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    29.11.2008

    Afganistán: Batalla por la hegemonía mundial, por Nazanin Amirian

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    Afganistán:

    Batalla por la hegemonía mundial

     

    Nazanin Amirian

     

    ¡Definitivamente no!. El objetivo de los ejércitos de una treintena de países al invadir y ocupar Afganistán no ha sido ni proporcionar el bienestar a sus sufridas gentes como afirman unos, ni la lucha contra el terrorismo para garantizar la paz mundial, como señalan otros. Las falsedades sobre Irak nos invitan a buscar las otras razones de agredir el país centroasiático y saber por qué Afganistán se va a convertir en la prioridad de la política exterior de la futura Administración Obama. Sin rodeos, son dos las principales razones por las que la milenaria Ariana, la Tierra de los Arios, hoy sea el enclave más importante de la lucha de las superpotencias para hacerse con la hegemonía mundial. Primero, su posición estratégica, por lo que este peculiar estado tapón, comparte fronteras con China, las repúblicas ex soviéticas, Pakistán, e Irán. Segundo, Afganistán es la única llave de acceso a toda Asia Central para las compañías occidentales de energía, impacientes por echar mano a los 236 billones de metros cúbicos de gas y otros 160 millones de barriles de petróleo que esconde en su seno. Instaladas ya en esta región tras la caída de la URSS y sobre todo de los criminales atentados del 11s., estas multinacionales, de paso, querrán hacerse con la tercera reserva del el uranio del mundo ubicada en Kazajstán, del oro de Kirguizistán, y de los 115 billones de barriles de crudo de la Cuenca Caspia. Realizar este sueño es sinónimo del control casi absoluto sobre los mercados planetarios. Claro que antes habrá que dominar dichos recursos, y luego transportarlos desde una zona con un grave problema: no tiene salida al mar. Es así como aparece la solución afgana, país sin Estado y huérfano, se convierte en la ruta obligatoria del tránsito de dichos productos hacia aguas libres. Manos a la obra, en octubre de 1995, la Central Asia Gas (Centgas), filial de la norteamericana Unocal y el gobierno de Turkmenistán firman un acuerdo para construir el gasoducto que atravesar Afganistán (Herat y Kandahar), y llegar al puerto Paquistaní de Karachi, a orillas del Mar Arábigo. El 4 de diciembre de 1997, una delegación de los Talibán es recibida por el presidente de EEUU Ronald Reagan, quien se niega a pagarles los 100 millones de dólares por año que pedían por el peaje. Tiempo después se decide poner fin a la existencia de esta pandilla de criminales, dando luz verde a los medios de comunicación para emitir las imágenes de las lapidaciones y demás barbaridades que sus ex aliados venían haciendo desde hacia años, con el fin de que la opinión pública legitimase una intervención para liberar a las afganas de la burka, y al mundo del terrorismo, y así poder deshacerse de unos colaboradores ineptos y poco fiables, en un territorio donde no se lo podrá jugar.

     

    Para los socios de la OTAN aquella agresión iba a ser una oportunidad única de implantarse en el suelo de Asia central, por vez primera.

     

    Así en 2002 las compañías norteamericanas signaron el acuerdo de Ashjabat, nombre de la capital de Turkmenistán, poniendo en marcha la construcción del oleoducto Turkmen-afgano-paquistaní, que debería estar terminado antes del año 2010. Con ello, EEUU podrá diversificar sus fuentes de energía, romper el monopolio ruso sobre los yacimientos y el transporte de petróleo y gas de la región, impedir cualquier posibilidad de reunificación euroasiática bajo el paraguas de Moscú, y frenar el desarrollo de la economía China, país en cuya frontera común con Afganistán ya ha instalado una base militar, al igual que en los límites que comparte este país con Irán.

     

    La india, otro actor de este conflicto, ha conseguido hacerse con un acuerdo petrolífero con Kazajstán y un asentamiento militar en Tayikistán. El principal perdedor de este juego ha sido Pakistán, bastión de los Talibán, que sin ser recompensado por los servicios en la guerra contra el terror, su soberanía es burlada por las operaciones no autorizadas de la OTAN en sus territorios. Pero ha sido el pueblo afgano la gran victima de esta plan geoestratégico-económico: cerca de un millón de muertos, unos tres millones de mutilados, cinco millones de refugiados y deslazados, y un país entero aplastado a causa del uso indiscriminado de todo tipo de armas de destrucción masiva, incluido el uranio empobrecido. El presupuesto que iba a ser el Plan Marshall, para Afganistán en parte se ha esfumado, y en parte ha sido destinado a construcción de infamias como el lujoso hotel antisísmicos en Kabul para los ilustres visitantes o a los ingentes sueldos de los empleados occidentales que cobran unos 200 veces más que uno local para el mismo trabajo.

     

    El presidente del país Hamid Karzai, un ex consultor de la petrolera estadounidense de Unocal y apodado el alcalde de Kabul ya que su autoridad se limita a la capital-, gobierna el primer narco-estado del planeta, que abastece el 92 por ciento del mercado de opio y heroína. Sus horas contadas darán la oportunidad a Zulmay Khalilzad, un afgano-estadounidense, pastún y suní, otro ex asesor de Unocal y el actual embajador de Washington ante la ONU, para que le sustituya y dejara claro que Afganistán hoy no es más que una colonia.

     

    Tratado de Shanghái contra la OTAN

     

    Sin embargo, los primeros sueños tenidos de fuel y del poder, se desvanecen por un profundo descontento de los afganos que servirá para engrosar las filas de los insurgentes, y sobre todo por las gestiones de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), constituida en 2001 y formada por China, Rusia, las repúblicas de Asia central -Tayikistán, Kazajstán y Kirkizistán y Uzbekistán-, que cuenta con India, Irán y Pakistán como miembros observadores, y la perspectiva de integrarse Brasil y Venezuela. !Casi nada! Un pacto económico, político y militar que tras crear la Estructura Regional Antiterrorista (RATS), ha pedido a EEUU un calendario de retirada de la región. Las presiones de Uzbekistán a Washington para que desmantele su base en Janabad, han sido recompensadas por Moscú, con permitir su ingreso en el mercado libre de la Comunidad Económica Euroasiática. Desde Kirguizistán, el presidente Bakٍyev estudia despedir a los militares de la OTAN alojados en la base de Manفs. Y en cuanto al codiciado gas, la china Nacional Petroleum Corporation acaba de construir un gran gasoducto que nace en Turkmenistán y termina en su territorio dejando claro que los forasteros ya no tienen nada que hacer en Afganistán, aunque lo llenen de soldados.

     

    www.nazaninamirian.es

    Afganistán: operación desastre duradero, por Tariq Alí

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    Afganistán:

    operación desastre duradero

     

    Tariq Alí · · · · ·

     

    Afganistán ha estado en guerra permanente a lo largo de 30 años, más tiempo que el que sumaron juntas las dos guerras mundiales y la guerra con Vietnam. Cada ocupación del país ha imitado a su predecesora. Un corto intervalo entre guerras vio la imposición de un maligno orden social, el de los talibanes, con la ayuda de los militares paquistaníes y la difunta Benazir Bhutto, la primera ministra que dio el visto bueno a la toma del poder talibán en Kabul.

     

    A lo largo de los últimos dos años, la ocupación EEUU-OTAN del país se ha encarado con serios problemas militares. Con una severa crisis económica mundial y la elección de un nuevo presidente de EEUU —un hombre muy distinto de su predecesor por estilo, intelecto y temperamento— la posibilidad de una discusión seria sobre una estrategia de retirada del desastre afgano planea en el horizonte. El aprieto en que EEUU y sus aliados se han embarrado no es ineludible, pero un cambio en la política, si tiene que ser efectivo, no puede ser solamente de tipo cosmético.

     

    Los halcones de Washington argumentarán que, aunque mala, la situación militar es de hecho aún asumible. Posición que puede ser técnicamente precisa, pero puede requerir el bombardeo por saturación del Afganistán meridional y de algunas zonas del Paquistán, la destrucción de algunas poblaciones y pequeñas aldeas, el asesinato de una multitud de pashtuns y el envío a la región de al menos 200.000 soldados más con el equipo que ello comporta, así como el correspondiente apoyo logístico y aéreo. Las consecuencias políticas de tal opción son tan terribles que incluso Dick Cheney, lo más parecido al Dr. Strangelove que Washington ha producido hasta el momento, resulta inusitadamente circunspecto cuando se aviene a sugerir una solución militar al conflicto.

     

    Resulta obvio para el Pentágono que Hamid Karzai, el presidente afgano, y su familia no pueden dar lo que se precisa, y ya es probablemente demasiado tarde para reemplazarlo por el embajador de la ONU Zalmay Khalilzad. Por su parte, luchando por su política (y probablemente física) existencia, Karzai continúa protegiendo a su hermano Ahmad Wali Karzai, acusado de implicación en el prodigioso comercio de drogas en su país, pero ha echado por corrupción tardíamente a Hamidullah Qadri, su ministro de transportes. Qadri aceptó sobornos masivos de una compañía aérea que transportaba peregrinos a la Meca. ¿Es que no hay nada sagrado?

     

    Una situación que se deteriora

     

    Por supuesto que suprimir a un ministro es como silbar al viento, dados los niveles de corrupción del gobierno de Karzai que, por otra parte, controla sólo una porción pequeña del país. El presidente afgano elude las estocadas de Washington culpando a los militares de EEUU de asesinar a demasiados civiles por medio de ataques aéreos. El bombardeo del pueblo de Azizabad en la provincia de Herat el pasado mes de agosto, que causó la muerte de 91 civiles, de los que 60 eran niños, fue solamente el más grave de los recientes sucesos de este tipo. Los hombres de Karzai, apresuradamente enviados a distribuir dulces y suministros a los supervivientes, fueron apedreados por los enfurecidos lugareños.

     

    Ya que miles de afganos han sido asesinados en años recientes, no sorprende que el apoyo a los neotalibanes siga en aumento, incluso en las zonas no pashtun del país. Muchos afganos hostiles a los antiguos talibanes apoyan sin embargo a la resistencia simplemente para dejar claro que están contra los helicópteros y misiles aéreos no tripulados que destruyen casas, y contra el "gran papi" (Big Daddy) que arrasa los pueblos, y contra las llamas que devoran a los niños.

