobada por todos los españoles, levantamiento que provocó una guerra civil.


2º) Por expresa voluntad de Franco dicha contienda devino en una exterminación sistemática del enemigo pues, gracias a la abrumadora superioridad armamentista proporcionada por las potencias fascistas, el enano sangriento pudo haber tomado Madrid, y por ende el poder, en septiembre del 36 pero, como declaró a Manuel Aznar, abuelo de José Mari, prefirió la consunción total de los republicanos. El uso del terror como inversión fue una estrategia deliberada y cuarenta años prolongada. Todo ello bajo la bendición paterna de Su Santidad Pío XII: "...agradecemos al Señor la deseada victoria de España.


3º) A este efecto se creó, entre otras, la Ley de Responsabilidades Políticas, el Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo y el Tribunal de Orden Publico, artefactos leguleyos que permitieron encarcelar y ejecutar a cientos de miles de leales a la República bajo la inconcebible acusación de "rebelión continuada". Sobre estas personas y sus familias cayó un estigma delincuencial que, hasta la fecha, no se ha borrado.


4º) El aparato del Estado fue tomado por la reacción y utilizado para premiar las adhesiones inquebrantables de católicos (Educación), carlistas (Justicia), Falangistas (todos los ministerios) y Opus Dei (Economía). La Universidad quedó horra de sus mejores talentos, forzados al exilio, así como el cine, el teatro, la literatura, la pintura, etc.


5º) El movimiento obrero también fue desintegrado, despojado y perseguido, a mayor gloria de los sindicatos verticales donde cualquier reivindicación era delito.     

      
Estas son, en síntesis, las cinco verdades indubitables que ahora Garzón trata de juzgar, pues sobre el pasado no debe pesar ningún tabú, so pena de convertirnos en extranjeros de nosotros mismos. Lo de "recuperar rencores y enarbolar cadáveres" son pamplinas porque, desgraciadamente, agua pasada aunque sea hace más de treinta años sí mueve molino.

 

SACADO DE "LAOPINIONDEMURCIA.ES"

Pseudociencia de la represión franquista

Pseudociencia de la represión franquista

Tags: Memoria histórica política

JOSÉ GUILLERMO FOUCE

10-20.jpgEl 22 de septiembre, un grupo de asociaciones presentaron ante el juez Baltasar Garzón listados de personas fusiladas por el franquismo. Junto a estos listados y con objeto de contribuir a demostrar la intencionalidad de las actuaciones desarrolladas por el régimen franquista, Psicólogos sin Fronteras Madrid presentó un informe pericial que firmé como perito, en el que, además de reflejar que las actuaciones ligadas a la memoria histórica cierran heridas o que las entrevistas recogidas hasta la fecha muestran que las familias no manifiestan odio o rencor, se recogía un conjunto de datos que reflejan la intencionalidad de la represión ejercida por el franquismo.

 

Si el debate es si hubo genocidio o crímenes de lesa humanidad, cabe partir de la definición legal de los mismos en nuestro país en el código penal (a.607): “Ataque generalizado o sistemático contra la población civil por razón de pertenencia a un grupo o colectivo perseguido por motivos políticos, raciales, nacionales o étnicos, culturales, religiosos o de género”.


Uno puede encontrar el desarrollo de un complejo y completo entramado de justificaciones pseudo-científicas enmarcadas en el núcleo del mismo régimen y en la dirección justamente mencionada de dar cobertura a ataques generalizados y claramente intencionales a la población civil por razón de pertenencia a un grupo político (y también, supuestamente, racial).

 

Pueden encontrarse documentadas desde órdenes de depuración dictadas en el BOE por el franquismo, u otras órdenes desarrolladas por los principales dirigentes del movimiento, cartas de apoyo, respaldo y bendición eclesiásticas. Incluso prohombres del régimen desarrollaron investigaciones pretendidamente científicas. Es el caso del coronel y psiquiatra Antonio Vallejo Najera, jefe de los servicios psiquiátricos del Ejército, que, tras formarse en la Alemania pre-nazi, traslada y aplica a España concepciones de limpieza de raza y exterminio de los indeseables, que sirvieron para legitimar la represión generalizada.

 

Para Vallejo, ser republicano o marxista está íntimamente ligado con la inferioridad mental, la psicopatía y una serie de malformaciones físicas y psíquicas, algo que justifica mediante supuestos experimentos psico-genéticos con presos, realizados con autorización previa y directa de Franco que, a juicio de Vallejo, demuestran científicamente estas relaciones. Como él mismo recoge en su informe “Biopsiquismo del Fanatismo Marxista”: “La idea de las íntimas relaciones entre marxismo e inferioridad mental ya la habíamos expuesto anteriormente en otros trabajos. La comprobación de nuestras hipótesis tiene enorme trascendencia político social, pues si militan en el marxismo de preferencia psicópatas antisociales, como es nuestra idea, la segregación de estos sujetos desde la infancia, podría liberar a la sociedad de plaga tan terrible” y “La inferioridad mental de los partidarios de la igualdad social y política o desafectos queda confirmada”.

 

Los revolucionarios natos eran, según Vallejo, “esquizoides místicos políticos y sujetos que inducidos por sus cualidades biopsíquicas constitucionales y tendencias instintivas, movilizadas por complejos de rencor y resentimiento o por fracaso en sus aspiraciones, propenden, en cierto modo congénitamente, a trastocar el orden social existente”. Y las mujeres, en general, pero particularmente las republicanas, eran para él “seres con muchos puntos de contacto con los niños y los animales y que, al romperse los frenos sociales que se les imponen, son especialmente crueles por faltarle inhibiciones inteligentes y lógicas, además de tener sentimientos patológicos”.

De estas conclusiones que Vallejo cita en su estudio, el psiquiatra extrae posteriormente una serie de recomendaciones para el desarrollo de políticas basadas en la higiene racial y la moral católica: se trata de “limpiar” la raza española retomando el proyecto purificador del genotipo español iniciado por los reyes católicos (como desarrolla en su libro Eugenesis de la raza hispana). Y esas recomendaciones se traducen en actuaciones como separar a las madres republicanas de sus hijos lactantes, el robo de niños o el desarrollo de programas de reeducación política y moral en los campos de concentración. Donde faltaba una adecuada dotación genética resultaban inútiles los esfuerzos dirigidos a moldear un hombre espiritualmente sano; había, entonces, que extirpar el mal, a ser posible de raíz, unas veces con la muerte, otras evitando que se reprodujesen, por ejemplo.

 

Por otra parte, como señalan Llavona y Bandres, “los brigadistas supervivientes recuerdan la presencia de miembros de la Gestapo que tomaban mediciones antropométricas e interrogaban a los prisioneros”. Algo que deja abierta la hipótesis (mencionada también por Vicenç Navarro), de si pudieron desarrollarse investigaciones que fuesen más allá, en esa misma dirección, como las perforaciones de cráneo desarrolladas por los nazis.

 

Etiquetar bajo un paraguas supuestamente científico a las poblaciones a las que se pretende perseguir y eliminarlas sistemáticamente es algo necesario en las políticas represivas. Los verdugos no tendrán inconveniente en asesinar al sometido si se le juzga como enfermo mental, al estar justificado que se le someta a un trato igualmente infrahumano y sentirán, además, que asesinan cumpliendo una misión elevada: salvar la patria.

 

Por eso, conocer nuestra historia, conocer el papel de la ciencia y conocer los mecanismos de la represión sistemática es un ejercicio necesario y sano, además de un elemento más de juicio para concluir que lo que ocurrió en nuestro país fue mucho más que una guerra civil entre hermanos. Porque tras la guerra, el régimen franquista sometió a civiles que ni siquiera participaron en la lucha armada y hubo una persecución sistemática a colectivos de personas que tenían en común una ideología calificada como enferma, contaminadora de la raza y justificadamente reprimida: ser republicano o ser marxista se tradujo en una condena a muerte que, finalmente, desembocó en un genocidio.

 

José Guillermo Fouce es profesor de la Universidad Carlos III y coordinador de Psicólogos son Fronteras de Madrid

Ilustración de Patrick Thomas 

 

LEER EN EL DIARIO "PÚBLICO"

Carta de una ciudadana USA. Pueden obligarme a ver el espectáculo, pero no pueden obligarme a aplaudir

Carta de una ciudadana USA

Pueden obligarme a ver el espectáculo,

pero no pueden obligarme a aplaudir

 

Mary Rizzo

Palestine Think Tank

Traducción de Atenea Acevedo

 

BANDERA-USA

No es fácil, ya no digamos divertido, ser expatriada. Por si no lo sabes, ésta es una palabra pomposa que usamos en inglés para referirnos específicamente a los emigrantes usamericanos. ¿Qué tiene de especial? Se supone que las personas que “se van” de USAmérica ven a su país con ojo crítico (y quizás incluso artístico) y que los usamericanos que “se quedan” hacen caso omiso de las críticas e incluso acusan a una persona expatriada de antiusamericanismo o esnobismo puro. No es raro ver, en diversos textos, la distorsión de expatriado a expatriota.

 

Nunca he sido una “patriota”. Nunca he servido en las fuerzas armadas. Nunca he ido más allá de mis “obligaciones” ciudadanas: pagar impuestos, votar siempre que he podido y presentarme cuando me han convocado para ser miembra de un jurado. La verdad, lo que he recibido a cambio es una miseria. Cuando he necesitado atención médica de urgencia la he tenido que pagar de mi bolsillo. No cabe duda de que el seguro médico no cubre todo; un pulmón colapsado en 1984 me costó más de 7 000 dólares porque mi plan HMO especificaba que no podía optar por el hospital más cercano, sino ir “al de la Organización para el Mantenimiento de la Salud”. Gracias a dios me negué a internarme al salir de la sala de urgencias, porque en el fondo sentí que había cometido pecado mortal. Me di cuenta de que habría acabado pagando un excedente por la audacia de permitir que la ambulancia me llevara al hospital de mi localidad. El otro milagro sucedió cuando llegó la cuenta tres semanas después y no caí fulminada por un infarto.

 

Pagué mis estudios universitarios con un empleo de tiempo completo y gracias a un préstamo para estudiantes, del cual, USAmérica, te pagué hasta el último centavo. De cierta forma, puse mi granito de arena para tu crecimiento económico: produje, consumí, me enfermé lo suficiente para ti, obtuve una educación superior costosa por mis propios medios sin causarme prácticamente ni un rasguño. En mi opinión, estás en deuda conmigo.

 

Sí, soy producto de ese país por nacimiento, a veces soy un títere o incluso una víctima de su estrechez de miras, como cualquier ciudadana de cualquier país. Me han obligado a jurar lealtad a la bandera y a los Estados Unidos de América y a la república que la bandera representa [1]. Puse mi mano sobre mi corazón y no me cupo la menor duda de que alguien se llevaba la mejor tajada del pacto con aquella garantía de libertad y justicia para todos [2]. Pero, ¿quién se va a tomar la molestia de revisar todos esos detalles? Los niños solo plantean las preguntas adecuadas o, al menos, los adultos les dan respuestas tranquilizadoras.

 

Aun así, ser usamericana cada vez me crispa más los nervios mientras veo a USAmérica montar su “gran espectáculo”. Toda mi vida he seguido las campañas y los procesos electorales. Sé que es un circo, el espectáculo más caro sobre la Tierra. Pero llegué al punto en el que quiero gritarte, USAmérica: ¿Podrías dejarte de superficialidades y poner un alto al espectáculo?

 

Actúas como si fueras la nación más importante del planeta, la mejor, la número uno. Me gustaría saber de dónde has sacado esa idea. Si no fuera por tu poderío militar, ¿qué serías?

 

Tu economía es un caos, ¿y rescatas a quienes la han destrozado dándoles los impuestos de tus trabajadores? Las bolsas de valores del mundo caen estrepitosamente porque están controladas por las vicisitudes de Wall Street y el dólar. ¡Gracias! Lo agradecemos profundamente. Pero no esperamos que actúes de manera razonable. No, no quiero decir que rescates a nadie más, bastaría con que PIDIERAS DISCULPAS. Ya sé que no es más que una fantasía ingenua. Mientras te dedicas a levantar monumentos a las víctimas del Holocausto en Florida y Washington, ¿dónde están tus momentos a las víctimas de Hiroshima y Nagasaki? ¿Dónde los monumentos a las víctimas del genocidio de la población indígena de tu continente? ¿A la población africana que arrastraste encadenada y sometiste a la esclavitud? Claro, eso te obligaría a pedir disculpas por tus pecados y crímenes, y lo mejor es evitar semejante cosa. Ahora, Una Pausa Comercial.