     

    El pasado febrero, el director de la inteligencia nacional Michael McConnell presentó un desolador estudio de la situación en la House Permanent Select Committee on Intelligence:

     

    "Los líderes afganos deben hacer frente a la corrupción endémica, el cultivo por doquiera de opio, así como el tráfico de drogas. En última instancia, la derrota de la insurgencia dependerá en gran parte de la habilidad del gobierno para mejorar la seguridad, ofrecer servicios y expandir el desarrollo para las oportunidades económicas.

     

    Aunque las fuerzas internacionales y el ejército nacional afgano continúan logrando victorias tácticas sobre los talibanes, la situación de seguridad se ha deteriorado en algunas zonas del sur y las fuerzas talibanes han aumentado sus operaciones dentro de áreas anteriormente pacíficas del oeste y de los alrededores de Kabul. La insurgencia talibán se ha expandido en amplitud a pesar de los trastornos causados por las fuerzas de la OTAN y de las maniobras de la Operación Libertad Duradera [Operation Enduring Freedom es el nombre dado por los EEUU a sus invasiones y operaciones militares después del 11-S. T.]. La muerte o captura de tres líderes talibanes el año pasado —su primera pérdida de alto nivel— no parece haber interrumpido significativamente las operaciones insurgentes."

     

    Desde entonces la situación se ha deteriorado aún más, y ha transitado por los llamamientos a enviar aún más tropas de la OTAN y de EEUU —y también ha creado divisiones más profundas dentro de la misma OTAN. En los últimos meses, Sir Sherard Cowper-Coles, el embajador británico en Kabul, escribió a su colega francés (en una nota filtrada) que la guerra estaba perdida y que la solución no era que vinieran más tropas, un punto de vista reiterado recientemente por el mariscal del aire Sir Jock Stirrup, el jefe británico de defensa, que se declaró públicamente contrario a retirar las tropas de Irak para enviarlas una por una a Afganistán. Expuso en este sentido:

     

    "Creo que les costará persuadirnos de que debería haber un mayor contingente británico allí… Nosotros también tenemos que volver a encontrar un equilibrio; es importante que reduzcamos el ritmo operacional para nuestras fuerzas armadas, así que no puede ser, incluso si la situación lo pidiese, que saquemos las tropas de Irak para enviarlas una por una a Afganistán. Tenemos que reducir este ritmo."

     

    El gobierno español está considerando una retirada del Afganistán, y existe una seria discrepancia dentro de las elites de la política exterior de Alemania y Noruega. El ministro de exteriores canadiense ya ha anunciado que su país no prorrogará su compromiso con Afganistán más allá de 2011. E incluso si los debates en el Pentágono no han sido aireados públicamente, es cada vez más obvio que también en Washington algunos ven la guerra como imposible de ganar.

     

    Y ahora entra como protagonista en el escenario el último comandante en jefe en Irak, el general David Petraeus, como el nuevo comandante CentCom. Desde el "éxito" de "la oleada" que él supervisó en Irak (un proceso designado para crear una estabilidad temporal en esta tierra devastada mediante el soborno de la oposición y, entre otras cosas, el uso selectivo de escuadrones de la muerte), Petraeus se parece, y se comporta, cada vez más a un Lázaro resucitado, y eso antes de que su cuerpo pudiera ser inspeccionado de cerca.

     

    La situación en Irak era tan terrible que incluso una modesta reducción de víctimas fue vista como un masivo salto adelante. Con crecientes estallidos de violencia en Bagdad y en otros sitios de Irak, sin embargo, la cháchara del éxito suena hueca. Lanzar una nueva "oleada" en Afganistán ahora mediante el envío de más tropas no funcionará, ni tan sólo como un triunfo de las relaciones públicas. Quizás algunos de los 100 consejeros que el general Petraeus ha nombrado recientemente le señalarán esto con enérgicos términos.

     

    Volar camino al desastre

     

    Obama sería un bobo si imaginara que Petraeus puede hacer una cura milagrosa en Afganistán. El cáncer se ha extendido demasiado y está afectando también a las tropas de EEUU. Si los medios de comunicación se tomaran la molestia de entrevistar a los soldados activos por obligación en Afganistán (bajo promesa de anonimato), tendrían una fotografía más concisa de lo que está ocurriendo allí en el seno del ejército de EEUU.

     

    Aprendí mucho de Jules, un veterano soldado de 20 años de los EEUU con quien coincidí recientemente en Canadá. Estaba tan desencantado de la guerra que decidió ser un "ausente sin permiso" [AWOL, por sus siglas en inglés. T] mostrando de esta forma, al menos a sí mismo, que la situación de Afganistán no era un atolladero inevitable. Muchos de sus compañeros, declaró, se sentían de forma parecida, y odiaban una guerra que les deshumanizaba tanto a ellos como a los afganos. "No podemos aceptar que bombardear a los afganos no es diferente que bombardear el paisaje" fue la forma en que resumió la situación.

     

    La moral en el seno del ejército es baja, me dijo. La agresión desembridada contra los civiles afganos a menudo esconde una profunda depresión. Jules no anima, sin embargo, a otros a seguir sus pasos. Tal como lo ve, cada soldado debe tomar su propia decisión, aceptando con ello la responsabilidad de que declararse "ausente sin permiso" de forma permanente comporta. Estaba convencido, sin embargo, de que la guerra no podía ser ganada, y de que no quería ver morir a ninguno más de sus amigos. Por eso vestía una camiseta con un "Obama fuera de Afganistán".

     

    Antes de que revelase su identidad, confundí a este joven soldado, un estadounidense de origen filipino nacido en la sureña California, con un afgano. Sus rasgos me recordaron a la tribu de los Hazara que él se debió encontrar en Kabul. Entrenado como disparador de mortero y paracaidista en Fort Benning, Georgia, fue asignado últimamente a la 82 Aerotransportable de Fort Bragg. Aquí transcribo una parte de lo que me explicó:

     

    "Me desplegué en el sudeste de Afganistán en enero de 2007. Nosotros controlamos toda la zona desde Jalalabad hasta las zonas del extremo norte de la región de Kandahar en el Mando Regional del Este. Mi unidad tenía la misión de pacificar la insurgencia en las provincias de Paktika, Paktia y Khost, áreas que no recibieron ayuda, pero que fueron asoladas durante la invasión inicial. La Operación Anaconda (en 2002) supuestamente había evaporado a los talibanes. Esta jactancia de los líderes militares era ridiculizada por cualquiera que tuviera un cerebro."

     

    Me habló también de lo imposible que le resultó tener que tratar a los afganos como subhumanos:

     

    "Juro que no podía ni por un segundo ver a esta gente como otra cosa que humanos. La mejor manera de formar a un joven con la polla dura como yo mismo (juego de palabras: "dick" es un acrónimo de "asesino dedicado a la infantería de combate", pero también significa verga. T] es simple y consta de mucho adoctrinamiento racista. Arrancas un armazón humano vacío de las calles de Los Angeles o de Brooklyn, o quizá de un pueblucho perdido de Tennessee… y hay muchos así en EEUU hoy en día… Yo mismo era uno de estos niños menesterosos del Estado de Bienestar.

     

    De todos modos, tomas este recipiente vacío y le clavas un susto de muerte, lo reduces a nada, cultivas una fraternidad y camaradería con sus compañeros de sufrimiento, y llenas su cabeza con sinsentidos racistas como que todos los árabes, iraquíes, afganos son Hajj [en árabe quiere decir peregrinación y también designa el trato de quien ha realizado al peregrinación a La Meca. T.]. Los Hajj te odian. Los Hajj quieren herir a tu familia. Los niños Hajj son los peores porque mendigan siempre. Una muestra de la más ridícula e hiriente propaganda, pero es asombroso lo eficazmente que ha sido acogida por mi generación de soldados."

     

    Tal como este joven me habló, sentí que debería testificar ante el Comité del Senado para Asuntos Exteriores. El efecto de la guerra sobre aquellos que llevan a cabo las órdenes es dejar unas cicatrices tan profundas como las huellas de las guerras imperiales previas. El cambio en el que queremos creer debe incluir el fin de todo ello, que significa, entre otras cosas, la retirada de Afganistán.

     

    En mi último libro, The Duel: Pakistan on the Flight Path of American Power, escribí sobre la necesidad de involucrar a los vecinos de Afganistán en una solución política que diera fin a la guerra, preservara la paz y reconstruyera el país. Irán, Rusia, India y China, así como Paquistán, han de comprometerse en la búsqueda de una solución política que pueda mantener un gobierno nacional genuino durante una década después de la retirada de los EEUU, la OTAN y su régimen colaboracionista. Sin embargo, una solución de este tipo no es posible dentro del contexto de los planes propuestos tanto por el actual Secretario de Defensa, Robert Gates, como por el recientemente elegido nuevo Presidente Barack Obama, que centran su atención en una nueva oleada de las tropas de EEUU contra Afganistán.

     

    La principal tarea a mano debería ser la creación de una infraestructura social y así preservar la paz, algo en lo que Occidente y sus hordas de ONGs han fracasado. Edificios escolares construidos, a menudo con escandalosas sumas de dinero, por compañías extranjeras, que carecen de muebles, maestros y niños forman parte de la surrealista presencia de Occidente, que no puede durar.

     

    Tanto si es usted un encargado de hacer política en la próxima administración como un "ausente sin permiso" de la guerra afgana que reside en el Canadá, la Operación Libertad Duradera de 2001 se ha convertido de forma bien visible en la Operación Desastre Duradero. Menos claro es si una administración Obama puede verdaderamente romper con la política anterior o creará todavía más complementos militares. Solamente una ruptura total con la catástrofe que George W. Bush, Dick Cheney y Donald Rumsfeld crearon en Afganistán ofrecerá caminos para un futuro viable.

     

    Para que esto suceda, será necesario hacer tanto presiones nacionales como exteriores. China es conocida por oponerse completamente a la presencia de la OTAN en, o cerca de, sus fronteras, pero mientras Beijing ha probado de ejercer presión económica para forzar cambios políticos en Washington, como hizo cuando el Banco de China "acabó con el riesgo de las deudas de las instituciones [de EEUU] el verano pasado", dejando al secretario del Tesoro Paulson con la casi única opción de nacionalizar funcionalmente los gigantes de la hipoteca —aún no ha recurrido a su músculo diplomático en la región.