 

Siempre arrastras a alguien, USAmérica, no nada más esclavos hasta tus costas. Nos arrastraste a tu guerra mundial contra el terror. Si alguien no es tu aliado y se niega a luchar bajo tu mando, te crees con el derecho a imponerles un bloqueo, atacarlo y ocupar su territorio.

 

Impones tus políticas energéticas y contaminantes sin pestañear ante los acuerdos internacionales. No obstante, cuando otros países violan o apenas amenazan con violar acuerdos internacionales reciben tu ayuda (si su nombre es Israel) o tu castigo (si están en tu lista de Estados canallas). Si otros Estados definen sus propias políticas los conviertes en amigos o enemigos en función de tus propios intereses, dando palos para alcanzar un consenso internacional y hacer que otras naciones vayan a la guerra por ti o contigo. Ocupas tierras extranjeras con tus bases militares: sí, incluso tus aliados tienen bases que son “territorio usamericano” allende tus fronteras. Tal vez te parezca normal, pero me pregunto si te gustaría tener territorio de otros países en tu propio suelo.

 

¿No te has hartado de guerras que no puedes ganar y solo sirven para desperdiciar recursos? ¿O es la única manera que conoces para distraer a tu pueblo de una seguridad social en deterioro, sus desastrosos programas de atención médica y la constante subcontratación de su mano de obra? Mientras el enemigo está “allá afuera”, el demonio en el propio patio se divierte de lo lindo.

 

Los usamericanos son lanzados a las calles en un desfile de pobreza cada vez más profunda que hace del sueño americano una broma para quien quiera ver la realidad. Pero la población indigente no vota, es imposible registrarse en el padrón como “sin domicilio”, así que ni cuentan. Hay quienes creen que se lo merecen… mala suerte.

 

Así que los usamericanos están convencidos de que les espera un futuro brillante, un cambio en el que podrán creer o acaso el cambio que necesitan. Bien por ellos. Cuando despierten, por favor díganles que estamos hasta el copete de este espectáculo. Estamos hasta el copete del desfile de esposas y niños y ministros. Hasta el copete de las sonrisas y el muro humano de cabecitas que asienten y manos que aplauden a toda palabra hueca que sale de las bocas de líderes comprados y vendidos precisamente por los mismos tipos que han comprado y vendido a cada ciudadano usamericano hasta reducirlos a una sociedad presa de sí misma.

 

No me malinterpreten, ciertamente los usamericanos también se quejan del sistema pero, ¿por qué nunca levantan ni el dedo meñique para cambiar el sistema electoral? El temido Colegio Electoral... caray, recuerdo que dijeron que sería cosa del pasado hace unas seis campañas. El engañoso voto electrónico y los votos por correo no contados añadirán algo de dramatismo a la cobertura mediática de la noche de las elecciones, pero los expertos nos asegurarán que todo es absolutamente imparcial y transparente.

 

La cuestión racial siempre ha sido un problema, ¿no es triste? En una nación que puede jactarse del encanto de la diversidad, de ser el gran crisol humano, ¿por qué todos los candidatos tienen que ser copias sucesivas al carbón de las mismas convicciones y políticas, interesarse en determinado perfil de votante que resulta mucho más conservador de lo que reconocería la mayoría de la gente que conozco? Pensé que aquellos grandes ideales de separación entre la Iglesia y el Estado, todos los hombres fueron creados iguales y un sinfín de vainas eran, al menos, algo parecido a un objetivo común. Pero los candidatos sacan a pasear a su “ministro cristiano personal” (hasta que dice algo vergonzoso y entonces se espera que lo echen sin miramientos), hacen campañas claramente raciales y niegan que USAmérica sigue siendo tan racista como en la década de 1960.

 

Si digo que solo ejercería mi derecho al voto por correo (que, con toda probabilidad, ni cuenta) para elegir a Ralph Nader o Cynthia McKinney, mis amigos progresistas dicen que estoy ayudando a los republicanos a ganar la elección. No estoy de acuerdo. A veces, aunque no sumen los votos, salen electos. Aun cuando la gente esté “harta”, se reelige al presidente en tiempos de guerra. Ha pasado antes y, de hecho, siempre pasa, aun sin cortinas de humo los usamericanos siempre reconocen sus intereses inmediatos y se lanzan a apoyar al partido más bélico, el que puede asegurar el flujo de “petróleo barato”. ¿Qué tiene que ver eso conmigo? ¿Por qué he de ser parte de ese juego y votar por uno de los dos hombres del espectáculo? Ambos me tienen cansada con sus constantes señalamientos, sus pasodobles, sus palmaditas en la espalda, sus rituales de besar bebés para la foto y su andar de lameculos de ministros y lobbies.

 

Me niego. Me niego a seguirles el juego. Pueden obligarme a ver el espectáculo, pero no pueden obligarme a aplaudir.

 

Así que, USAmérica, síguele con tus elecciones, pero acaba ya con el asunto. Pon a uno de tus hijos predilectos al mando. En el fondo no importa de quién se trate. El resto del mundo espera cuatro años más de tus guerras, tu hegemonía cultural y económica, tu contaminación de aires y aguas, tus desechos tóxicos y tu ocupación del suelo y el cielo. Cuatro años más de tu arrogancia y tu renuencia a pedir disculpas. Desenfunda.

 

Notas de la traductora

[1] La autora hace referencia a las últimas líneas del juramento a la bandera que recitan los estudiantes en USAmérica una vez por semana.

[2] La autora hace referencia a las últimas líneas de la declaración de independencia de USAmérica.

 

La escritora y traductora Mary Rizzo es editora del sitio web Palestine Think Tank y miembra fundadora de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.


Atenea Acevedo es editora del blog Mujer y Palabra y miembra de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala.

 

leer en la revista "REVELIÖN"

2008/10/25

Kikuyo Nakamura, vicedirectora de Hibakusha, asociación de supervivientes de la bomba atómica. "Crié a mi hijo con leche envenenada demi pecho"

Discriminados

 

102 hibakushas (supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki) viajan por el mundo a bordo del Peace Boat,ONG japonesa que quiere concienciar a la sociedad de un mundo libre de armas nucleares y que en Barcelona ha recibido el apoyo de la Fundació per la Pau y la Associació Nova. Conocer cada historia es hacerse consciente del sinsentido de esa amenaza que pende sobre todos nosotros. Han tardado casi medio siglo en atreverse a hablar; sobre este genocidio no hay películas ni libros: "Cada uno lo ha sufrido en silencio - me explica la señora Nakamura- para evitar la discriminación. Aún hoy en Japón un hibakusha está considerado una persona portadora del mal".

 

 

Kikuyo Nakamura, vicedirectora de Hibakusha,

asociación de supervivientes de la bomba atómica

 

"Crié a mi hijo con

leche envenenada de mi pecho"

 

IMA SANCHÍS  - 24/10/2008

 

84 años. Nací y vivo en Nagasaki. Me casé a los 19 años y soy viuda desde hace tres. Tengo 2 hijos y 5 nietos. El número de países con armas nucleares aumenta, hay que tomar medidas. Nosotros tenemos experiencias terribles de la guerra y debemos levantar la voz. Soy budista.

Lo recuerdo bien, era un día soleado de agosto de 1945. Desde que salió el sol, la alarma sonó varias veces. Yo salía y entraba con mi hijo recién nacido del refugio. Ya no tenía pañales limpios, y en uno de esos intervalos me fui al lavadero, en el patio de mi casa.

 


Temo lo peor.


De repente, una luz blanca fortísima lo invadió todo, oí un gemido extraño y un viento repentino me lanzó al otro lado del patio. Me levanté corriendo porque mi hijo estaba en casa. Cuando entré, el suelo estaba lleno de cristales, platos, tazas, sillas rotas… No había dónde pisar.


¿Y su hijo?


Mi mamá estaba protegiéndolo con su cuerpo, los dos estaban bien. Vivíamos en una zona rural rodeada de montañas (quizá por eso la bomba atómica nos afectó menos), a cuatro kilómetros del epicentro; allí vivían mis tías, tíos y sobrinas. Cinco miembros de mi familia murieron en el acto. Enseguida llegó aquel barco lleno de heridos.


¿Quiénes eran?


Estudiantes de la facultad de Medicina de Nagasaki. El espectáculo era insoportable: jóvenes sin cara a los que les colgaban las tripas.


¿Pudieron hacer algo por ellos?


Nuestros maridos estaban en el frente, sólo quedábamos mujeres. Los jóvenes nos suplicaban que les diéramos agua, pero el responsable nos dijo que no lo hiciéramos. A escondidas, les humedecíamos los labios.


¿Y?


El encargado tenía razón, en cuanto les dábamos agua morían, pero tranquilos, cerraban los ojos y nos daban las gracias: "Gracias, mamá". Era un infierno, morían abrasados, por eso en la plaza de la Paz, en Nagasaki, junto a la estatua que conmemora aquel genocidio hay una fuente.


Entiendo.


Cada vez que cierro los ojos, veo la cara desfigurada de aquellos jóvenes. Yo estaba embarazada de mi segundo hijo, que, años después, murió de leucemia. Fue muy difícil, porque mi nuera me culpó de su muerte.


Eso es ignorancia.


Yo no entendía qué pasaba, el médico me explicó que había criado a mi hijo con la leche envenenada que salía de mis pechos. Pero ninguno de los supervivientes fuimos informados de lo que significaba la radiactividad y de cómo actuaba a largo plazo.


¿Acabó entendiéndolo su nuera?


Abandonó a su esposo enfermo y se marchó. Yo no le conté a nadie lo que había descubierto, que el efecto de la bomba podía afectar a la segunda generación.


¿Por qué?


Ser hibakusha, ser superviviente, era como una maldición, te estigmatizaba. Nadie quería casarse con las jóvenes descendientes de hibakushas, así que nadie lo confesaba. Hasta este año, el Gobierno no ha reconocido los derechos de 250.000 afectados por la bomba, y sólo ha reconocido a un 8%.


¿Cómo fue su vida después de la bomba?


Tras la explosión, en los primeros días murieron 73.000 personas en Nagasaki y 150.000 en Hiroshima. Durante los 7 años siguientes vivimos en la pobreza más absoluta; entre las diez familias vecinas teníamos que compartir una col. Luego los norteamericanos nos mandaron comida y material, pero nadie quería la comida del verdugo.


¿Y no se volvió a hablar de la bomba?


Los civiles no supimos que lo sucedido había sido la bomba atómica hasta al cabo de un año y medio; sólo los militares lo sabían.


¿Cuándo empezaron a asociarse los hibakushas?


Trece años después nos formamos por primera vez como asociación de víctimas para pedirle al Gobierno ayuda para los tratamientos médicos, porque quien no tenía dinero para pagarlos, simplemente, moría.


¿Qué secuelas ha tenido usted?

 

Cuando cayó la bomba yo tenía 21 años, a los 25 me sacaron el útero, poco después tuve problemas de tiroides y el tratamiento me dejó calva. Pero cuando decidí hablar no lo hice por mí, sino por toda esa gente que no sabía que las enfermedades causadas por la explosión atómica alcanzan a la segunda generación; y tuve que pedir permiso a mi familia.


¿Con qué dinero ha vivido toda su vida?


Después de la guerra, mi esposo pudo volver a emplearse en la fábrica de coches, pero hemos sido muy pobres; la sal la conseguíamos del mar y acudíamos a otros pueblos para cambiarla por verduras y arroz.


¿Cómo se convirtió en vicepresidenta

de la asociación de hibakushas?


Fui una de las fundadoras - ahora somos 50.000 miembros- y al morir el director me convertí en su sucesora, pero aún hoy en Japón una mujer no tiene poder ni influencia.

 

De otros genocidios se han hecho películas y se ha escrito mucho, ¿por qué no hay nada sobre el de Hiroshima?


Hasta hace muy poco, el Estado japonés no quería que se hablara de ese negro pasado, y el temor a las personas radiactivas sigue vigente en Japón.