     

    Pero no cabe pensar que esta situación durará para siempre. ¿Por qué esperar tanto?  Otra presión externa ciertamente resultará ser la de los evidentes efectos desestabilizadores de la guerra de Afganistán sobre el vecino Paquistán, un país en un estado económico precario, con un ejército que debe hacer frente a tensiones internas en aumento.

     

    La presión doméstica en EEUU para retirarse de Afganistán permanece débil, pero podría crecer rápidamente cuando el alcance del desastre se vuelva más evidente y los aliados de la OTAN rechacen suministrar las tropas de choque para la oleada futura.

     

    Mientras tanto, se prevé una hambruna en Afganistán este invierno.

     

    Tariq Ali es miembro del consejo editorial de SIN PERMISO.

    Su último libro publicado es

    The Duel: Pakistan on the Flight Path of American Power.


     

    Traducción para www.sinpermiso.info:

    Daniel Raventós


     

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    TomDispatch, 16 noviembre 2008

    17.11.2008

    “Hay mucha mitología que tenemos que desmontar”

    “Hay mucha mitología
    que tenemos que desmontar”

     

    Entrevista a Noam Chomsky
    por Simone Bruno (ALAI),
    periodista italiano, radicado en Colombia.

     

    De cara al debate que hoy se da sobre la crisis actual, quisimos conocer la lectura que de ella hace una de las voces estadounidenses más relevantes en el análisis y la crítica de su país y del mundo, Noam Chomsky. Esto fue lo que nos dijo.

     

    73811_Noam_Chomsky_448px_Chomsk - Quisiera que hablemos sobre la crisis actual. ¿Cómo explicar que mucha gente la vio llegar, pero quienes están a cargo de los gobiernos y de las economías no estaban preparados?

     

    Las bases para la crisis son predecibles. Un factor constitutivo de la liberalización financiera es que habrá crisis frecuentes y profundas. De hecho, desde que la liberalización financiera fue instituida hace cerca de treinta y cinco años, se ha establecido una tendencia a incrementar la regularidad de las crisis, y crisis cada vez más profundas. Las razones son intrínsecas y entendidas: tienen que ver fundamentalmente con las bien conocidas ineficiencias de los mercados. Así, por ejemplo, si usted y yo hacemos una transacción, digamos que me vende un coche, podemos hacer un buen negocio para nosotros mismos, pero no consideramos el efecto sobre otros. Si le compro un coche, aumenta el uso de la gasolina, aumenta la contaminación, aumenta la congestión, etcétera. Pero no contamos esos efectos. Esto es lo que los economistas llaman externalidades, y no se cuentan en los cálculos del mercado. Estas externalidades pueden ser enormes. En el caso de las instituciones financieras, son particularmente grandes. La tarea de una institución financiera es tomar riesgos. Si es una institución financiera bien manejada, digamos Goldman Sachs, considerará los riesgos para sí misma, pero la frase crucial aquí es para sí misma. No considera los riesgos sistémicos, los riesgos para el conjunto del sistema, si Goldman Sachs tiene una pérdida substancial. Y lo que eso significa es que esos riesgos son subvalorados. Se toman más riesgos de los que deberían tomarse en un sistema eficiente que toma en cuenta todas las implicaciones. Es más, esta fijación errónea de precios se integra simplemente como parte del sistema del mercado y de la liberalización de las finanzas.

     

    Como consecuencia de la subvaloración de los riesgos, éstos llegan a ser más frecuentes, y,cuando hay fracasos, los costos son más altos que lo considerado. Las crisis llegan a ser más frecuentes, al tiempo que suben en escala a medida que el alcance y la gama de transacciones financieras aumentan. Por supuesto, todo esto se amplifica aún más por el fanatismo de los fundamentalistas del mercado que desmontaron el aparato regulador y permitieron la creación de instrumentos financieros exóticos y opacos. Es una clase de fundamentalismo irracional porque queda claro que el debilitamiento de mecanismos regulatorios en un sistema de mercado incorpora un riesgo de crisis desastrosa. Se trata de actos sin sentido, salvo para el interés a corto plazo de los amos de la economía y de la sociedad. Las corporaciones financieras pueden, y lo han logrado, cosechar enormes ganancias a corto plazo al emprender acciones extremadamente aventuradas, incluyendo especialmente la desregulación, que hacen daño a la economía general, mas no a ellas, por lo menos en el corto plazo que es lo que orienta la planificación. No se podía predecir el momento exacto de una crisis severa, ni se podía predecir el al-cance exacto de la crisis, pero que una ven-dría era obvio. De hecho, se han registrado crisis serias y repetidas durante este período de desregulación creciente. Solo que hasta ahora no habían golpeado tan duramente en el centro de la riqueza y del poder, sino que han golpeado sobre todo en el tercer mundo. Veamos el caso de los Estados Unidos. Es un país rico, pero para una mayoría substancial de la población, los últimos treinta años probablemente figuren entre los peores de la historia económica norteamericana. No ha habido crisis masivas, guerras grandes, depre- siones, etc. Sin embargo, los salarios reales han estado prácticamente estancados para la mayoría durante treinta años. Para la economía internacional, el efecto de la liberalización financiera ha sido bastante dañino. Se podía leer en la prensa que los treinta años pasados, los del neoliberalismo, han mostrado el mayor descenso de la pobreza en la historia del mundo, un enorme crecimiento, etc., y tiene algo de cierto, pero lo que falta decir es que el descenso de la pobreza y el crecimiento han ocurrido en países que hicieron caso omiso de las reglas neoliberales. Los países que observaron las reglas neoliberales han sufrido gravemente. Es así que hubo un gran crecimiento en Asia del Este, pero no hicieron caso de las reglas. En América Latina, donde observaron las reglas rigurosamente, fue un desastre.

     

    - José Stiglitz escribió recientemente en un artículo que esta última crisis marca el fin del neoliberalismo; y Chávez en una rueda de prensa dijo que la crisis podría ser el final del capitalismo. ¿Cuál cree que es más cercano a la verdad?

     

    Primero, debemos tener claro que el capitalismo no puede terminar, porque nunca comenzó. El sistema en el que vivimos debe llamarse capitalismo de Estado, no simplemente capitalismo. En el caso de Estados Unidos, la economía se apoya muy fuertemente en el sector estatal. Por el momento, hay mucha angustia sobre la socialización de la economía, pero eso es solo una broma pesada. La economía avanzada, la alta tecnología y similares siempre han dependido ampliamente del sector dinámico de la economía estatal. Es el caso de la informática, la Internet, los aviones, la biotecnología, casi todo lo que está a la vista. El MIT (Massachusetts Institute of Technology) , de donde le estoy hablando, es una especie de embudo, en la cual el público vierte el dinero y de allí sale la tecnología del futuro, que será entregada al poder privado para que saque las ganancias. Entonces tenemos un sistema de socialización de los costos y riesgos y privatización del beneficio. Y eso no solo en el sistema financiero, sino en toda la economía avanzada.

     

    De modo que, para el sistema financiero, probablemente el resultado será más o menos como lo describe Stiglitz. Es el final de una cierta era de la liberalización financiera con-ducida por el fundamentalismo de mercado. El Wall Street Journal lamenta que Wall Street como la hemos conocido ha desaparecido con el derrumbe de la banca de inversión. Y se darán algunos pasos hacia la regulación. Eso es cierto. No obstante, las propuestas que se están formulando, por extensas y severas que sean, no cambian la estructura de las institu- ciones básicas subyacentes. No hay ninguna amenaza al capitalismo de Estado. Sus ins- tituciones fundamentales seguirán siendo las mismas, quizás incluso sin remezones. Pueden reacomodarse de varias maneras, algunos conglomerados podrían absorber otros, algu- nos incluso podrían ser semi-nacionalizados tibiamente, sin que ello afecte mayormente la monopolización privada de la toma de decisiones. No obstante, como van las cosas, las relaciones de propiedad y la distribución de poder y riqueza no cambiarán significativamente; si bien la era del neoliberalismo, vigente desde hace unos treinta y cinco años, seguramente será modificada de manera significativa. Sea dicho de paso, nadie sabe qué tan grave se volverá esta crisis. Cada día trae nuevas sorpresas. Algunos economistas están prediciendo una verdadera catástrofe. Otros piensan que puede ser remendada con un trastorno modesto y una recesión, que probablemente será peor en Europa que en EE.UU. Pero nadie sabe.

     

    - ¿Ud. piensa que veremos algo parecido a la depresión, con la gente sin trabajo haciendo largas filas para conseguir alimentos,en EE.UU. y Europa? ¿Y de ser así, veremos una gran guerra para reponer a las economías en pie, o una terapia de shock, o si no qué?

     

    No creo que la situación sea comparable con el período de la gran depresión, aunque hay algunas semejanzas con esa época. Los años ‘20 eran también un período de especulación salvaje y de una enorme expansión del crédito y de los préstamos, con la creación de una enorme concentración de riqueza en un sector muy pequeño de la población, y la destrucción del movimiento sindical. En esto hay semejanzas con el periodo actual. Pero también hay muchas diferencias. Existe un aparato mucho más estable de control y regulación que resultó del New Deal y aunque se ha erosionado, buena parte de él permanece intacto. Además, ya hay la comprensión de que los tipos de políticas que se veían como extremadamente radicales en el período del New Deal ahora son más o menos normales. Así, por ejemplo, en el reciente debate presidencial, John McCain, el candidato de la derecha, propuso medidas tomadas del New Deal para enfrentar la crisis de vivienda. Entonces hay la comprensión de que el gobierno debe asumir un papel importante en la gestión de la economía y de hecho tienen cincuenta años de experiencia en ella para los sectores avanzados de la economía.

     

    Mucho de lo que se lee sobre esto es pura mitología. Por ejemplo, leemos que la creencia apasionada de Reagan en el milagro de los mercados ahora está siendo atacada, siendo que a Reagan se le ha asignado el papel del Gran Sacerdote de la fe en los mercados. De hecho, Reagan fue el presidente más proteccionista de la historia económica estadounidense de la posguerra. Él aumentó las barreras proteccionistas más que todos sus precursores juntos. Convocó al Pentágono a desarrollar proyectos para entrenar a administradores norteamericanos rezagados en métodos avanzados de producción japoneses. Operó uno de los salvamentos bancarios más grandes de la historia norteamericana, y conformó un conglomerado basado en el Estado para tratar de revitalizar la industria de semiconductores. De hecho, él creía en un gobierno poderoso, de intervención radical en la economía. Cuando digo “Reagan”, me refiero a su administración; lo qué él creyó sobre todo esto, si creyó algo, realmente no lo sabemos, y no es muy importante.

     

    Hay mucha mitología que tenemos que desmontar, incluyendo lo que se dice del gran crecimiento y la reducción de la pobreza. En los propios EE.UU., en la medida en que sí se aplicaron las reglas neoliberales, fueron bastante dañinas para la mayoría de la población. Viendo más allá de la mitología, podemos percibir que una economía capitalista de Estado que, particularmente desde la segunda guerra mundial, ha dependido muy fuertemente del sector estatal, ahora está volviendo a depender del Estado para el manejo del sistema financiero que se derrumba.Por ahora, no hay señales de que se producirá nada parecido al desplome de 1929.

     

    - Entonces, ¿no considera que nos encaminamos hacia un cambio en el orden mundial?

     

    Bueno, hay cambios muy significativos en el orden mundial y esta crisis quizás contribuirá a ellos. Pero han estado en camino desde hace algún tiempo. Uno de los cambios más grandes en el orden mundial, lo estamos viendo ahora en América Latina. Se dice que es el patio trasero de EE.UU. y que desde hace tiempos EE.UU. la maneja. Pero esto está cambiando. Apenas hace algunas semanas, a mediados de septiembre, se dio una ilustración muy dramática de ello. El 15 de septiembre hubo una reunión de UNASUR, la Unión de Naciones Suramericanas, donde acudieron todos los gobiernos suramericanos, incluyendo Colombia, el favorito de EE.UU. Tuvo lugar en Santiago, Chile, otro favorito de EE.UU. La reunión salió con una declaración muy contundente en apoyo a Evo Morales de Bolivia, y en rechazo a los elementos cuasi-secesionistas en ese país, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos. Hay una lucha muy significativa en Bolivia. Las élites se están movilizando por la autonomía y quizás la secesión, llegando a niveles fuertes de violencia, con la evidente venia de EE.UU. Pero las repúblicas suramericanas asumieron una postura firme, en apoyo al gobierno democrático. La declaración fue leída por la presidenta Bachelet de Chile, una favorita de Occidente. Evo Morales respondió agradeciendo a los presidentes por su respaldo, a la vez que señaló, correctamente, que ésta era la primera vez en 500 años que América Latina había tomado su destino en sus propias manos, sin la interferencia de Europa ni, sobre todo, de EE.UU. Ése es un símbolo de un cambio muy significativo que está en curso, a veces llamado la marea rosada. Fue tan importante que la prensa estadounidense no lo reportó. Hay una oración aquí y allí en la prensa que anota que algo sucedió, pero suprimen totalmente el contenido y la importancia de lo que sucedió.

     

    Esto es parte de un proceso a largo plazo, en el cual Suramérica está comenzando a superar sus enormes problemas internos y también su subordinación a Occidente, principalmente a los Estados Unidos. Suramérica también está diversificando sus relaciones con el mundo. Brasil tiene relaciones cada vez mayores con Sudáfrica e India, y particularmente China, que está cada vez más involucrada con inversiones e intercambios con los países latinoamericanos. Son procesos extremadamente importantes, que ahora están comenzando a llegar también a América Central. Honduras, por ejemplo, es la clásica república bananera. Fue el campamento base para las guerras del terror de Reagan perpetradas en la región y se ha subordinado totalmente a EE.UU. Pero Honduras se sumó recientemente al ALBA, la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América, basada en Venezuela. Es un pequeño paso, pero no deja de ser muy significativo.

     

    - ¿Ud. piensa que estas tendencias en Suramérica, como ALBA, UNASUR y los grandes acontecimientos en Venezuela y Bolivia y otros países, pudieran ser afectados por una crisis económica de la dimensión que ahora estamos enfrentando?

     

    Bueno, serán afectados por la crisis, pero por el momento, no tanto como Europa y EE.UU. Si se mira la bolsa en Brasil, se derrumbó muy rápidamente, pero los bancos brasileños no están en quiebra. Asimismo, en Asia, las bolsas están declinando agudamente, pero los gobiernos no están tomando el control de los bancos, como sucede en Inglaterra y EE.UU. y buena parte de Europa. Estas regiones, Suramérica y Asia, de alguna manera se han aislado de las calamidades de los mercados financieros. Lo que desató la crisis actual fueron los préstamos subprime para activos construidos sobre arena, y éstos, claro, están en manos de estadounidenses, aunque al parecer, la mitad está en bancos europeos. El hecho de poseer activos tóxicos basados en hipotecas les ha involucrado muy rápidamente en estos acontecimientos -y además tienen sus propias crisis de la vivienda, particularmente Gran Bretaña y España-. Asia y América Latina han sido mucho menos expuestas, por haber mantenido estrategias de crédito mucho más cautelosas, particularmente desde el descalabro neoliberal de 1997-8. De hecho, un gran banco japonés, Mitsubishi UFG, acaba de comprar una parte substancial de Morgan Stanley, en EE.UU. Entonces no parece, hasta ahora, que ni Asia ni América Latina estarán afectadas tan gravemente como EE.UU. y Europa.

     

    - ¿Piensa que habrá una gran diferencia entre Obama y McCain como presidente para asuntos como el Tratado de Libre Comercio y el Plan Colombia? Porque en Colombia, donde vivo, se puede sentir que el presidente y el establecimiento están algo asustados frente a una elección de Obama. Sé que usted tiene la sensación que Obama es como una hoja en blanco; ¿pero piensa que habrá una diferencia?

     

    En efecto, Obama se ha presentado más o menos como una hoja en blanco. Pero no hay motivo para que el establecimiento colombiano se asuste de su elección. El Plan Colombia es política de Clinton y hay muchas razones de suponer que Obama será otro Clinton. Él es bastante impreciso, a propósito. Pero cuando explicita políticas, se parecen mucho a políticas centristas, como Clinton, que modeló el plan Colombia y militarizó el conflicto, etc.

     

    - Tengo a veces la sensación que los dos periodos de Bush se dieron en un contexto de cambio del orden mundial, tratando de mantener el poder con el uso de la fuerza, y que en cambio Obama podría representar la cara buena para renegociar el orden mundial. ¿Qué opina?

     

    Recuerde que el espectro político en EE.UU. es bastante estrecho. Es una sociedad manejada por las empresas, básicamente, es un Estado de partido único, con dos facciones, demócratas y republicanos. Las facciones tienen algunas diferencias, y éstas a veces son significativas. Pero el espectro es bastante estrecho. La administración Bush, sin embargo, se situaba bastante más allá del final del espectro, con nacionalistas radicales extremos, creyentes extremos en el poder del Estado, en la violencia en el exterior, en un alto gasto gubernamental. De hecho estaban tan fuera del espectro que han sido criticados ásperamente incluso por parte del mainstream, desde los primeros tiempos.

     

    Quienquiera que asuma el mandato, es probable que vaya a desplazar el tablero más hacia el centro del espectro, Obama quizás en mayor medida. Entonces contaría que en el caso de Obama, habrá algo así como un renacimiento de los años de Clinton, adaptado por supuesto a las circunstancias cambiantes. En el caso de McCain, sin embargo, es bastante difícil de predecir. Él es temerario. Nadie sabe lo que haría...

     

    - Ahora que estamos llegando al fin de la globalización neoliberal, ¿existe la posibilidad de algo realmente nuevo, una globalización buena?

     

    Pienso que las perspectivas están mucho mejor de lo que han estado antes. El poder está todavía extraordinariamente concentrado, pero hay cambios, a medida que la economía internacional se hace más diversa y compleja. El Sur se vuelve más independiente. Pero si se mira a EE.UU., aún con todo el daño que Bush ha hecho, sigue siendo la economía homogé- nea más grande, con el mercado interno más grande, la fuerza militar más fuerte y tecnológicamente más avanzada, con gastos anuales comparables a los del resto del mundo combinados, y con un archipiélago de bases militares a través del mundo. Éstas son fuentes de continuidad, aun cuando el orden neoliberal se está erosionando tanto dentro de EE.UU., como en Europa e internacionalmente, a medida que crece la oposición a dicho orden. Entonces, hay oportunidades para un cambio real, pero hasta donde llegarán depende de la gente, de lo que estemos dispuestos a emprender.

     

    http://sodepaz.es/index.php?option=com_content&task=view&id=752&Itemid=1

     

    ENLACE: EXTRAIDO DE KAOSENLARED

    16.11.2008

    Otra agenda frente a la crisis

    Otra agenda frente a la crisis

     

    15 Nov 2008

    Tags: economía política política internacional

     

    JOSEP MARIA ANTENTAS

    ESTHER VIVAS

     

    11-15.jpgLa crisis actual, una auténtica crisis sistémica, financiera, económica, social, ecológica, energética y alimentaria, llega después de un largo periodo de ascenso de las resistencias al neoliberalismo y de la crítica al capitalismo global, aunque marcado por las dificultades de los movimientos populares para revertir una correlación de fuerzas global muy desfavorable frente al capital. La crisis no ha hecho más que confirmar la pertinencia de una crítica radical al actual orden de cosas. Francamente, lo que parece difícil hoy no es ser anticapitalista, sino no serlo, aunque obviamente los dirigentes del G-20 reunidos en Washington no lo vean así.

     

    El siglo anterior terminó con la abrupta emergencia del movimiento altermundialista en Seattle en la cumbre de la OMC en noviembre de 1999. Siguió después una fase de crecimiento del movimiento hasta las movilizaciones contra el G-8 en Génova en julio de 2001 y los atentados del 11 de septiembre en New York. Después de algunos titubeos iniciales, en los que el movimiento pareció perder fuelle, la nueva etapa se caracterizó por la centralidad adquirida por la lucha contra la “guerra global permanente”, cuyo cenit fueron las movilizaciones del año 2003 contra la invasión de Irak.