¿No hay documentos?


Las fotos, documentos, diarios personales, cualquier vestigio de lo que había pasado se lo llevaron los norteamericanos. EE. UU. instaló dos centros de investigación médica, en Hiroshima y en Nagasaki, y sin decirnos lo que nos pasaba ni ofrecernos ninguna cura, estudiaron y experimentaron los efectos de la radiación atómica en nosotros.

 

APARECIDO EN LAVANGUARDIA.ES

2008/10/22

La crisis y América Latina

La crisis y América Latina

21 Oct 2008

Tags: economía Latinoamérica

GERMÁN OJEDA

 

10-21.jpgNo hay mal que por bien no venga. Las consecuencias del colapso del sistema financiero internacional se van a sentir con fuerza en la economía real de los países latinoamericanos en forma de caídas de la actividad, de la inversión y el empleo, pero también se van a llevar por delante las políticas neoliberales impuestas a la fuerza por las grandes instituciones financieras controladas por Washington –El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial– que arruinaron estos países en beneficio de las multinacionales.

 

En efecto, esas instituciones financieras, creadas a partir de la Segunda Guerra Mundial para fomentar el desarrollo económico de los países del llamado Tercer Mundo, lo que hicieron en realidad fue fomentar la dependencia, imponiendo, a cambio de préstamos leoninos, un programa de privatizaciones y ajustes estructurales –mientras EEUU se endeudaba sin límites– que consistió básicamente en adelgazar hasta la anorexia a los Estados para darle a los mercados el control de las economías nacionales, un programa que en pleno auge de esa dictadura financiera se atrevieron a llamar Consenso de Washington.

 

Mediante el chantaje económico, la corrupción institucional y, cuando fue necesario, la represión de los gobiernos títeres apoyados por EEUU, todo fue mercadeado –la salud, las pensiones, el agua, las comunicaciones y los recursos energéticos–, todo fue puesto en almoneda en beneficio del capital transnacional mientras cada país se quedaba sin nada, sin empresas, sin servicios públicos y sin sectores estratégicos, provocando fracturas sociales sin precedentes que explican la llegada al poder de nuevos líderes en los últimos años.

 

Con el neoliberalismo ahora moribundo, sin embargo, la ruptura histórica latinoamericana con ese régimen de saqueo no va a ser igual en todos los países, lo que viene determinado por la vinculación de los distintos gobiernos a Washington. Así, países como México o Chile, atados a las privatizaciones, a las instituciones financieras internacionales y a tratados de libre comercio con EEUU tienen limitado su margen de maniobra, un margen que en el caso de Chile está creando ya graves problemas a cerca de 8 millones de chilenos con los fondos privados de pensiones afectados por las quiebras bancarias, mientras en México la crisis se traducirá en la brusca caída de las remesas enviadas por los emigrantes y en la bajada de los ingresos petroleros, lo que, para un país que vive principalmente de esas dos partidas, tendrá importantes efectos socioeconómicos.

 

En una situación muy distinta se encuentran países como Cuba, Venezuela o Brasil. Cuba puede verse beneficiada por la apertura de relaciones con el vecino del norte tras la victoria de Obama; en el caso de Venezuela, la situación es favorable porque, desde la llegada de Chávez, el país se ha ido desenganchando de las instituciones financieras norteamericanas; y Brasil dispone de más de 200.000 millones de dólares de reservas, tiene un fuerte mercado interno y va a seguir promoviendo una intensa política de infraestructuras, petrolera y alimentaria, al servicio del desarrollo nacional.


El Brasil de Lula se va a convertir en el eje de la nueva América Latina, aunque, sin duda, a costa de tensiones con sus vecinos, unas tensiones con Argentina por razones económicas y que serán políticas con Venezuela por los ritmos y la intensidad del proceso de integración que Chávez intenta empujar a marchas forzadas apoyándose en el Mercosur, el ALBA y el Banco del Sur, a la vez que promueve el llamado socialismo del siglo XXI.

 

Sin embargo, las lecciones históricas de una América Latina desunida durante la anterior crisis de 1929 o sometida al neoliberalismo deben ser aprendidas de una vez por todas. Del desastre del 29 algunos países hermanos pudieron recuperarse con políticas nacionalizadoras de los recursos estratégicos –por ejemplo, Lázaro Cárdenas nacionalizó el petróleo en México– y de sustitución de importaciones para desarrollar el mercado interno, políticas que después se llevó por delante el neoliberalismo impuesto por Washington.

 

Ahora hay gobiernos –en Bolivia, Venezuela, Ecuador– que, apoyados por las grandes mayorías, defienden activamente esa integración, que ya no van a poder ser tumbados por las intrigas norteamericanas, que van a pasar de ser descalificados como populistas a ser populares, gobiernos que están comprometidos en sacar adelante un nuevo andamiaje institucional para defender la riqueza de sus recursos y el progreso de sus gentes.

 

Es la hora de la integración en América Latina, es la hora de la definitiva independencia, es la hora de la construcción de una economía social que anteponga lo público a lo privado y los intereses generales a los de los capitales, para que nunca más vuelva a pasar lo que pasó, por ejemplo, en Chile o Argentina con la implantación a sangre y fuego de las dictaduras neoliberales, lo que pasó en México con el desastre financiero de 1994, lo que pasa en Colombia con la guerra “incivil”, lo que, en una palabra, ha venido pasando en los años negros del neoliberalismo.

 

Porque, después de la implosión del capitalismo financiero y del macro rescate internacional, las grandes potencias pueden repetir a gran escala, si nadie lo remedia, la experiencia mexicana de recuperar el sistema en quiebra con el dinero de los contribuyentes drenando en beneficio privado los recursos públicos, pueden volver a las andadas de la globalización financiera maquillada, pueden pasar del neoliberalismo al neocapitalismo.

 

América Latina no puede perder esta gran oportunidad histórica de construir para el bienestar y el progreso de sus pueblos la Patria Grande con la que soñaron sus libertadores.

 

Germán Ojeda es profesor titulas de Historia Económica de España y América de la Universidad de Oviedo

Ilustración de Mikel Jaso

El triple sufrimiento de los supervivientes de la bomba atómica

bombas nucleares 21-10-2008

El triple sufrimiento

de los supervivientes de la bomba atómica

Han sufrido importantes secuelas físicas y psicológicas; sus hijos han heredado enfermedades como la leucemia; y han padecido además el aislamiento social por la contaminación radiactiva tras el estallido de las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki.

 


Es el triple sufrimiento de los supervivientes de las bombas atómicas, que perdura más de sesenta años después de la guerra, al que se ha sumado además, afirman, la mirada 'impasible' del Gobierno japonés y el silencio del 'agresor'.


Kikuyo Nakamura sobrevivió al desastre por encontrarse en un refugio a 4 kilómetros del epicentro de la explosión y ha explicado en una entrevista con Efe en Madrid que fue afectada por la radiación al día siguiente, cuando se acercó a ver lo ocurrido.


Muchos de los contaminados por los efectos de la bomba fueron discriminados en las ciudades por temor a un contagio y tuvieron que cambiar de identidad para poder llevar una vida normal.


Nakamura lleva treinta años con medicación y transmitió la radiación a través de la leche materna a su hijo, quien murió de leucemia a los cincuenta años, momento en el que su nuera culpó a la superviviente de aquel fallecimiento.


Nakamura describió su situación por primera vez en los actos por el aniversario del suceso de Nagasaki en 2006, a pesar de que el alcalde de la ciudad intentó disuadirle de ello, porque 'podía afectar a todas las madres'.


Las víctimas del horror fueron reconocidas en 1957, pero la segunda generación ha tardado sesenta años en lograrlo y 'ahora se puede someter a chequeos gratuitos una vez al año', según Isao Yoshida, otro de los supervivientes.


Yoshida tenía cuatro años y once meses cuando cayó la bomba en Nagasaki y nunca podrá olvidar lo que hacía a esa edad.


Sin embargo, ha tardado casi medio siglo en contar lo que ocurrió ese día, el 9 de agosto de 1945, cuando sentado veía como su abuela tendía la ropa.


Levantó su mirada y vio que algo caía del cielo, se refugió en casa con la anciana y 'un resplandor muy fuerte' entró por todas las ventanas.


El cielo se llenó de ceniza y parecía de noche, a pesar de que eran las once de la mañana, mientras 'el aire se volvía irrespirable y los armarios se caían', según Yoshida.


Nakamura añade que, instantes después de la bomba, salió del refugio para dar agua a los que volvían de la zona del epicentro porque la pedían con insistencia, sin saber que, de esta manera, adelantaban su propia muerte, al tener 'el interior de su cuerpo quemado'.


La víctima describe aquello como un 'infierno sobre la tierra' en el que sesenta y tres años después, han vuelto a crecer los árboles y las plantas.


Moralmente los dos necesitan que 'alguien les pida perdón', ya que ninguna autoridad de Estados Unidos se ha dirigido a ellos oficialmente.


Los protagonistas de estas dos historias recorren el mundo para reivindicar el desarme nuclear a bordo del 'Barco de la paz', junto a otros cien compatriotas que sobrevivieron al desastre.


El barco, que llega hoy a España desde Turquía, zarpó el 8 de setiembre desde Japón y visitará veintidós países a lo largo de tres meses y medio.


A su paso por Vietnam, la expedición ha descubierto que los efectos del napalm utilizado por el ejército estadounidense en la guerra dejó otra segunda generación de víctimas.


La semana que viene atracará en Nueva York, donde los pasajeros tienen previsto exponer su situación ante la asamblea de las Naciones Unidas.

 

Terra Actualidad - EFE

2008/10/14

APOSTASÍA-La AEPD recurrirá la sentencia del Tribunal Supremo sobre cancelación de datos en libros de bautismo

https://www. agpd.es/portalwe b/revista_ prensa/revista_ prensa/2008/ notas_prensa/ common/oct/ 141008_np_ agpd_recurso_ sentencia. pdf

 

La AEPD recurrirá la sentencia del Tribunal Supremo sobre cancelación de datos en libros de bautismo

 

  • Presentará un incidente de nulidad de actuaciones ante el Tribunal Supremo frente a la sentencia, y de no prosperar este trámite interpondrá Recurso de Amparo ante el Tribunal Constitucional.
  • La AEPD también se ha dirigido al Fiscal General del Estado y al Defensor del Pueblo, como sujetos legitimados expresamente, para solicitarles la interposición de Recurso de Amparo ante el TC.
  • Hasta el 5 de octubre la AEPD ha dictado 650 resoluciones referidas a la solicitud de cancelación de datos en libros de bautismo, y la AN ha dictado 171 sentencias reafirmando el criterio de la AEPD, estando pendientes de sentencia 123.

 

(Madrid, 14 de octubre de 2008). La Agencia Española de Protección de Datos presentará un incidente de nulidad de actuaciones ante el Tribunal Supremo frente a la Sentencia de 19 de septiembre de 2008. En dicha sentencia el Tribunal Supremo, establece que los libros de bautismo no pueden ser considerados como ficheros y revoca el fallo de la Audiencia Nacional que reafirmaba el criterio mantenido por la AEPD desde el año 2004, respecto a la consideración de los libros de bautismo como ficheros, en cuanto a conjuntos organizados de datos de carácter personal, y en la aplicación a los libros de bautismo del principio de calidad de los datos en relación, a la actualización y exactitud de los mismos.

 

Mediante el trámite de nulidad de actuaciones la AEPD solicitará al Tribunal Supremo la anulación de la Sentencia , al entender que:

 

  • La configuración del derecho fundamental a la protección de datos se ve vulnerada por la Sentencia como consecuencia de la interpretació n que en la misma se efectúa del concepto de “fichero”, que limita en gran medida la doctrina del Tribunal Constitucional en relación con el ámbito de aplicación de las garantías otorgadas por el artículo 18.4 de la Constitución.
  • La Sentencia, al negar el carácter de ficheros a conjuntos de datos “ordenados” con arreglo a un determinado criterio que permita la accesibilidad a los mismos, puede implicar una grave restricción del propio derecho fundamental, aplicable no sólo al supuesto enjuiciado, sino a otros posibles supuestos que se planteasen al Tribunal en el futuro, en que en aplicación de dicha doctrina, el Tribunal podría llegar a valorar si incluso, existiendo un “conjunto ordenado de datos”, dicho conjunto tiene efectivamente la condición de fichero, negando tal condición a conjuntos de datos respecto de los que efectivamente debe operar la garantía del derecho fundamental a la protección de datos.
  • La Sentencia restringe el ámbito de aplicación de las normas de protección de datos e ignora el ámbito de aplicación del derecho fundamental reconocido por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, que extiende dicho ámbito de aplicación a los tratamientos “ informatizados y no informatizados” y configura el derecho a la protección de datos como el poder de decisión del interesado sobre el uso de cualquier información que le concierne.
  • La Sentencia, al referirse a la LORTAD como referente de la configuración constitucional del derecho a la protección de datos vulnera no sólo el ámbito otorgado a dicho derecho por la jurisprudencia constitucional, sino el establecido por el legislador comunitario, que extiende la garantía de tal derecho, de forma armonizada para toda la Unión Europea, al tratamiento no automatizado de datos de carácter personal.

 

Según, ha anunciado el director de la AEPD esta mañana en Rueda de Prensa en el caso de no prosperar la nulidad de actuaciones la AEPD interpondrá, Recurso de Amparo ante el Tribunal Constitucional.


Asimismo, Artemi Rallo ha indicado que la AEPD se ha dirigido tanto al Fiscal General del Estado y al Defensor del Pueblo, como sujetos legitimados expresamente, para solicitarles la interposición de recurso de Amparo ante el Tribunal Constitucional.


Tutelas resueltas por la AEPD


Según ha manifestado Artemi Rallo la relevancia de la cuestión analizada por el Tribunal Supremo en la sentencia de 19 de septiembre de 2008 y su trascendencia constitucional se pone de manifiesto por el hecho de que hasta 5 de octubre de 2008 la
AEPD ha dictado 650 resoluciones en procedimientos de tutelas de derecho referidas a la solicitud de cancelación de datos en libros de bautismo y existen en la actualidad 556 solicitudes de tutela de derechos pendientes de resolución.


Al propio tiempo, la Audiencia Nacional ha dictado hasta el 5 de octubre un total de 171 sentencias, estando pendientes de sentencia 123.

2008/10/9

Todo lo que usted quiere saber sobre el origen de esta crisis pero teme no entenderlo

Todo lo que usted quiere saber

sobre el origen de esta crisis

pero teme no entenderlo

 

El derrumbe de Wall Street no se debe solo a la codicia

y a la falta de regulación estatal de un sector hiperactivo.

Procede de la crisis de sobreproducción

que ha venido minando al capitalismo.

Walden Bello en Sinpermiso

www.kaosenlared.net/noticia/todo-usted-quiere-saber-sobre-origen-esta-crisis-pero-teme-no-entender

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Todos nos hacemos estas preguntas sobre la actual crisis financiera: ¿ya pasó lo peor? ¿Qué causó el colapso del centro neurálgico del capitalismo global? ¿Fue la codicia? ¿Fue el de Wall Street un caso de alguacil alguacilado? ¿Fue falta de regulación? Pero ¿no hay nada más? ¿No hay nada sistémico? ¿Qué tiene que ver la crisis de sobreproducción de mediados de los años 70 con los acontecimientos recientes? ¿Qué pasó, pues? ¿Cómo trató de resolver el capitalismo la crisis de sobreproducción? ¿En qué consistió la reestructuración neoliberal? ¿En qué medida la globalización de los 80 y los 90 fue una respuesta a la crisis de los 70? ¿Por qué la globalización no pudo superar la crisis? ¿Cuáles fueron los problemas de la financiarización como vía de salida a la crisis de sobreproducción de los 70? ¿Por qué la financiarización es tan volátil? ¿Cómo se forman, crecen y estallan las burbujas? ¿Cómo se formó la presente burbuja inmobiliaria? ¿Y cómo creció? ¿Cómo pudieron las hipotecas subprime degenerar en un problema de tales dimensiones? ¿Y cómo es posible que los titanes de Wall Street se desplomaran como un castillo de naipes? ¿Qué pasará ahora?

 

Todos, en efecto, nos hacemos esas preguntas. Pero pocos pueden tratar de contestarlas con la insólita combinación de elegancia, profundidad, claridad y extremada sencillez del economista y politólogo Walden Bello. Y mucho menos en apenas 4000 palabras.

 

El derrumbe de Wall Street no se debe solo a la codicia y a la falta de regulación estatal de un sector hiperactivo. Procede también, y sobre todo, de la crisis de sobreproducción que ha venido minando al capitalismo remundializado desde mediados de los 70. Así ve esta crisis de fin de época Walden Bello. 

 

Muchos en Wall Street todavía están digiriendo los acontecimientos epocales de las últimas semanas:

 

- Entre 1 y 3 billones de dólares de activos financieros evaporados.

- Wall Street, nacionalizado, con la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro tomando todas las decisiones estratégicas importantes en el sector financiero, y a todo eso, con un gobierno que, tras el rescate de AIG, pasa a dirigir la mayor compañía aseguradora del mundo.

- El mayor rescate desde la gran depresión, con 700 mil millones de dólares reunidos a la desesperada para salvar al sistema financiero global.

 

Las explicaciones habituales ya no bastan. Los acontecimientos extraordinarios precisan de explicaciones extraordinarias. Pero antes…

 

¿Ya pasó lo peor?

 

No, si algo ha quedado claro con los movimientos contradictorios de estas semanas en que, al tiempo que se permitía la quiebra de Lehman Brothers, se nacionalizaba AIG y se fraguaba la toma de control de Merril Lynch por el Bank of America, es que no hay una estrategia para afrontar la crisis; a lo sumo, respuestas tácticas, como bomberos que se pisan la manguera, abrumados por la magnitud del incendio.

 

El rescate de 700 mil millones de dólares de las obligaciones hipotecariamente respaldadas en poder de los bancos no es una estrategia, sino, básicamente, un esfuerzo a la desesperada para restaurar la confianza en el sistema, para prevenir la erosión de la fe en los bancos y en otras instituciones financieras y para evitar una afluencia masiva de retirada de fondos de los bancos como la que desencadenó la Gran Depresión de 1929.

 

¿Qué causó el colapso del centro neurálgico del capitalismo global? ¿Fue la codicia?

 

La vieja y venerada codicia jugó su parte. A eso se refería Klaus Schwab, el organizador del Foro Económico Mundial, el jamboree de la elite global celebrado anualmente en los Alpes suizos, cuando dijo a su clientela en Davos este año: "Tenemos que pagar por los pecados del pasado".

 

¿Fue el de Wall Street un caso de alguacil alguacilado?

 

Desde luego. Los especuladores financieros rizaron el rizo hasta confundirse ellos mismos con la creación de contratos financieros más y más complejos, como los derivados, tratando de ganar dinero a partir de todo tipo de riesgos (incluidos exóticos instrumentos de futuros, como los credits default swaps o contratos de protección de derivados crediticios, que permitían a los inversores apostar, por ejemplo, a que los prestatarios de la propia corporación bancaria ¡no serían capaces de devolver su deuda! Tal es el comercio multibillonario no-regulado que acabó tumbando a AIG.

 

El 17 de diciembre de 2005, cuando la International Financing Review (IFR) anunció sus premios anuales del año –uno de los programas de premios más prestigioso del sector—, dejó esto dicho:

 

"Lehman Brothers no sólo mantuvo su presencia global en el mercado, sino que dirigió la penetración en el espacio de preferencia… desarrollando nuevos productos y diseñando transacciones capaces de subvenir a las necesidades de los prestatarios… Lehman Brothers es el más innovador en el espacio de preferencia precisamente por hacer cosas que no pueden verse en ningún otro sitio."

 

Huelgan comentarios.

 

 

¿Fue falta de regulación?

 

Sí. Todo el mundo reconoce ahora que la capacidad de Wall Street para innovar y excogitar instrumentos financieros más y más sofisticados ha ido mucho más allá de la capacidad regulatoria del Estado, y no porque el Estado no fuera capaz de regular, sino porque la actitud neoliberal, de laissez-faire, imperante impidió al Estado diseñar mecanismos efectivos de regulación.

 

Pero ¿no hay nada más?

¿No hay nada sistémico?

 

Bien, Georges Soros, que lo vio venir, dice que lo que estamos pasando es la crisis del sistema financiero, la crisis del "gigantesco sistema circulatorio" de un "sistema capitalista global… que está reventando por las costuras".

 

Para seguir con la idea del archiespeculador, a lo que estamos asistiendo es a la intensificación de una de las crisis o contradicciones centrales del capitalismo global, cual es la crisis de sobreproducción, también conocida como sobreacumulación o sobrecapacidad.

 

Se trata de la tendencia del capitalismo a construir una ingente capacidad productiva que termina por rebasar la capacidad de consumo de la población debido a las desigualdades que limitan el poder de compra popular, lo cual termina por erosionar las tasas de beneficio.

 

Pero, ¿qué tiene que ver la crisis de sobreproducción

con los acontecimientos recientes?

 

Muchísimo. Pero, para entender la conexión, tenemos que retrotraernos a la llamada Época Dorada del capitalismo contemporáneo, al período comprendido entre 1945 y 1975.

 

Fue un período de rápido crecimiento, tanto en las economías del centro como en las subdesarrolladas, un crecimiento propulsado, en parte, por la masiva reconstrucción de Europa y del Este asiático tras la devastación de la II Guerra Mundial, y en parte, por la nueva configuración socio-económica institucionalizada bajo el nuevo estado keynesiano. Un aspecto clave de esta última fueron los severos controles estatales de la actividad de mercado, el uso agresivo de políticas fiscales y monetarias para minimizar la inflación y la recesión, así como un régimen de salarios relativamente altos para estimular y mantener la demanda.

 

¿Qué pasó, pues?

 

Bien, este período de elevado crecimiento terminó a mediados de los 70, cuando las economías del centro se vieron inmersas en la estanflación, es decir, en la coexistencia de un bajo crecimiento con una inflación alta, lo que la teoría económica neoclásica suponía imposible.

 

Sin embargo, la estanflación no era sino el síntoma de una causa más profunda, a saber: la reconstrucción de Alemania y del Japón, así como el rápido crecimiento de economías en vías de industrialización, como Brasil, Taiwán y Corea del Sur, añadió una enorme capacidad productiva e incrementó la competición global, mientras que la desigualdad social, dentro de cada país, y entre países, limitó globalmente el incremento del poder adquisitivo y de la demanda, resultando así erosionada la tasa de beneficio. La drástica subida del precio del petróleo en los setenta no hizo sino agravar la cosa.

 

¿Cómo trató de resolver el capitalismo

la crisis de sobreproducción?

 

El capital ensayó tres vías de salida del atolladero de la sobreproducción: la reestructuración neoliberal, la globalización y la financiarización.

 

¿En qué consistió la reestructuración neoliberal?

 

La reestructuración neoliberal tomó la forma del reaganismo y del thatcherismo en el Norte y del ajuste estructural en el Sur. El objetivo era la revigorización de la acumulación de capital, lo que se consiguió: 1) removiendo las restricciones estatales al crecimiento, al uso y a los flujos de capital y de riqueza; y 2) redistribuyendo el ingreso de las clases pobres y medias a los ricos, de acuerdo con la teoría de que se motivaría así a los ricos para invertir y alimentar el crecimiento económico.

 

El problema de esa fórmula era que, al redistribuir el ingreso en favor de los ricos, estrangulaba el ingreso de los pobres y de las clases medias, lo que provocaba la restricción de la demanda, sin necesariamente inducir a los ricos a invertir más en producción.

 

De hecho, la reestructuración neoliberal, que se generalizó en el Norte y en el Sur a lo largo de los años ochenta y noventa, tuvo unos pobres registros en términos de crecimiento: el crecimiento global promedio fue de un 1,1% en los 90 y de un 1,4 en los 80, mientras que el promedio en los 60 y en los 70, cuando las políticas intervencionistas eran dominantes, fue, respectivamente, de un 3,5% y de un 2,54%. La reestructuración neoliberal no pudo terminar con la estanflación.

 

¿En qué medida la globalización fue una respuesta a la crisis?