     

    A partir de entonces, entramos en una nueva fase marcada por una pérdida de centralidad de las movilizaciones altermundialistas y de su capacidad aglutinadora y unificadora y de mayor dispersión y fragmentación de las luchas sociales. Aunque la dinámica general de los últimos años ha sido de aumento de las resistencias, estas han sido muy desiguales por todo el mundo y han experimentado dificultades importantes en Europa y Estados Unidos, donde han tenido una lógica globalmente defensiva y han conseguido pocas victorias que permitieran acumular fuerzas de forma sólida. En América Latina, en cambio, se ha producido una crisis profunda del modelo de acumulación neoliberal y un ascenso de los movimientos populares.

     

    Desde el hundimiento de Wall Street han proliferado los discursos acerca de la “refundación del capitalismo”. Los movimientos sociales y las organizaciones populares no deberían tener duda alguna: no se puede esperar gran cosa de la “refundación del capitalismo” patrocinada por Sarkozy, Brown y compañía, más allá de la puesta en marcha de medidas regulatorias del sistema financiero necesarias para su correcto funcionamiento desde el punto de vista de los intereses del capital, y de algunas reformas. Y no parece plausible tampoco que la izquierda “social-liberalizada” mayoritaria, la que ha desregulado, privatizado y flexibilizado por doquier vaya ahora a transformarse en defensora de otro modelo de sociedad. Al contrario, las políticas implementadas ante la crisis van en la línea de “socialización de los costes” y de hacer pagar a los sectores populares la crisis del capital.

     

    La agenda del G-20 no es la de los movimientos populares. Ante los intentos de regulación sistémicos y de dar una salida a la crisis favorable a los intereses del capital es necesario plantear claramente otra agenda, la de una ruptura con el paradigma neoliberal desde una lógica anticapitalista. Es necesario contraponer a la lógica del capital otra totalmente distinta, la del bien común. Pero ello sólo será posible como consecuencia de la movilización social y de la creación de unas correlaciones de fuerzas globales más favorables a los sectores populares. Conviene avanzar en la coordinación de las protestas a escala internacional, nacional y local, y buscar espacios de convergencia y solidaridades para evitar el aislamiento y la fragmentación de las resistencias. Las movilizaciones de este fin de semana en Washington, en varias ciudades del Estado español y en otros lugares del mundo, son un primer intento, aunque débil, de articular una respuesta internacional a la crisis y dar una visibilidad general a muchas luchas particulares en curso.

     

    Ante las falsas “alternativas” inconsistentes, que buscan corregir los “excesos” del sistema y asegurar su viabilidad, hace falta plantear cambios reales. Es el momento de profundizar en las propuestas de alternativas de fondo y radicalizar su contenido. En cierta forma, el impacto de la crisis ha hecho que algunas de las ideas y demandas formuladas por los movimientos alternativos en los últimos años (la Tasa Tobin, la supresión de los paraísos fiscales…) parezcan poca cosa, aunque no lo sean. Se trata ahora, en paralelo a la lucha por la implementación de las mencionadas políticas, de defender medidas concretas frente a la crisis y de plantear de nuevo “grandes propuestas” y poner encima de la mesa alternativas hasta ahora fuera del debate por parecer demasiado lejos de la realidad. Ejemplos de ello son la nacionalización sin indemnización y puesta bajo control público democrático del sistema bancario, la consigna “cero despidos” en empresas con beneficios y que utilizan la crisis como pretexto, una reforma fiscal progresista y un impuesto especial sobre las grandes fortunas para crear un fondo de solidaridad, o el énfasis en el control democrático, público y social de los principales resortes de la economía.

     

    La crisis incrementa el malestar social frente al actual sistema económico, hará aumentar las contradicciones y las resistencias sociales, aunque en clave muy defensiva, y abre posibilidades para la articulación de un proyecto alternativo. Pero al mismo tiempo multiplica los riesgos de un fracaso en este terreno, en términos de mayor desánimo o desmoralización de los sectores populares o de crecimiento de alternativas reaccionarias.

     

    “Otro mundo es posible” ha sido el eslogan, impreciso y genérico, que ha popularizado el movimiento altermundialista. En verdad, como ha recordado alguna vez el filósofo francés Daniel Bensaïd, si es posible no lo sabemos, pero no hay duda de que es absolutamente necesario.

     

    Josep Maria Antentas es Profesor de Sociología de la UAB

    Esther Vivas es del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales Universidad Pompeu Fabra

    Ilustración de Iker Ayestaran

     

    ENLACE CON EL ARTICULO EN EL DIARIO "PÚBLICO"

    14.11.2008

    Uruguay. Hoy más que nunca: La única iglesia que ilumina es la que arde

    Uruguay.
    Hoy más que nunca:
    La única iglesia que ilumina
    es la que arde

     

    “El Derecho al Aborto es parte de los derechos humanos y su penalización constituye un acto de violencia y discriminación contra las mujeres"
    Carta de Guanabara (2001)

     

    73704_aborto_libre_en_uruguay No por anunciado resulta menos indignante. El presidente de Uruguay Tabaré Vázquez, más preocupado por atender a las sagradas escrituras y la jerarquía eclesiástica, pero desoyendo el clamor del 60% de la sociedad uruguaya que apoya la despenalización del aborto, ejerció autoritariamente la atribución del veto con el cual amenazó desde el principio.

     

    El “médico socialista” de esta manera no tuvo en cuenta los legítimos derechos de las mujeres a decidir sobre nuestro propio cuerpo, ni las cifras objetivas de mortalidad por abortos clandestinos que ostenta su país.

     

    Haciendo suya la postura del Vaticano, prefirió atender sus demandas fascistas a responder desde su perspectiva “socialista y humanista” a la grave situación que atraviesa el derecho a la salud sexual y reproductiva de miles de mujeres uruguayas.

     

    El aborto ilegal no tiene la misma significación para todas las mujeres, varía contundentemente de acuerdo a nuestra situación socioeconómica, a la clase social, al acceso a la información: abortar puede significar seguir vivas para unas y morir o quedar con graves secuelas para otras.

     

    El veto de Tabaré nos condena a todas las mujeres, pero en especial condena a las más pobres. La hipocresía de sostener la ilegalidad del aborto, se basa en la histórica negación de las condiciones materiales en que viven los seres humanos e implica no reconocer la realidad de América latina, estructuralmente injusta, exponencialmente azotada por décadas de neoliberalismo que la ha sumido en la pobreza y la desigualdad.


    Y son justamente esas mujeres, las más pobres, quienes mueren por los abortos clandestinos practicados en condiciones de riesgo, sin posibilidad de acceder a una atención médica digna, sin discriminación y a cargo del Estado.

     

    Como resultado de la opresión económica, social y cultural que padecemos las mujeres, tenemos menor acceso a casi todo, incluidos los alimentos, los recursos, la atención de la salud y la información.

     

    Los graves problemas filosóficos a los cuales se refirió Tabaré para ejercer su veto, entre los cuales se encuentra la defensa de la vida desde la concepción, son los mismos que aduce la iglesia para oponerse, esa jerarquía religiosa que colaboró con las dictaduras latinoamericanas, dándole su apoyo, recibiendo a los militares genocidas en sus iglesias y en sus misas, haciendo vida social con los torturadores.

     

    Ya no hay más espacio para que aquellos que gobiernan se opongan al pueblo y se alíen al fascismo oscurantista de la iglesia.

     

    Ya no hay más tiempo para que sigan muriendo miles de mujeres por las injustas leyes que restringen o conculcan sus derechos, como si fuéramos objetos de su propiedad y paridoras sin opciones.

     

    Debemos ir más lejos, luchar por que el Estado garantice el aborto legal y gratuito. No nos alcanza con la despenalización. Es necesario lograr el acceso irrestricto a la salud pública de todas las mujeres con la decisión de abortar.

     

    Esto no es el fin, ayer empezó otra etapa, con las mujeres movilizadas y una gran parte de la población que apoya la despenalización y que sin duda repudiará en forma manifiesta la decisión tomada por Tabaré.

     

    Será necesaria una clara organización, con los movimientos de mujeres a la cabeza, para entablar una lucha más persistente y articulada.

     

    La sesión de las Cámaras aprobando el proyecto es una muestra de que se puede y que ahora debemos ir por más.

     

    Carta de Guanabara, Río de Janeiro ( 2001): “El Derecho al Aborto es parte de los derechos humanos y su penalización constituye un acto de violencia y discriminación contra las mujeres. Para que se consolide una vida social democrática es preciso que mujeres de todas las clases, razas y etnias, de todas las edades, de todas las culturas, con distintas religiones y diversas orientaciones sexuales, puedan controlar sus cuerpos y tomar decisiones que deben ser respaldadas por un Estado laico.”

     

    http://www.insurrectasypunto.org

    10.11.2008

    Derecho a la apostasía

    Derecho a la apostasía

     

    10 Nov 2008

    Tags: Iglesia católica justicia religión

     

    NICOLÁS GARCÍA RIVAS

     

    11-10.jpgEl director de la Agencia Española de Protección de Datos, Artemi Rallo, anunció hace pocos días que recurrirá la reciente Sentencia del Tribunal Supremo que niega a un ciudadano apóstata el derecho a reclamar la “baja” en la inscripción bautismal de la Iglesia católica. La controversia jurídica iniciada por aquel contra el arzobispado de Valencia fue resuelta a su favor por la Audiencia Nacional, que sigue una línea jurisprudencial constante a este respecto, como lo demuestran las siete resoluciones afines dictadas durante el pasado mes de septiembre.

     

    La Iglesia católica trata de impedir por todos los medios el ejercicio del derecho de cancelación en sus registros, utilizando argumentos de variada índole. En primer lugar, con carácter general, reclama un estatus jurídico “autónomo” respecto a la legislación estatal de protección de datos porque, según los Acuerdos concordatarios de 1979, el Estado español se compromete a respetar y proteger “la inviolabilidad de los archivos, registros y demás documentos pertenecientes a la Conferencia Episcopal Española, a las Curias episcopales, a las Curias de los superiores mayores de las Órdenes y Congregaciones religiosas, a las parroquias y a otras instituciones y entidades eclesiásticas”. Sin entrar ahora en la crítica que merece semejante ejercicio de genuflexión estatal frente a una confesión religiosa, dicha norma no podría permitir en ningún caso la anulación de los derechos fundamentales a la libertad ideológica y a la intimidad, reconocidos por la Constitución a todos los ciudadanos, so pena de crear un espacio jurídico “in-constitucional” dentro del Estado, algo inadmisible. Por esa razón, el Tribunal Supremo aduce que el concordato, en su integridad, debe interpretarse de acuerdo con la Constitución y rechaza la pretendida “autonomía” de la Iglesia católica.