 

La segunda vía de escape global ensayada por el capital para enfrentarse a la estanflación fue la "acumulación extensiva" o globalización, es decir, la rápida integración de las zonas semicapitalistas, no-capitalistas y precapitalistas a la economía global de mercado. Rosa Luxemburgo, la celebrada economista y revolucionaria alemana, se percató de este mecanismo hace mucho tiempo, viéndolo como un mecanismo necesario para restaurar la tasa de beneficio en las economías metropolitanas. ¿Cómo? Ganando acceso al trabajo barato; ganando mercados, aun si limitados, nuevos; ganando nuevas fuentes de productos agrícolas y de materia primas baratos; y creando nuevas áreas para inversión en infraestructura. La integración se produce a través de la liberalización del comercio, removiendo los obstáculos a la movilidad del capital y aboliendo las fronteras para la inversión exterior.

 

China, ni que decir tiene, es el caso más destacado de un área no-capitalista integrada en la economía capitalista global en los últimos 25 años.

 

Para contrarrestar sus declinantes beneficios, un considerable número de corporaciones empresariales situadas entre las primeras 500 del ranquin de la revista Fortune han trasladado una parte significativa de sus operaciones a China, a fin de aprovechar las ventajas del llamado "precio chino" (las ventajas de costes derivadas de un trabajo barato chino aparentemente inagotable). A mediados de la primera década del siglo XXI, entre el 40 y el 50 por ciento de los beneficios de las corporaciones estadounidenses dimanaban de sus operaciones y ventas en el exterior, y señaladamente, en China.

 

¿Por qué la globalización no pudo superar la crisis?

 

El problema con esta vía de salida del estancamiento es que exacerba el problema de la sobreproducción, porque añade capacidad productiva. La China de los últimos 25 años ha venido a añadir un volumen tremendo de capacidad manufacturera, lo que ha tenido por efecto deprimir los precios y los beneficios. No por casualidad, los beneficios de las corporaciones estadounidenses dejaron de crecer hacia 1997- De acuerdo con un índice estadístico, las tasas de beneficios de las 500 de Fortune pasó de 7,15 en 1960-69 a 5,30 en 1980-90, a 2,29 en 1990-99 y a 1,32 n 2000-2002.

 

Dadas las limitadas ganancias obtenidas en punto a contener el impacto depresivo de la sobreproducción, ya a través de la reestructuración neoliberal, ya con la globalización, la tecera vía de salida resultó vital para mantener y elevar la rentabilidad. La tecera vía es la financiarización.

 

En el mundo ideal de la teoría económica neoclásica, el sistema financiero es el mecanismo, merced al cual los ahorradores, o quienes se hallan en posesión de fondos excedentes, se juntan con los empresarios que tienen necesidad de sus fondos para invertir en producción. En el mundo real del capitalismo tardío, con la inversión en industria y en agricultura arrojando magros beneficios por causa de la sobreproducción, grandes cantidades de fondos excedentes circulan y son invertidas y reinvertidas en el sector financiero. Es decir, el sistema financiero gira sobre sí mismo.

 

El resultado es que se ensancha el hiato abierto entre una economía financiera hiperactiva y una economía real en estancamiento. Como bien observa  un ejecutivo financiero: "ha habido una creciente desconexión entre la economía real y la economía financiera en estos últimos años. La economía real ha crecido, pero nada comparable a la economía financiera… hasta que estalló".

 

Lo que no nos dice este observador es que la desconexión entre la economía real y la economía financiera no es accidental: que la economía financiera se disparó precisamente para hacer frente al estancamiento dimanante de la sobreproducción de la economía real.

 

¿Cuáles fueron los problemas de la financiarización

como vía de salida?

 

El problema de invertir en operaciones del sector financiero es que equivale a exprimir valor de valor ya creado. Puede crear beneficios, de acuerdo, pero no crea nuevo valor –sólo la industria, la agricultura, el comercio y los servicios crean valor nuevo—. Puesto que los beneficios no se basan en la creación de valor nuevo o añadido, las operaciones de inversión resultan extremadamente volátiles, y los pecios de las acciones, las obligaciones y otras formas de inversión pueden llegar a divergir radicalmente de su valor real: por ejemplo, las acciones en empresas incipientes de Internet, que se mantuvieron por un tiempo al alza, sostenidas principalmente por valoraciones financieras en espiral, para luego desplomarse. Los beneficios dependen, entonces, del aprovechamiento de las ventajas orecidas por movimientos de precios que divergen al alza del valor de las mercancías, para vender oportunamente antes de que la realidad fuerce la "corrección" a la baja para ajustarse a los valores reales. El alza radical de los precios de un activo, mucho más allá de los valores reales, es lo que se llama la formación de una burbuja.

 

¿Por qué la financiarización es tan volátil?

 

Con la rentabilidad dependiendo de golpes especulativos, no resulta sorprendente que el sector financiero vaya de burbuja en burbuja, o de una manía especulativa a otra.

 

Puesto que está sostenido por una manía especulativa, el capitalismo inducido financieramente no ha dejado de batir registros en materia de crisis financieras desde que los mercados de capitales fueron desregulados y liberalizados en los 80.

 

Antes de la actual debacle de Wall Street, las más explosivas fueron la crisis financiera mexicana de 1994-95, la crisis financiera asiática de 1997-1998, la crisis financiera rusa de 1996, el colapso del mercado de valores de Wall Street de 2001 y el colapso financiero argentino de 2002.

 

El antiguo secretario del Tesoro con Bill Clinton, un hombre de Wall Street –Rober Rubin—, predijo hace cinco años que "las crisis financieras futuras serán con casi toda seguridad inevitables, y podrían llegar a ser hasta peores."

 

¿Cómo se forman, crecen y estallan las burbujas?

 

Sirvámonos, a modo de ejemplo, de la crisis financiera asiática de 1997-98.

 

* Primero: balanza de pagos y liberalización financiera impuestas por el FMI y el Departamento noteamericano del Tesoro.

 

* Luego, entrada de fondos extranjeros en busca de rápida y elevada rentabilidad, lo que significa que entraron en el Mercado inmobiliario y en el Mercado de valores.

 

* Sobreinversión, lo que llevó al desplome de los precios en el Mercado de valores y en el Mercado inmobiliario, lo que, a su vez, condujo al pánico y a la coinsiguiente retiada de fondos: en 1997, en unas pocas semanas 100 mil millones de dólares abandonaron las economías del este asiático.

 

* Rescate de los especuladores extranjeros por parte del FMI.

 

* Colapso de la economía real: la recesión se extiende por todo el Este asiático en 1998.

 

* A pesar de la desestabilización a gran escala, todos los intentos realizados para imponer   regulaciones nacionales o globales del sistema financiero fueron rechazadas con razones puramente ideológicas.

 

Volvamos a la presente burbuja. ¿Cómo se formó?

 

El actual colapso de Wall Street arraiga en la burbuja tecnológica de fines de los 90, cuando el precio de las acciones de las empresas incipientes en el mundo de Internet se disparó, para luego desplomarse, resultando todo ello en la pérdida de activos por valor de 7 billones de dólares y en la recesión de 2001-2002.

 

Las laxas políticas monetarias de la Rerserva Federal bajo Alan Greenspan estimularon la burbuja tecnológica, y cuando está colapsó dando paso a la recesión, Greenspan, tratando de prevenir una recesión duradera, rebajó en junio de 2003 los tipos de interés a un nivel sin precedentes en 45 años (al 1%), manteniéndolo en ese nivel durante más de un año. Con eso lo que consiguió fue estimular la formación de otra burbuja: la burbuja inmobiliaria.

 

En fecha tan temprana como 2002, economistas como Dean Baker, del Center for Economic Policy Research, alertaron sobre la formación de una burbuja inmobiliaria. Sin embargo, en fecha tan tardía como 2005 el entonces presidente del Consejo Económico de asesores de la Presidencia de la nación y actual presidente de la Reserva Federal, Bern Bernanke, atribuía el incremento de los precios de la vivienda en EEUU a "unos fundamentos económicos robustos", y no a la actividad especulativa. ¿A quién puede sorprender que el estallido de la crisis subprime en verano de 2007 pillara a este hombrecito con la guardia totalmente baja?

 

¿Y cómo creció?

 

Oigámoslo de boca de uno de los propios jugadores clave en los mercados, de George Soros: "Las instituciones hipotecarias animaron a los hipotecados a refinanciar sus hipotecas aprovechando la revalorización experimentada entretanto por sus casas. Rebajaron sus criterios de préstamo e introdujeron nuevos productos, como hipotecas a interés variable, hipotecas que 'sólo servían intereses' y 'ofertas promocionales' con tipos de interés para partirse de risa. Todo eso animó a especular con la vivienda. Los precios de las casas comenzaron a subir a un ritmo de dos dígitos. Eso sirvió para retroalimentar la especulación, y el alza de los precios inmobiliarios consiguió que los propietarios de casas se sintieran ricos; el resultado fue el boom consumista que ha sostenido a la economía estos últimos años."

 

Observando las cosas más de cerca, se ve que la crisis hipotecaria no resultó de una oferta superior a la demanda real. La "demanda" estaba, por mucho, fabricada por la manía especulativa de promotores y financieros empeñados en conseguir grandes beneficios a partir de su acceso al dinero foráneo que inundó a los EEUU de la última década. Ingentes volúmenes hipotecarios fueron agresivamente ofrecidos y vendidos a millones de personas que, normalmente, no habrían podido permitírselo ofreciéndoles unos tipos de interés ridículamente bajos, ulteriormente ajustables para sacar más dinero de los propietarios de casas.

 

¿Pero cómo pudieron las hipotecas subprime

degenerar en un problema de tales dimensiones?

 

Porque los activos pasaron entonces a ser "segurizados": quienes habían generado las hipotecas, procedieron a amalgamarlas con otros activos en complejos productos derivados llamados "obligaciones de deuda colateralizada" (CDO, por sus siglas en inglés), lo cual resultó relativamente fácil dado que trabajaban con diversos tipos de intermediarios que, sabedores del riesgo, se deshacían de esos títulos de valores lo más rápidamente posible, pasándolos a otros bancos e inversores institucionales. Esas instituciones, a su vez, se deshacían del producto, pasándolo a otros bancos y a instituciones financieras foráneas.

 

Cuando aumentaron los tipos de interés de los préstamos subprime, de las hipotecas variables y de otros préstamos inmobiliarios, el juego tocó a su fin. Hay cerca de 6 millones de hipotecas subprime, el   40% de las cuales entrarán en impago en los próximos dos años, según estimaciones de Soros.

 

A los que hay que añadir otros 5 millones de impagos en los próximos 7 años, derivados de los tipos hipotecarios variables y de otros "préstamos flexibles". Pero los títulos, cuyo valor se cuenta por billones de dólares, ya se han infiltrado como un virus en el sistema financiero global. El gigantesco sistema circulatorio del capitalismo global ha sido fatalmente infectado.

 

¿Pero cómo pudieron los titanes de Wall Street

desplomarse como un castillo de naipes?

 

Lo que ocurrió con Lehman Brothers, Merrill Lynch, Fannie Mae, Freddie Mac y Bear Stearns fue, simplemente, que las pérdidas representadas por esos títulos tóxicos rebasaban por mucho sus reservas, lo que condujo a su caída. Y más caerán, probablemente, cuando sus libros de contabilidad, que en los que ahora esos títulos figuran en el Haber, se corrijan para reflejar el actual valor de esos activos.

 

Y muchos otros les seguirán, a medida que vayan quedando expuestas otras operaciones especulativas, como las centradas en las tarjetas de crédito y en las diferentes variedades de seguros contra riesgos. AIG cayó por causa de su gigantesca exposición en el área no-regulada de los contratos de protección crediticia derivada (credit default swaps), unos derivados financieros que permitían a los inversores apostar dinero a la posibilidad de que las empresas no pudieran devolver los préstamos.  

 

Tales apuestas sobre impagos crediticios representan ahora un mercado de 45 billones de dólares, un mercado, como dicho, que carece de toda regulación. La ciclópea dimensión de los activos que podrían quedar dañados en caso de que AIG colapsara fue lo que movió a Washington a cambiar de idea e intervenir para rescatarlo, luego de haber dejado caer a Lehman Brothers.

 

¿Qué pasará ahora?

 

Puede decirse sin avilantez que habrá más bancarrotas y más nacionalizaciones e intervenciones públicas, desempeñando las instituciones y los bancos extranjeros un papel auxiliar del gobierno de los EEUU. Que el colapso de Wall Street irá a más y prolongará la recesión norteamericana. Y que la recesión en EEUU se comunicará a Asia y al resto del mundo, que sufrirá también una recesión, si no algo peor. La razón de esto último es que el principal mercado exterior de China son los EEUU y que China, a su vez, importa materias primas y bienes intermedios –de los que se sirve para sus exportaciones a los EEUU— de Japón, Corea y el Sudeste asiático. La globalización ha hecho imposible el "desacoplamiento". Los EEUU, China y el Este asiático andan ahora como tres prisioneros atados a una misma cadena.

 

¿Y en suma?

 

El desplome de Wall Street no sólo se debe a la codicia y a la falta de regulación estatal de un sector hiperactivo. El colapso de Wall Street hunde sus raíces en la crisis de sobreproducción que ha sido la plaga del capitalismo global desde mediados de los 70.

 

La financiarización de la inversión ha sido una de las vías de escape para salir del estancamiento, siendo las otras dos la reestructuración neoliberal y la globalización. Habiendo resultado de poco alivio la reestructuración neoliberal y la globalización, la financiarización pareció atractiva como mecanismo de restauración de la rentabilidad. Pero lo que ahora ha quedado demostrado es que la financiarización es una senda peligrosa que lleva a la formación de burbujas especulativas, capaces de ofrecer una efímera prosperidad a unos cuantos, pero que terminan en el colapso empresarial y en la recesión de la economía real.

 

Las cuestiones clave son éstas: ¿Cuán profunda y duradera será esta recesión? ¿Necesitará la economía de los EEUU generar otra burbuja especulativa para salir de esta recesión? Y si tal es el caso, ¿dónde se formará la siguiente burbuja? Algunos dicen que la próxima surgirá en el complejo militar-industrial o en el "capitalismo del desastre" sobre el que escribe Naomi Klein. Pero eso es harina de otro costal.

 

Walden Bello, profesor de ciencias políticas y sociales en la Universidad de Filipinas (Manila), es miembro del Transnational Institute de Amsterdam y presidente de Freedom from Debt Coalition, así como analista senior en Focus on the Global South.

Si Norteamerica se hiciese comunista...

Si Norteamerica se hiciese comunista...

 

A las pocas semanas o meses de establecidos los soviets en Norteamérica el panamericanismo sería una realidad política.

Leon Trosky | Aporrea

 

www.kaosenlared.net/noticia/si-norteamerica-hiciese-comunista

 

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Si Norteamérica se hiciera comunista como consecuencia de las dificultades y problemas que el orden social capitalista es incapaz de resolver, descubriría que el comunismo, lejos de ser una intolerable tiranía burocrática y regimentación de la vida individual, es el modo de alcanzar la mayor libertad personal y la abundancia compartida.

 

En la actualidad muchos norteamericanos consideran el comunismo solamente a la luz de la experiencia de la Unión Soviética. Temen que el sovietismo en Norteamérica produzca los mismos resultados materiales que les trajo a los pueblos culturalmente atrasados de la Unión Sovietica.

 

Temen que el comunismo los meta en un lecho de Procusto, y señalan el conservadurismo anglosajón como un obstáculo insuperable hasta para encarar algunas reformas posiblemente deseables. Aducen que Gran Bretana y Japón intervendrían militarmente contra los soviets norteamericanos. Tiemblan ante la perspectiva de que los norteamericanos se vean regimentados en sus hábitos de alimentación y vestido, obligados a subsistir con raciones de hambre, a leer una estereotipada propaganda oficial en los periódicos, a servir de simples ejecutores de decisiones tomadas sin su participación activa. O suponen que tendrían que guardarse para sí sus pensamientos mientras alaban en voz alta a los líderes soviéticos por temor a la cárcel o al exilio.

 

Temen la inflación monetaria, la tiranía burocrática y tener que pasar por un intolerable papeleo “rojo” para obtener lo necesario para vivir. Temen la estandarización desalmada del arte y la ciencia, así como de las necesidades cotidianas. Temen ver la espontaneidad política y la supuesta libertad de prensa destruidas por la dictadura de una monstruosa burocracia. Y tiemblan ante la idea de tener que aceptar la volubilidad incomprensible de la dialéctica marxista y una filosofía social disciplinada. Temen, en una palabra, que la Norteamérica soviética se transforme en la contraparte de lo que les han dicho que es la Rusia soviética.

 

En realidad los soviets norteamericanos serán tan distintos de los rusos como lo son Estados Unidos del presidente Roosevelt* del imperio ruso del zar Nicolás II. Sin embargo Norteamérica sólo podrá llegar al comunismo pasando por la revolución, de la misma manera como llegó a la independencia y la democracia. El temperamento norteamericano es enérgico y violento, e insistirá en romper una buena cantidad de platos y en tirar al suelo una buena cantidad de carros de manzanas antes de que el comunismo se establezca firmemente. Los norteamericanos, antes que especialistas y estadistas, son entusiastas y deportistas, y sería contrario a la tradición norteamericana realizar un cambio fundamental sin que se tome partido y se rompan cabezas.

 

Sin embargo, el costo relativo de la revolución comunista norteamericana, por grande que parezca, será insignificante comparado con el de la Revolución Rusa Bolchevique, debido a vuestra riqueza nacional y población. Es que la guerra civil revolucionaria no la realiza el puñado de hombres que está en la cúpula, el cinco o diez por ciento dueño de las nueve décimas partes de la riqueza norteamericana; este grupito sólo podría reclutar sus ejércitos contrarrevolucionarios entre los estratos más bajos de la clase media. Aún así, la revolución podría atraerlos fácilmente demostrándoles que su única perspectiva de salvación está en el apoyo a los soviets.

 

Todos los que están por debajo de este grupo ya están preparados económicamente para el comunismo. La depresión hizo estragos en vuestra clase obrera y asestó un golpe aplastante a los campesinos, ya perjudicados por la larga decadencia agrícola de la década de posguerra. No hay razón por la que estos grupos deban oponer alguna resistencia a la revolución; no tienen nada que perder, por supuesto siempre que los dirigentes revolucionarios se den hacia ellos una política moderada a largo alcance.

 

¿Y quién más luchará contra el comunismo? ¿Vuestra “guardia de corps” de millonarios y multimillonarios? ¿Vuestros Mellons, Morgans, Fords y Rockefellers? Dejarán de luchar en cuanto no consigan quién pelee por ellos.

 

El gobierno soviético norteamericano tomará firme posesión de los comandos superiores de vuestro sistema empresario: los bancos, las industrias clave y los sistemas de transporte y comunicación. Luego les dará a los campesinos, a los pequeños comerciantes e industriales, mucho tiempo para reflexionar y ver qué bien anda el sector nacionalizado de la industria.

 

Es en este terreno donde los soviets norteamericanos podrán producir verdaderos milagros. La “tecnocracia” sólo será real bajo el comunismo, que sacará de encima de vuestro sistema industrial las manos muertas de los derechos de la propiedad privada y las ganancias individuales. Las más osadas propuestas de la comisión Hoover sobre estandarización y racionalización parecerán infantiles comparadas con las posibilidades abiertas por el comunismo nortemericano.

 

La industria nacional se organizará siguiendo el modelo de vuestras modernas fábricas de automotores de producción continua. La planificación científica se elevará del nivel de la fábrica individual al del conjunto del sistema económico. Los resultados serán estupendos.

 

Los costos de producción disminuirán en un veinte por ciento o tal vez más. Esto a su vez aumentará rápidamente la capacidad de compra de los campesinos.

 

Por cierto, los soviets norteamericanos establecerán sus propios gigantescos establecimientos agrícolas, que serán también escuelas voluntarias de colectivización. Vuestros campesinos podrán calcular fácilmente si les conviene seguir como eslabones aislados o unirse a la cadena general.

 

El mismo método se utilizaría para incorporar a la organización industrial nacional al pequeño comercio y a la pequeña industria. Con el control soviético de las materias primas, los créditos y los suministros estas industrias secundarias seguirían siendo solventes hasta que el sistema socializado las absorbiera gradualmente y sin compulsión.

 

¡Sin compulsión! Los soviets norteamericanos no tendrían que recurrir a las drásticas medidas que las circunstancias a menudo impusieron a los rusos. En Estados Unidos la ciencia de la publicidad brinda los medios para ganarse el apoyo de la clase media, que estaba fuera del alcance de la atrasada Rusia, con su vasta mayoría de campesinos pobres y analfabetos. Esto, junto con vuestro aparato técnico y vuestra riqueza, será la mayor ventaja de vuestra futura revolución comunista. Vuestra revolución será más suave que la nuestra; luego de resueltos los problemas fundamentales no tendréis que derrochar energías y recursos en costosos conflictos sociales, y, en consecuencia, avanzaréis mucho más rápido.

 

Incluso la intensidad y abnegación del sentimiento religioso predominantes en Norteamérica no serán un obstáculo para la revolución. Si en Norteamérica se asume la perspectiva de los soviets, ninguna barrera sicológica será lo suficientemente firme como para demorar la presión de la crisis social. La historia lo demostró más de una vez. Además, no hay que olvidar que los mismos Evangelios contienen algunos aforismos bastante explosivos.

 

En cuanto a los relativamente escasos adversarios de la revolución soviética, se puede confiar en el genio inventivo de los norteamericanos. Por ejemplo, podríais mandar a todos vuestros millonarios no convencidos a alguna isla pintoresca, con una renta para toda la vida, y que se queden allí haciendo lo que les plazca.

 

Lo podréis hacer tranquilamente porque no tendréis que temer la intervención extranjera. Japón, Gran Bretaña y los demás países capitalistas que intervinieron en Rusia no podrán hacer otra cosa que aceptar el comunismo norteamericano como un hecho consumado. Y de hecho, la victoria del comunismo en Norteamérica, la columna vertebral del capitalismo, determinará que se extienda a los demás países.

 

Japón probablemente se unirá a las filas comunistas antes de que se implanten los soviets en Estados Unidos. Y lo mismo se puede decir de Gran Bretaña.

 

De todos modos, sería una idea loca enviar la flota de Su Majestad británica contra la Norteamérica soviética, incluso contra el sur de vuestro continente, más conservador. Sería inútil y nunca pasaría de una incursión militar de segundo orden.

 

A las pocas semanas o meses de establecidos los soviets en Norteamérica el panamericanismo sería una realidad política.

 

Los gobiernos de Centro y Sud América se verían atraídos a vuestra federación como el hierro por el imán. Lo mismo ocurriría con Canadá. Los movimientos populares de estos países serían tan fuertes que impulsarían este gran proceso unificador en un brevísimo período y a un costo insignificante. Estoy dispuesto a apostar que el primer aniversario de los soviets norteamericanos encontraría al Hemisferio Occidental transformado en Estados Unidos soviéticos de Norte, Centro y Sud América, con su capital en Panamá. Por primera vez la Doctrina Monroe adquiriría un peso total y positivo en los asuntos mundiales, aunque no el previsto por su autor.

 

Pese a los plañidos de algunos de vuestros archiconservadores, Roosevelt no está preparando la transformación soviética de Estados Unidos.

 

La NRA no pretende destruir sino fortalecer los fundamentos del capitalismo norteamericano ayudando a las empresas a superar sus dificultades. No será el Águila Azul, sino las dificultades que ésta es incapaz de superar, lo que traerá el comunismo a Estados Unidos. Los profesores “radicales” de vuestro trust de cerebros no son revolucionarios; son sólo conservadores asustados. Vuestro presidente abomina de “los sistemas” y “las generalidades”. Pero un gobierno soviético es el más grande de todos los sistemas posibles, una gigantesca generalidad en acción.

 

Al hombre común tampoco le gustan lo sistemas ni las generalidades. Será tarea de vuestros estadistas comunistas lograr que el sistema produzca los bienes concretos que el hombre común desea: su comida, sus cigarros, sus diversiones, su libertad de elegir las corbatas, la vivienda y el automóvil que le gusten. Será muy fácil proporcionarle estas comodidades en la Norteamérica soviética.