     

    En segundo lugar, los obispos recurren las sucesivas resoluciones de la Agencia Española de Protección de Datos contrarias a sus intereses aduciendo que los libros de bautismo son simples anotaciones “históricas” (es decir, sólo declaran que tal día, a tal hora, en una parroquia determinada, este o aquel niño fue bautizado) y no constituyen, pues, “datos personales” del ciudadano, sujetos a la protección de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre. La jurisprudencia reiterada de la Audiencia Nacional ha desbaratado con total solvencia tan peregrina tesis invocando el art. 3 a) de la Ley, que califica como dato de carácter personal “cualquier información concerniente a personas físicas identificadas o identificables”, como lo están perfectamente todos los bautizados, por su nombre y apellidos. Sin embargo, el Tribunal Supremo rechaza en última instancia la aplicación de la Ley estatal, porque niega a los libros de bautismo el carácter de “ficheros”: “Son una pura acumulación de datos –afirma– que comporta una difícil búsqueda, acceso e identificación en cuanto no están ordenados ni alfabéticamente, ni por fecha de nacimiento, sino sólo por las fechas de bautismo”. El Tribunal Supremo pierde aquí la razón. El art. 3 de la Ley sólo exige, en realidad, que se trate de un “conjunto organizado de datos de carácter personal, cualquiera que fuere la forma o modalidad de su creación, almacenamiento, organización y acceso” y , por tanto, el orden cronológico escogido por la Iglesia católica no impide su catalogación como “fichero”, como bien subrayan las distintas sentencias de la Audiencia Nacional. Por lo demás, la Ley protege especialmente todos los datos personales referidos a ideología o religión, exigiendo el consentimiento expreso y por escrito para que dichos datos queden registrados, lo cual es coherente con el valor central que se atribuye a la libertad ideológica en el marco constitucional. A 30 años de la supuesta desaparición del régimen nacional-católico, causa estupor comprobar que los bautizados “por decreto” en plena dictadura nos veamos obligados a recorrer todo un vía crucis jurídico para que las instituciones públicas nos reconozcan un derecho tan básico, sin que el Gobierno ni el Tribunal Supremo nos amparen. Esperemos que el Tribunal Constitucional sí lo haga, y pronto.

     

    De cara a ese futuro recurso ante el máximo tribunal de garantías, vale la pena introducir en el debate un último argumento, de muy difícil refutación. El artículo VI del “Acuerdo con la Santa Sede sobre asuntos jurídicos” confiere al matrimonio canónico plenos efectos civiles, una prerrogativa eclesiástica que permite a cualquier español celebrar únicamente la ceremonia religiosa con plenitud de efectos civiles, al contrario de lo que ocurre en otros países, que exigen la prestación del consentimiento en sede civil con independencia de cuál sea la posterior ceremonia religiosa y sus consiguientes abalorios. Para celebrar dicho matrimonio canónico es imprescindible presentar la partida de bautismo, que se convierte así en requisito sine qua non para el ejercicio de un derecho reconocido en el art. 32 de la Constitución. Por consiguiente, el archivo y la extracción de dicho dato no pueden considerarse en modo alguno ajenos a la protección establecida en la Ley Orgánica 15/1999, pues su misma certificación vincula a los poderes del Estado y, en concreto, al Registro Civil, de cuyo asiento pueden derivarse efectos económicos (propiedad sobre bienes gananciales) o, incluso, penales (delito de bigamia). Si no existiera “calidad” en el dato de la inscripción bautismal (como sostiene el Tribunal Supremo, con otras palabras), carecería de sentido que la Iglesia católica mantuviera el privilegio de generar efectos civiles con sus ceremonias nupciales, pues un elemental principio de ponderación jurídica reclama mayor responsabilidad a quien detenta mayores prerrogativas; unas prerrogativas, por cierto, contrarias al principio laicista que inspira nuestra Constitución y hacia cuya erradicación debería orientarse la legislación civil sin descanso.


    Nicolás García Rivas es decano de la Facultad de Derecho de Albacete y miembro de Europa Laica

    Ilustración de Iván Solbes 

     

    ENLACE: PUBLICADO EN EL DIARIO "PUBLICO"

    08.11.2008

    ¿POR QUÉ ES TAN DÍFICIL ENTENDER LO QUE PASA EN IU?

    Carlos Girbau


    ¿POR QUÉ ES TAN DÍFICIL ENTENDER

    LO QUE PASA EN IU?

     

    ¿POR QUÉ ES TAN DÍFICIL ENTENDER LO QUE PASA EN IU?


    Izquierda Unida ha jugado un importante papel en el agrupamiento a lo largo de los últimos 4 lustros de los sectores más determinantes de la izquierda transformadora en el Estado. A pesar de sus crisis y disputas sigue apareciendo como el único espacio con potencialidad suficiente como para marcar por la izquierda la política en España. Su próxima IX asamblea federal va a ser de nuevo una cita importante. La organización llega a la misma cansada y muy dividida. Los cambios en su seno son obligados. Del signo de los mismos depende el futuro próximo de la parte determinante de la vanguardia. En estas condiciones, acercarse a su vida, incluso a sus conflictos no es nunca un esfuerzo baladí


    LAS APARIENCIAS, ENGAÑAN


    Marx o Darwin, entre otros, ya señalaron que si las cosas fueran lo que parecen poco tendría la ciencia que rascar. Las cosas “también” son lo que parecen, pero no “sólo” y, a veces, lo que se muestra es únicamente un aspecto tan parcial que, lejos de ayudarnos a entender el fenómeno en cuestión, nos confunde. El asunto que nos ocupa es precisamente de ese tipo. Tiene una forma, que es sólo una parte de lo que está en juego, pero que pesa tanto, que llega a tapar la razón profunda y última de los conflictos. De ahí que tienda a desquiciarlos y a desquiciar aún más quién intenta entenderlos.


    La primera apariencia del conflicto en IU es el de una lucha por el “control del aparato ”, por “el poder ”.


    En IU hay básicamente dos aparatos: el del PCE y el de IU propiamente dicha. El primero lo constituye esencialmente lo que queda de lo que el PCE forjó en la lucha contra la dictadura y en la transición. Ese aparato, muy dependiente, como el de IU, del Estado, es propio de ese partido, por lo tanto, autónomo de IU y jamás se ha integrado o disuelto al 100% en la misma.


    Por su parte, el  aparato de Izquierda Unida surgido tras su nacimiento electoral engloba todo su cuerpo institucional, la gestión de “las cosas de la casa” y una parte del propio aparato del PCE.


    La refriega constante entre esas fuerzas domina la vida de IU. Lo que se traduce en una interminable retahíla de agravios, impugnaciones de delegados, cambios de estatutos y normas... En  este marco, las crisis de dirección son constantes. Las consecuencias más evidentes de esta situación son que la organización sólo vive hacia el interior, minando gente y confianzas, que los afiliados de a pie pierden la ilusión, nuestro aislamiento respecto a la sociedad que queremos representar crece, y  que nuestra base votante se desorienta.


    En estas condiciones la vida en IU es como una guerra sin fin que, al igual que en la novela de Orwell “1984”, se mueve a través de frecuentes cambios de aliados gracias a los cuales, los enemigos de antaño son los amigos hoy y, aparentemente y por la mismas razones, volverán a ser enemigos mañana.


    EL PESO DE LOS ORÍGENES, LAS TRADICIONES Y LA SITUACIÓN


    Poco o casi nada queda de las corrientes que alumbraron IU. No se trata únicamente de que el impulso inicial esté agotado, sino de que incluso las gentes que la fundaron se han ido o se han disuelto en su actual realidad. IU es muy plural ideológicamente, pero esa pluralidad no niega que la mayoría aplastante de sus cuadros son o fueron del PCE o de algunas de sus diversas fracciones y ello, marca impronta.


    Durante generaciones la escuela de mayor éxito en el seno del movimiento obrero consideró que el papel último de las fuerzas de los trabajadores en todo el mundo era someterse a la política y la diplomacia de la URSS. Durante más de 60 años, los partidos comunistas construidos a imagen y semejanza de Moscú se criaron en una idea que tenía su razón de ser en el descomunal aparato de Estado creado por la burocracia soviética. Dicha idea venía, en resumidas cuentas, a decir que quién controlara el aparato (del Estado, del partido…) era el que podía desarrollar la política. Los monstruosos aparatos estalinistas  funcionaron así durante decenios.


    Esta forma tan unilateral de proceder implica la máxima desconfianza en toda política que no parta para su sostenimiento de una posición previa en el aparato. En esta lógica, la base electoral o la militancia sólo es considerada útil como apoyo a una parte u otra del aparato; o sea, no constituye un sujeto político propio, sino uno que sólo se entiende como supeditado a tal o cual parte de ese aparato.


    En los últimos 25 años, la enorme dificultad de la clase obrera para abrirse camino en una situación en que la burguesía mantiene la iniciativa política, sumada a la crisis del estalinismo y la combinación de ambas cosas con una alta dependencia de la política del Estado burgués y sus órganos (parlamentos y ayuntamientos) han trabajado a favor de reforzar la idea de que “todo pasa por el aparato”.


    LA FORMA

     
    La prueba más evidente de ese esfuerzo para que “todo pase por el aparato” es que en IU hasta la lucha ideológica se desarrolla en esa clave. El proceso de preparación de la IX asamblea ha alumbrado 3 documentos , que si bien no agotan la pluralidad interna, han servido para escenificar las divisiones del aparato. Todo el mundo puede ver como cuanto mayor es el empeño por definir el marco ideológico mayor número de gente de IU se queda fuera del mismo. Es decir, más se azuza, objetivamente, la división. Ese hecho a su vez provoca el efecto perverso de un cierto rechazo al debate ideológico.


    El rechazo de ciertos sectores de IU a considerar como expresiones propias y legítimas de la izquierda transformadora lo que en IU hoy existe (por no hablar de lo que queda fuera de ella), poco importa que ese hecho se llame nacionalismo, ecologismo o socialismo nos incapacita en muchas ocasiones para la acción política común. Superar ese mal depende de nuestra capacidad para construir una propuesta práctica con ideología, que no ideológica, que abarque todo ese orbe. La asamblea federal debe dar pasos hacia ello.