 

La mayoría de los norteamericanos están desorientados por el hecho de que en la Unión Soviética hemos tenido que construir industrias básicas enteras partiendo de la nada. Una cosa así no podría suceder en Estados Unidos, donde ya os veis obligados a reducir las zonas cultivadas y la producción industrial. De hecho vuestro tremendo aparato tecnológico está paralizado por la crisis y exige ser puesto nuevamente en uso. El punto de partida del resurgimiento económico podrá ser el rápido aumento del consumo de vuestro pueblo.

 

Estáis más preparados que ningún otro país para lograrlo. En ningún otro lado llego a ser tan intenso como en Estados Unidos el estudio del mercado interno. Entra en las existencias acumuladas por los bancos, los trusts, los hombres de negocios, los comerciantes, los viajantes de comercio y los granjeros.

 

Vuestro gobierno soviético simplemente abolirá el secreto comercial, combinará todos los descubrimientos de estas investigaciones realizadas en función de la ganancia privada y los transformará en un sistema científico de planificación económica. Para ello contará con la colaboración de una numerosa clase de consumidores cultos y críticos. La combinación de las industrias clave nacionalizadas, el comercio privado y la cooperación del consumidor democrático producirá rápidamente un sistema sumamente flexible para satisfacer las necesidades de la población.

 

Ni la burocracia ni la policía harán funcionar este sistema; lo hará el frío, duro dinero.

 

Vuestro dólar todopoderoso jugará un rol fundamental en el funcionamiento del nuevo sistema soviético. Es un gran error mezclar la “economía planificada” con la “emisión dirigida”. La moneda tendrá que ser el regulador que mida el éxito o el fracaso de la planificación.

 

Vuestros profesores “radicales” se equivocan mortalmente con su devoción a la “moneda dirigida”. Esta idea académica podría fácilmente liquidar todo vuestro sistema de distribución y producción. Esa es la gran lección a extraer de la Unión Soviética, donde la amarga necesidad se convirtió en virtud oficial en el reino del dinero.

 

La falta de un rublo de oro estable es allí una de las causas fundamentales de muchas de las dificultades y catástrofes económicas. Es imposible regular los salarios, los precios y la calidad de las mercancías sin un sistema monetario firme. Tener un rublo inestable en un sistema soviético es lo mismo que tener moldes variables en una fábrica que trabaja en serie. No funciona.

 

Sólo será posible abandonar la moneda de oro estable cuando el socialismo logre sustituir el dinero por un sistema de control administrativo. Entonces el dinero será un vale común y corriente, como el boleto del colectivo o la entrada al teatro. A medida que el socialismo avance también desaparecerán estos vales; ya no será necesario el control, ni en dinero ni administrativo, sobre el consumo individual; puesto que habrá suficientes bienes como para satisfacer las necesidades de todos!

 

Aún no estamos en esa situación, aunque con toda seguridad Norteamérica llegará antes que cualquier otro país. Hasta entonces, la única manera de alcanzar ese nivel de desarrollo será mantener un regulador y medidor efectivo del funcionamiento de vuestro sistema. De hecho, durante los primeros años una economía planificada necesita, más todavía que el viejo capitalismo, dinero efectivo. El profesor que regula la unidad monetaria con el objetivo de regular todo el sistema económico es como el hombre que trató de levantar ambos pies del suelo al mismo tiempo.

 

La Norteamérica soviética contará con reservas de oro suficientes para estabilizar el dólar, lo que constituye una ventaja invalorable. En Rusia hemos aumentado la producción industrial en un veinte y un treinta por ciento anual; pero, debido a la debilidad del rublo, no pudimos distribuir efectivamente este aumento. Esto en parte se debe a que le permitimos a la burocracia subordinar el sistema monetario a las necesidades administrativas. Vosotros os ahorraréis este mal. En consecuencia, nos superaréis mucho, tanto en la producción como en la distribución, lo que llevará a un rápido avance en el bienestar y la riqueza de la población.

 

En todo esto no necesitaréis imitar nuestra producción estandarizada para nuestra pobre masa de consumidores. Recibimos de la Rusia zarista una herencia de pobreza, un campesinado culturalmente subdesarrollado y con un bajo nivel de vida. Tuvimos que construir las fábricas y las represas a expensas de nuestros consumidores. Padecemos una inflación monetaria contínua y una monstruosa burocracia.

 

Norteamérica soviética no tendrá que imitar nuestros métodos burocráticos. Entre nosotros la falta de lo más elemental produjo una intensa lucha por conseguir un pedazo extra de pan, un poco más de tela. En esta lucha la burocracia se impone como conciliador, como árbitro todopoderoso. Pero vosotros sois mucho más ricos y tendréis muy pocas dificultades para satisfacer las necesidades de todo el pueblo. Más aún; vuestras necesidades, gustos y hábitos nunca permitirían que sea la burocracia la que reparta la riqueza nacional. Cuando organicéis vuestra sociedad para producir en función de las necesidades humanas y no de las ganancias individuales, toda la población se nucleará en nuevas tendencias y grupos que se pelearán unos con otros y evitarán que una burocracia todopoderosa se imponga sobre ellos.

 

Así la práctica de los soviets, es decir de la democracia, la forma más democrática de gobierno alcanzada hasta hoy, evitará el avance del burocratismo. La organización soviética no puede hacer milagros; simplemente debe reflejar la voluntad del pueblo. Entre nosotros los soviets se burocratizaron como resultado del monopolio político de un solo partido, transformado el mismo en una burocracia. Esta situación fue la consecuencia de las excepcionales dificultades que tuvo que enfrentar el comienzo de la construcción socialista en un país pobre y atrasado.

 

Los soviets norteamericanos estarán llenos de sangre y vigor, sin necesidad ni oportunidad de que las circunstancias impongan medidas como las que hubo que adoptar en Rusia. Por supuesto, los capitalistas que no se regeneren no tendrán lugar en el nuevo orden. Resulta un poco difícil imaginarse a Henry Ford dirigiendo el soviet de Detroit.

 

Sin embargo, es no sólo concebible sino inevitable que se desate una gran lucha de intereses, grupos e ideas. Los planes de desarrollo económico anuales, quinquenales y decenales; los esquemas de educación nacional; la construcción de nuevas líneas básicas de transporte; la transformación de las granjas; el programa para mejorar la infraestructura tecnológica y cultural de Latinoamérica; el programa de comunicación espacial; la eugenesia, todo esto suscitará controversias, vigorosas luchas electorales y apasionados debates en los periódicos y en las reuniones públicas.

 

Pues en Norteamérica soviética no existirá el monopolio de la prensa por parte de los jefes de la burocracia como en la Rusia soviética. Nacionalizar todas las imprentas, las fábricas de papel y las distribuidoras sería una medida puramente negativa. Significaría simplemente que al capital privado ya no se le permite decidir qué publicaciones sacar, sean progresivas o reaccionarias, “húmedas” o “secas”, puritanas o pornográficas. Norteamérica  soviética tendrá que encontrar una nueva solución al problema de cómo debe funcionar el poder de la prensa en un régimen socialista. Podría hacerse sobre la base de la representación proporcional a los votos en cada elección a los soviets.

 

Así, el derecho de cada grupo de ciudadanos a utilizar el poder de la prensa dependería de su fuerza numérica; el mismo principio se aplicaría para el uso de los locales de reunión, de la radio, etcétera.

 

De este modo la administración y la política de publicaciones no la decidirían las chequeras individuales sino las ideas de los distintos grupos. Esto puede llevar a que se tenga poco en cuenta a los grupos numéricamente pequeños pero importantes, pero implica la obligación de cada nueva idea de abrirse paso y demostrar su derecho a la existencia.

 

La rica Norteamérica soviética podrá destinar mucho dinero a la investigación y a la invención, a los descubrimientos y experimentos en todos los terrenos. No dejaréis de lado a vuestros audaces arquitectos y escultores, a vuestros poetas y filósofos no convencionales.

 

En realidad, los yanquis soviéticos del futuro dirigirán a Europa en los mismos terrenos en los que hasta ahora Europa ha sido su maestro. Los europeos tienen una idea muy pobre de cómo puede influir la tecnología en el destino humano y adoptaron una actitud de despreciativa superioridad hacia el “norteamericanismo”, particularmente a partir de la crisis. Y sin embargo el norteamericanismo marca la verdadera línea divisoria entre la Edad Media y el mundo moderno.

 

Hasta ahora en Norteamérica la conquista de la naturaleza ha sido tan violenta y apasionada que no habéis tenido tiempo de modernizar vuestras filosofías o de desarrollar formas artísticas propias. Hasta ahora habéis sido hostiles a las doctrinas de Marx, Hegel y Darwin. La quema de los trabajos de Darwin por los bautistas de Tennessee es sólo un pálido reflejo del rechazo de los norteamericanos a las doctrinas evolucionistas. Esta actitud no se limita a vuestros pulpitos. Todavía es parte de vuestra conformación mental.

 

Tanto vuestros ateos como vuestros cuáqueros son decididamente racionalistas. Y ese mismo racionalismo está debilitado por el empirismo y el moralismo. No tiene nada de la implacable vitalidad de los grandes racionalistas europeos. Por eso vuestro método filosófico es más anticuado todavía que vuestro sistema económico y vuestras instituciones políticas.

 

Hoy, bastante poco preparados para ello, os veis obligados a enfrentar las contradicciones que sin que se lo sospeche surgen en toda sociedad. Conquistasteis a la naturaleza con las herramientas que creó vuestro genio inventivo sólo para encontraros con que vuestras herramientas destruyeron todo excepto vuestras personas. Contrariamente a todas las esperanzas y deseos, vuestra riqueza sin precedentes produjo desgracias sin precedentes. Descubristeis que el desarrollo social no sigue una simple fórmula. Entonces os visteis arrojados en la escuela de la dialéctica, para quedaros allí.

 

No hay modo de volverse atrás, a la forma de pensar y actuar predominante en los siglos XVII y XVIII.

 

Mientras los majaderos románticos de la Alemania nazi sueñan con restaurar la pureza original, o mejor dicho la inmundicia original de la vieja raza de la Selva Negra europea, vosotros, norteamericanos, luego de dar un firme salto en vuestra economía y en vuestra cultura, aplicaréis genuinos métodos científicos al problema de la eugenesia. Dentro de un siglo, de vuestra mezcla de razas surgirá un nuevo tipo de hombres, el primero en merecer el nombre de Hombre.

 

Y una profecía final: ¡en el tercer año de gobierno soviético en Norteamérica, ya no mascaréis goma!

 

Publicado en Liberty, 23 de marzo de 1936. Este artículo fue escrito para un amplio público norteamericano, durante la Gran Depresión, cuando millones de personas se radicalizaban y se interesaban en aprender qué era el marxismo y qué significaría la revolución socialista en Estados Unidos. Era a mediados del segundo año del régimen del New Deal impuesto por Franklin D. Roosevelt, cuando el movimiento obrero empezaba a levantarse, pero antes de que se organizara el Comité para la Organización Industrial (CIO). Una nota editorial de Liberty señalaba: “¡No crean una palabra de esto! Lean la semana próxima la respuesta del ex Secretario de Trabajo Davis.” Tomado de la versión publicada en Escritos, Tomo VI, Vol. 2, Ed. Pluma, 1979, Bogotá, pág. 116.

 

La tecnocracia era un programa y un movimiento norteamericano muy difundido en los primeros años de la depresión, especialmente en la clase media. Proponía superar la depresión y llegar al pleno empleo en Estados Unidos racionalizando la economía y el sistema monetario bajo el control de los ingenieros y técnicos, todo sin lucha de clases ni revolución. El movimiento se dividió en dos alas, una de izquierda y una de derecha, desarrollando, esta última, tendencias fascistas.

 

National Recovery Administration (NRA, Administración de Recuperación Nacional): se instauró en 1933 como agencia del New Deal para preparar y hacer cumplir al comercio y la industria el código de prácticas leales. Al mismo tiempo, estableció un salario mínimo y un máximo de horas de trabajo y apoyó el derecho de los obreros a afiliarse a un sindicato, pero fue fundamentalmente una ayuda para los empresarios, en el sentido de que les permitió establecer niveles de calidad y los precios mínimos de las mercancías. El símbolo de la NRA era un águila azul. La Corte Suprema de Estados Unidos la declaró ilegal en mayo de 1935.

 

Trust de cerebros era el nombre popular de los consejeros de Roosevelt en Estados Unidos.