    Volviendo a los 3 documentos principales señalaremos que los compañeros de Murcia, pero también de otras federaciones, han hecho un estudio comparativo de los mismos demostrando que sus coincidencias llegan a un 96%. A pesar de ello la división es más dura que nunca . Ese hecho nos podría llevar a la conclusión de que efectivamente como señalábamos al principio, la lucha en IU es sólo por el poder, por el aparato. Sin embargo no es así.


    Descrita antes la forma de esta pelea, descritos sus orígenes históricos y sus efectos, debemos ahora centrarnos en el verdadero fondo de la misma: ¿qué alimenta y qué vuelve tan virulenta esta lucha? En una organización política la gasolina al fuego sólo se la puede echar la política. No hay otra cosa que mueva más y más profundamente las conciencias. En otras palabras, detrás, tapada por una brutal lucha entre aparatos que se viste con los ropajes de las normas, usos y reglamentos, en definitiva, de la administració n de las cosas,  se esconde una no menos dura BATALLA POLÍTICA.


    POLITICA


    El fondo de esa batalla POLÍTICA, lo que de verdad está en juego en la próxima asamblea Federal de IU es ver si Izquierda Unida puede jugar un papel positivo, agrupador de la izquierda transformadora en todo el Estado español, o bien si únicamente puede ser un apéndice en la reconstrucció n de una de sus partes, la que el PCE representa. Ese es el verdadero rostro que se esconde tras las guerras de y por el aparato. Esta batalla POLÍTICA es la gasolina que alimenta el fuego de la guerra entre aparatos, la que domina y desangra a IU. De ganar la primera opción, es decir de lograr la mayoría aquellas fracciones del aparato que para la política dependen de la existencia misma de IU, Izquierda Unida de salvará no sólo como organización, sino como posibilidad de ser el referente de la izquierda transformadora en el Estado.


    Si gana la segunda opción y el PCE logra la mayoría determinante en la asamblea, tal vez y por un tiempo, IU siga existiendo, pero la posibilidad de que Izquierda Unida sea el referente amplio (en lo ideológico y en la praxis) de la izquierda transformadora se alejará a favor de la recomposición del viejo partido comunista. Algo que lejos de superar las contradicciones actuales, las agudizará. La propia IU es la expresión práctica de que “el PCE de siempre” no puede material, ni ideológicamente absorber y resolver en su seno la propia realidad plural práctica e ideológica del conjunto de la izquierda existente en el Estado a la izquierda del PSOE.


    Esta definición, siendo la fundamental para la IX asamblea, no agota todas las peleas políticas y de aparato que hay en IU. De hecho, no hay dos, sino tres documentos. Por lo tanto a la pelea anterior hay que añadir la que libran entre sí las dos fracciones de la antigua mayoría federal. Como tal es una pelea subsidiaria de la anterior, pero tiene su propio desarrollo. El fondo político de la misma está relacionado con el PCE. Más exactamente con la actitud a mantener ante ese agrupamiento. Para el sector dominante de los llamados llamazaristas , el PCE es únicamente un lastre para IU que, o  bien desaparece de su seno o queda en IU como un hecho marginal. Es decir, que hoy no sería una “corriente legítima de IU”. Por el contrario, para el sector “IU tiene futuro” el PCE es una corriente más de IU y, en consecuencia, una componente de su vida política y pluralidad. Les une que, junto a muchos otros en IU, ninguno de los dos quiere que la del PCE sea la corriente dominante.


    Cada paso dado en la pelea política de preparación de esta asamblea y los que se darán en la asamblea misma, responden a los hechos antes expuestos, eso sí,  pasados convenientemente por el tamiz de los aparatos que hoy coexisten en IU.


    ¿PUEDEN CONVIVIR COSAS TAN DIFERENTES?

     

    El reto que mantiene viva a IU es precisamente el de buscar constantemente un espacio práctico común entre las diversas concepciones ideológicas de la izquierda, sus diversos balances y sectores. Es el coagulante que se aplica contra la sangría de la guerra entre aparatos. Dicho en otras palabras, IU sólo puede existir como un movimiento socio político, plural de izquierda transformadora, ideológicamente diverso y vinculado determinantemente a la movilización y los movimientos sociales. Es decir, como un movimiento construido sobre tareas y mejoras prácticas para los oprimidos del Estado, más que como un cuerpo ideológico. Este objetivo es el que tiene que ganar puntos en la próxima asamblea a través de sus resoluciones y a través de la lucha que se desarrolla en el seno del propio aparato y sus fracciones.

     

         Superar la división en y que la próxima asamblea tenga un buen resultado,  pasa por garantizar la autonomía, pluralidad e independencia del proyecto, esa es la clave de la reconstrucció n de la izquierda transformadora en el Estado. Sin ganar esa batalla, que es la que nos permitirá unir a todos, incluido al PCE, no hay manera de avanzar. Lo contrario, representa más división, incluso la implosión de IU.

     
    Redes está trabajando por esa perspectiva. Antaño lo hicimos apoyando los escritos de IU Abierta e IU tiene futuro y buscando, sobre bases prácticas, acuerdos de unidad que permitan relanzar a IU y, por ende, a todas sus componentes.


    En la próxima asamblea federal empeñaremos nuestras fuerzas en que IU salga con un único documento federal, centrado en ser una respuesta a la crisis por la izquierda y en dar solución a las cuestiones democráticas básicas que permitan un Estado federal solidario a partir del ejercicio del derecho a la libre decisión. Por último, defenderemos una dirección plural que partiendo del reconocimiento de todas las componentes de IU, se lance a trabajar por su relanzamiento.


    Probablemente, la asamblea no reúne bases materiales suficientes para resolver de una vez por todas el futuro de IU pero, en todo caso, sí reúne los mimbres suficientes para mandar una señal inequívoca hacia el futuro.

     

    Carlos Girbau

     

    *Carlos Girbau es miembro de la Permanente Federal de IU

    y de la corriente REDES.

    06.11.2008

    [Madrid - 13 de Noviembre] Manifestación contra la privatización de la sanidad

    [Madrid - 13 de Noviembre]

    Manifestación contra

    la privatización de la sanidad

     

    Contra la represión y por la retirada de las acusaciones a los compañeros del H. Clínico. Derogación de la Ley 15/97

     

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    MANIFESTACIÓN 13 DE NOVIEMBRE,

    19 HORAS, DE CIBELES A SOL

     

  • Contra la represión y por la retirada de las acusaciones a los compañeros del H. Clínico
  •  

  • Derogación de la Ley 15/97 y de las leyes regionales que amparan la privatización
  •  

  • Ni una trabajadora o trabajador temporal despedido
  •  

  • Ni una cama cerrada
  •  

  • Devolución a manos públicas de todo lo privatizado
  •  

  • Inmediata paralización de la contrarreforma de la Atención Primaria y de los Planes Funcionales de los grandes hospitales.
  • CASmadrid.org

    http://www.casmadrid.org/

     

    CARTA AL GOBIERNO DE LA NACIÓN

    Y A

    LOS DIFERENTES GRUPOS PARLAMENTARIOS

     

    La persona abajo firmante.

    • Convencido/a de que la sanidad pública no debe de estar condicionada ni gestionada por las decisiones de las empresas privadas.

    • Convencido/a de que la introducción del ánimo de lucro en la sanidad pública no mejora la eficiencia del sistema sanitario y en cambio sí reduce el gasto en profesionales y en la atención a los pacientes.

    SOLICITO: La derogación de la Ley 15/97 sobre “Habilitación de Nuevas Formas de Gestión en el Sistema Nacional de Salud” y cualquier otra que permita a las empresas privadas gestionar la sanidad pública.

     

    PARA FIRMAR AQUI EL ENLACE

     

    Jornada de Apoyo al Pueblo Palestino (Madrid)

    Jornada de Apoyo al Pueblo Palestino (Madrid)

     

    72788_1 Este viernes 7 de noviembre, a partir de las 18.30h, en el Patio Maravillas (c/ Acuerdo nº 8).


    Haremos una breve introduccion al contexto histórico del pueblo palestino, y un repaso a las principales consecuencias de la ocupación.  Un compañero palestino nos informará de la situacion actual en Náblus y en Cisjordania. Tambien hablaremos de Gaza y de su condición de "carcel al aire libre".

     

    Durante la jornada proyectaremos fotografias y un video sobre Gaza, realizadas por el Centro de Medios.


    Ademas, proyectaremos el documental Occupation 101.


    Finalizaremos con la convocatoria para la concentración del domingo 9 de noviembre, Dia Internacional contra el Muro del Apartheid.


    Os esperamos.


    Salud.   

     

    http://quierescallarte.ourproject.org/article.php3?id_article=213

    La carta que Joffe escribió a Trotsky antes de suicidarse

    La carta de Adolf Joffe

     

    La carta que Joffe escribió a Trotsky antes de suicidarse es un documento humano impresionante, amén de un extraordinario testimonio de lo que significó la Oposición de Izquierda en la URSS

     

    Sacada de un articulo firmado por Pepe Gutierrez-Alvarez para Kaosenlared.

    Aquí esta el enlace:

    VER EN KAOSENLARED

     

    Adolf Joffe

     

     

    Querido León Davidovjch:


    Siempre he creído que el político debe saber retirarse a su debido tiempo, Como el actor que abandona la escena, y que más vale hacerlo demasiado pronto que demasiado tarde.

     

       Hace más de treinta años, me adherí a la teoría filosófica de que la vida humana solamente tiene sentido en la medida en que se vive y en tanto se viva al servicio de algo infinito. Para nosotros, la humanidad es infinita. Lo demás es finito, y trabajar por ello carece, por lo tanto, de sentido. Aun en el caso de que la humanidad tuviera también una finalidad externa, esta finalidad correspondería a un futuro tan remoto que podemos considerar la humanidad como un infinito absoluto. En esto y sólo en esto he visto siempre el sentido de la vida. Y ahora, al arrojar una mirada retrospectiva a todo mi pasado, del que pasé veintisiete años en las filas de nuestro partido, me creo con derecho a decir que durante toda mi vida consciente he permanecido fiel a esta filosofía. He vivido conforme a esta interpretación de la vida: trabajar y luchar por el bien de la humanidad. Creo poder afirmar que ni un solo día de mi existencia ha carecido de sentido.