 

Desde 1920 a 1933 Estados Unidos fue formalmente “seco”, es decir, estaba prohibida por una enmienda constitucional la venta de bebidas alcohólicas. En 1933 se suprimió la enmienda, y el país se volvió “húmedo”, nuevamente.

 

La quema de los trabajos de Darwin se refiere a las leyes que prohibían enseñar la teoría de la evolución en las escuelas públicas. El juicio Scopes de 1925 en Dayton, Tennessee, fue la más dramática de las protestas legales contra estas leyes represivas.

2008/10/5

Llamazares presentará su dimisión antes de la Asamblea Federal de IU

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domingo 5 de octubre de 2008
Llamazares presentará su dimisión antes de la Asamblea Federal de IU

 

El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, presentará su dimisión de este cargo antes de la celebración de la IX Asamblea Federal, prevista para los días 15 y 16 de noviembre, para contribuir a la conciliación de los sectores políticos enfrentados en la formación que dirige.

 

Llamazares formalizará su dimisión el próximo 25 de octubre ante la Asamblea de IU de Asturias, ya que fue ésta la que le propuso como coordinador general en 2000.


Fuentes próximas a Llamazares han anunciado que esta decisión, que el todavía coordinador general adoptó entre la noche de ayer y la mañana de hoy, no impedirá que siga como diputado.

 

Me llega un correo del dirigente de la corriente Redes de IU, Francesc Matas, en el que ratifica la noticia y explica como anunció anoche Llamazares su dimisión en la fiesta de EUiA.

 

"Ayer noche un millar de personas en la cena de la fiesta de EUiA, tuvimos el honor de escuchar en un discurso contundente a favor de los servicios públicos, contra las 65 h, y por la movilización social y ciudadana, la despedida de Gaspar Llamazares como coordinador general, para liberar a la asamblea federal de noviembre de toda carga de contienda personal y para que sea una asamblea realmente política y de resolución de la crisis de IU.

 

No parecía que estuviera en el guión, pero así cayó como una losa. “He dicho que no me presentaba a coordinador en la próxima asamblea. Una asamblea que ha de ser política, y en la que estaré como uno más, con mi responsabilidad, pero para barrer trabas voy a dimitir en los próximos días…”.

 

La sala se levantó para homenajear a Gaspar. A pesar de la sorpresa mayúscula, la dirección de EUiA y el calor de la afiliación asentaban de esta manera que no valía ahora ni en la asamblea hacer astillas del árbol".

 

Fuente: Agencias/Público/Francesc Matas

ENLACE: BLOG IMAGINA

 

 

Previo a la IX Asamblea Federal

Llamazares presentará su dimisión

el 25 de octubre como

coordinador general de Izquierda Unida

MADRID, 5 (OTR/PRESS)

 

   El coordinador general de Izquierda Unida (IU), Gaspar Llamazares, presentará su dimisión de este cargo el próximo 25 de octubre en la Asamblea regional del partido en Asturias. Fue en la tarde de ayer cuando Llamazares comentó su decisión a su entorno más cercano, que ha valorado de forma muy positiva esta iniciativa ya que evitará posibles enfrentamientos en el transcurso de la Asamblea Federal, que se celebrará a mediados de noviembre, y de la que saldrá su sustituto.

 

   Ante este anuncio, el coordinador general de Izquierda Unida de Asturias, Jesús Iglesias, aseguró hoy que la decisión de Llamazares supondrá un "emplazamiento a que se hable de política y se deje de jugar con el acoso personal" dentro de algunos sectores de IU próximos al PCE.

 

   Gaspar Llamazares formalizará su dimisión, ya anunciada tras las elecciones generales celebradas en marzo, el próximo 25 de octubre en la Asamblea regional del partido en Asturias. Posteriormente, durante los días 15 y 16 de noviembre en los que se celebrará la Asamblea Federal del partido, se podrá abrir el debate sobre el futuro de la formación política y la elección de un nuevo coordinador general, que saldrá ratificado en esa Asamblea. No obstante, Llamazares podrá seguir ocupando en el Congreso de los Diputados uno de los dos escaños que IU tiene en esta Legislatura.

 

   El coordinador de IU en Asturias aseguró que la dimisión de Llamazares es una decisión "coherente" que "deja en evidencia la actitud de sectores dentro de Izquierda Unida muy ligados a la dirección del PCE que han pretendido desde hace tiempo convertir en único objetivo de su actuación política la destrucción de Gaspar Llamazares como coordinador", y espera que esto suponga un "emplazamiento a que se hable de política y se deje de jugar con el acoso personal" dentro de algunos sectores de Izquierda Unida próximos al Partido Comunista. Por todo ello calificó la decisión de "lógica", puesto que "algunas de las personas que él había aupado a la dirección de IU, ocupando las máximas responsabilidades, se han apartado claramente de la posición política que defiende".

 

   ELIGE ASTURIAS, QUE SIEMPRE LE APOYÓ

 

   El todavía coordinador general de IU, ha escogido la Asamblea asturiana para formalizar su dimisión. Jesús Iglesias consideró esta elección como "muy simbólica" ya que "la federación que más respaldó a Gaspar para asumir la coordinación general fue la asturiana". Por eso, entiende que sea en ese marco en el que explique las razones que le han llevado a tomar esa decisión, "recibiendo de nuevo el apoyo, la solidaridad y el respeto que merece".

 

   Gaspar Llamazares ocupó su cargo al frente de la Coordinación General de Izquierda Unida en octubre del año 2000. Fue el 14 de marzo de 2004, en las elecciones celebradas tras los fatídicos atentados del 11 de marzo, cuando fue elegido diputado por Madrid. En estos comicios Izquierda Unida consiguió tan sólo cinco diputados en su representación en el Congreso, la más baja hasta aquel momento desde la formación del partido.

 

   A finales de 2004 fue reelegido coordinador general de Izquierda Unida por un estrecho margen de votos, en medio de una fuerte división interna de la coalición debida a los malos resultados electorales y a discrepancias en torno a la línea política de acercamiento al PSOE. Finalmente, en las últimas elecciones Izquierda Unida se vino completamente abajo con una representación parlamentaria de tan sólo dos escaños.

 

Noticias relacionadas

 

domingo 5 de octubre de 2008

 

El PCE e IU de Asturias toman posición sobre la dimisión de Llamazares

 

El presidente del PCE, Felipe Alcaraz, ha asegurado que la dimisión de Gaspar Llamazares, como coordinador general de IU, "ayudará a conciliar las posiciones enfrentadas" en el seno de esta formación.


Alcaraz ha declarado hoy que esta decisión "de alguna manera favorece y da estabilidad" a la celebración de la IX Asamblea Federal, prevista para los días 15 y 16 de noviembre, a la que concurren sectores políticos enfrentados.


No obstante, ha indicado que "lo correcto" que debe hacer Llamazares es presentar su renuncia ante el Consejo Político Federal de IU, puesto que fue el órgano que le ratificó como coordinador general.


A su juicio, Llamazares debe explicar ante este órgano "las causas y los motivos" que le han llevado a presentar su dimisión antes de la Asamblea, así como por qué no adoptó está decisión tras las elecciones generales.

 

IU ASTURIAS: LA DECISION PONE EN EVIDENCIA

EL "ACOSO PERSONAL" QUE HA SUFRIDO POR EL PCE

 

El coordinador general de Izquierda Unida de Asturias, Jesús Iglesias, aseguró hoy que la decisión del actual coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, de formalizar su dimisión, supone un "emplazamiento a que se hable de política y se deje de jugar con el acoso personal" dentro de algunos sectores de IU próximos al PCE.


Iglesias afirmó que es una decisión "coherente" que "deja en evidencia la actitud de sectores dentro de Izquierda Unida muy ligados a la dirección del PCE que han pretendido desde hace dos asambleas ya, convertir en único objetivo de su actuación política la destrucción de Gaspar Llamazares como coordinador".


Así, consideró "lógica" la decisión de Llamazares "a la vista de los últimos acontecimientos que se han dado en el seno de la dirección de IU, en el que algunas de las personas que él había aupado a la dirección de IU, ocupando las máximas responsabilidades, se han apartado claramente de la posición política que defiende".


En cuanto al acontecimiento escogido para formalizar su decisión, la Asamblea de IU-Asturias, Jesús Iglesias lo calificó de "muy simbólico" ya que "la federación que más respaldó a Gaspar para asumir la coordinación general fue la asturiana".


Por eso, entiende que sea en ese marco en el que explique las razones que le han llevado a tomar esa decisión, "recibiendo de nuevo el apoyo, la solidaridad y el respeto que merece".


Así, Gaspar Llamazares formalizará su dimisión de este cargo el próximo 25 de octubre en la Asamblea regional del partido en Asturias, con carácter previo a la IX Asamblea Federal que se celebrará a mediados de noviembre y de la que saldrá su sustituto.


En dicho encuentro, que se celebrará los próximos días 15 y 16 de noviembre, se podrá abrir el debate sobre el futuro de la formación política y la elección de un nuevo coordinador general.


La decisión no es incompatible con la tarea que Llamazares desempeña en el Congreso de los Diputados, donde ocupa el único escaño de que dispone IU en esta legislatura.

 

Fuente: Agencias/Soitu

2008/10/2

apostasia.es considera la reciente sentencia del Tribunal Supremo como un atropello a los derechos fundamentales a la libertad de conciencia y a la protección de datos

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http://www.apostasi a.es/es/PressRel ease081001. php


 

apostasia.es considera la reciente sentencia del Tribunal Supremo como un atropello a los derechos fundamentales a la libertad de conciencia y a la protección de datos

 

Ante la noticia de que una sentencia del Tribunal Supremo estima el recurso presentado por el Arzobispado de Valencia contra una sentencia de la Audiencia Nacional y, por tanto, contra una Resolución de la Agencia Española de Protección de Datos que instaba al Arzobispado a anotar en el Libro de Bautismos el hecho de que una persona había ejercido el derecho de cancelación de sus datos de carácter personal, desde apostasia.es hacemos pública la siguiente nota de prensa:

 

Valoramos muy negativamente esta sentencia, la cual consideramos como un atropello inadmisible a los derechos fundamentales a la libertad de conciencia y a la protección de datos.

 

Tras analizar el contenido de la sentencia, hemos constatado que el único argumento jurídico esgrimido para basar el fallo de la misma es que la Ley Orgánica de Protección de Datos no es aplicable a los Libros de Bautismos, ya que éstos no pueden considerarse como un "fichero de datos", puesto que no son un conjunto organizado de datos, sino que "son una pura acumulación de estos que comporta una difícil búsqueda, acceso e identificació n en cuanto no están ordenados ni alfabéticamente, ni por fecha de nacimiento, sino sólo por las fechas de bautismo, siendo absolutamente necesario el conocimiento previo de la Parroquia donde aquel tuvo lugar, no resultando además accesible para terceros distintos del bautizado, que no podrán solicitar ajenas partidas de bautismo".

 

Desde apostasia.es disentimos diametralmente de esta interpretació n que el Tribunal realiza del concepto de "fichero de datos". La Ley de Protección de Datos define claramente qué debe considerarse como un "fichero de datos" y en ningún momento menciona que sea relevante la mayor o menor dificultad de búsqueda de los datos, así como que terceras personas puedan tener acceso al mismo.

 

Es más, si, de acuerdo con la tesis del Tribunal Supremo, estos criterios fueran relevantes para determinar qué es un "fichero de datos" y qué no lo es (y por tanto, a qué le es aplicable la Ley de Protección de Datos y a qué no), entonces cabría concluir que cualquier entidad que quisiera eludir la aplicación de Ley de Protección de Datos a sus bases de datos, lo único que tendría que hacer es dificultar el acceso a las mismas, mediante, por ejemplo, la ordenación de los datos según la fecha de entrada y no alfabéticamente..

 

Desde apostasia.es consideramos inadmisible este argumento jurídico, pues constituye una interpretació n que vulnera el contenido esencial del derecho fundamental a la protección de datos, ya que somete el interés jurídicamente protegible a limitaciones que lo hacen impracticable, lo dificultan más allá de lo razonable y lo despojan de la necesaria protección.

 

En estos momentos, desde apostasia.es, estamos valorando la manera más adecuada de actuar ante esta sentencia. Tan pronto como la decidamos, la haremos pública.

 

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