     

       Pero ahora parece ser que llega el momento en que mi vida pierde todo su valor y, por consiguiente, me Considero obligado a abandonarla, a ponerle fin. Desde hace varios años, los actuales directores de nuestro partido, de acuerdo con su sistema general de no encargar ninguna labor a los comunistas de la Oposición, no me han encomendado tareas políticas ni soviéticas cuyo carácter e importancia pudieran permitirme ser todo lo útil que mis facultades consintieran. El año pasado, como ya sabe usted, el Politburó me eliminó por completo, como oposicionista, de toda labor política.

     

        Mi salud ha seguido empeorando. Hacia el 20 de septiembre, por motivos que ignoro, la Comisión Médica del Comité Central me sometió a un reconocimiento de especialistas, los cuales me informaron categóricamente de que el estado de mi salud era mucho peor de lo que yo me imaginaba, y que no debía permanecer un día más en Moscú sin hacer nada ni continuar una hora más sin tratamiento, sino que debía marcharme inmediatamente al extranjero e ingresar en un sanatorio adecuado.

     

        A mi pregunta directa: « ¿Qué probabilidades tengo de curarme en el extranjero, podría cuidarme en Rusia sin abandonar mi labor?», los médicos y sus ayudantes, el facultativo del Comité Central, camarada Abrossov, otro médico comunista y el director del hospital del Kremlin, me respondieron simplemente que los sanatorios rusos no podrían ayudarme en nada, que sólo debía confiar en un tratamiento en Occidente. Añadieron que si seguía sus instrucciones no dudaban que aún podría trabajar durante un período prolongado.

     

        Durante el espacio de unos dos meses, la Comisión Médica del Comité Central (a pesar de haber ordenado por su propia iniciativa la consulta) no hizo ninguna gestión conducente a mi viaje al extranjero o a mi tratamiento aquí. Antes al contrario, la farmacia del Kremlin, que siempre me había facilitado los medicamentos ordenados por prescripción facultativa, recibió la orden de no hacerlo. Me vi privado, pues, de hecho, de la obtención de medicamentos gratuitos que siempre había disfrutado. Me vi obligado a comprar los medicamentos indispensables en las farmacias de la ciudad. Parece ser que esto acaeció cuando el grupo gobernante empezó a ensayar con los camaradas de la Oposición su política de «Herir a la Oposición en el vientre».

     

      Mientras mi salud me permitió seguir trabajando, presté a esto poca atención; pero cuando empecé a empeorar, mi esposa se dirigió a la Comisión Médica del Comité Central, y en particular al doctor Semashko, que públicamente ha llegado siempre a los mayores extremos por poner en práctica su fórmula de «conservar a los veteranos» No obstante, la cuestión se siguió demorando y lo único que pudo conseguir mi esposa fue un extracto de la decisión de la junta de médicos. En este extracto se enumeran mis enfermedades crónicas y se dice que los médicos insisten en que se me debía enviar al extranjero, «a un sanatorio como el del doctor Friediander», por un período que podría llegar a un año.

     

        Mientras tanto, hace nueve días tuve que guardar cama definitivamente a causa de la agudización y el agravamiento (como ocurre siempre en estos casos) de todas mis dolencias crónicas, y en particular de la más terrible, de mi inveterada polineuritis, que ha vuelto a agudizarse obligándome a sufrir dolores insoportables e impidiéndome incluso andar. Durante estos nueve días he permanecido sin ningún tratamiento, y la cuestión de mi viaje al extranjero no ha sido decidida. Ninguno de los médicos del Comité Central ha venido a verme. El profesor Davidenko y el doctor Leviné, llamados a mi cabecera, me prescribieron unas cuantas bagatelas que evidentemente no podían servirme de nada y reconocieron que «nada podía hacerse» y que mi viaje al extranjero era de toda urgencia. El doctor Leviné le dijo a mi esposa que la cuestión se demoraba porque la Comisión médica creía evidentemente que mi esposa querría acompañarme «lo cual resultaba demasiado costoso». Mi esposa contestó que, a pesar del lamentable estado en que me encontraba, no insistía en que me acompañara ella ni nadie. Entonces el doctor Leviné nos aseguró que en ese caso la cuestión quedaría resuelta en seguida. El doctor Leviné me ha repetido hoy que los médicos no podían hacer nada, que el único recurso que quedaba era mi inmediata marcha al extranjero. Por la tarde el médico del Comité Central, camarada Potiomkin, le ha notificado a mi esposa que la Comisión médica del Comité Central había decidido no enviarme al extranjero sino cuidarme en Rusia. El motivo era que los especialistas insistían en un prolongado tratamiento en el extranjero, por considerar inútil una breve permanencia, y que el Comité Central sólo concedería para mi curación mil dólares como máximo, siendo imposible conceder más.

     

          Hallándome recientemente en el extranjero, recibí una oferta garantizando veinte mil dólares de derechos por mis memorias; pero teniendo en cuenta que habría de someterlas a la censura del Politburó, y sabiendo cómo se falsifica en nuestro país la historia del partido y de la revolución, no quise colaborar en semejante falsificación. Toda la censura del Politburó hubiera consistido en no tolerar una apreciación verídica de los personajes y de sus actos, ni de un lado ni de otro: ni de los líderes auténticos de la revolución ni de los que actualmente se encuentran investidos de esta dignidad. Por consiguiente, ahora no puedo ponerme en tratamiento sin recibir dinero del Comité Central, el cual, con mis veintisiete años de actuación revolucionaria, cree que es posible valorar mi vida y mi salud en una cantidad no superior a mil dólares.

     

          Por esta razón digo que ha llegado el momento en que es necesario poner término a esta vida. Bien sé que la opinión predominante del partido es contraria al suicidio; pero creo que nadie que comprenda mi situación ha de censurarme por ello. Si me encontrara en buen estado de salud tendría fuerzas y energía para luchar contra la situación creada en el partido; pero en el estado en que me encuentro no puedo tolerar una situación en que el partido presta su mudo consentimiento a la exclusión de usted de sus filas, aunque estoy absolutamente seguro de que tarde o temprano ha de producirse una crisis que obligará al partido a expulsar a quienes le han conducido a semejante ignominia. En este sentido, mi muerte es una protesta contra los que han conducido al partido a tal situación que no puede reaccionar de ningún modo contra este oprobio.

     

          Si puede permitírseme comparar una cosa grande con otra pequeña, diré que el importantísimo acontecimiento histórico que constituye su exclusión y la de Zinoviev, exclusión que ha de iniciar inevitablemente un período termidoriano en nuestra revolución, y el hecho de que yo me vea reducido, después de veintisiete años de actuación revolucionaria en puestos responsables del partido, a una situación en que no me queda otro remedio que alojarme una bala en la cabeza, son dos hechos que ilustran una misma cosa: el régimen actual que reina en nuestro partido. Y estos dos acontecimientos, el pequeño y el grande, tal vez despierten al partido y le hagan detenerse en el camino que le conduce a Termidor.

     

          Querido León Davidovich, estamos unidos por diez años de trabajo en común, y creo también que de amistad personal, y esto me da derecho a decirle en este momento de despedida lo que juzgo en Usted una debilidad.

     

          Jamás he dudado del acierto de su Opinión, y bien sabe que desde hace más de veinte años, incluso desde la cuestión de la «revolución permanente», he estado siempre a su lado. Pero siempre me ha parecido que le faltaba a usted la inflexibilidad, la intransigencia de Lenin, su resolución de continuar la tarea solo a ser preciso por el camino que él indicaba, seguro de una mayoría futura, seguro del futuro reconocimiento unánime de la justeza de ese camino. Siempre ha tenido usted razón políticamente, empezando desde 1905, y frecuentemente le he dicho que yo mismo le he oído reconocer a Lenin que en 1905 no era él quien estaba en lo cierto, sino usted. En presencia de la muerte no se miente, y ahora le repito lo dicho.

     

            Pero frecuentemente usted ha renunciado a su certera posición en favor de un acuerdo, de un compromiso cuyo valor ha sobreestimado. Eso era un error. Vuelvo a repetirle que políticamente ha estado siempre en lo cierto, y que ahora lo está más que nunca. Algún día lo comprenderá el partido y la historia se verá obligada a reconocerlo. Por lo demás, no se descorazone si alguno le abandona hoy y sobre todo si la mayoría no se pone de su parte tan pronto como todos quisiéramos. Usted está en lo cierto; pero la seguridad del triunfo de su opinión estriba precisamente en una intransigencia estricta, en la más severa rigidez, en la denegación de todo compromiso, cosas que constituían siempre el secreto de los triunfos de Ilich.

     

          Más de una vez he querido decirle esto; pero no me he decidido a hacerlo hasta ahora, en el momento de decirle adiós.

     

        Le deseo energía y valor iguales a los que siempre ha demostrado, y una rápida victoria. Abrazos. Adiós. Suyo.

     

        AdolfJoffé 

     

    P. D. — Le he escrito esta carta durante la noche del 15 al 16, y hoy, 16, María Mijailovna ha ido a la Comisión médica a insistir en que me envíen al extranjero, aunque sólo sea por uno o dos meses. Allí le han respondido que, a juicio de los especialistas, una estancia breve en el extranjero sería completamente inútil. Le han dicho que la Comisión médica había decidido trasladarme inmediatamente al hospital del Kremlin. Así, pues, me niegan  
    hasta un breve viaje para atender a mi salud, aun cuando todos los médicos están de acuerdo en que una cura en Rusia es inútil y no me servirá de nada.

     

        Adiós, querido León Davidovich. Sea fuerte. Necesita serlo y ser enérgico también. Y no me guarde rencor. 

    Pellízquenme, que estoy soñando_ Carta de Michael Moore_ traducción de Manuel Talens

     

    Pellízquenme, que estoy soñando

    Carta de Michael Moore

     

    traducción de Manuel Talens

     

    ¿Quién de entre nosotros no se ha quedado sin habla? Brotan lágrimas de alegría, de alivio. ¡Qué enorme y aplastante avalancha de esperanza en una época de profunda desesperación!

     

    En una nación que fue creada sobre el genocidio y luego creció a expensas de esclavos, éste ha sido un momento inesperado, espeluznante en su sencillez: Barack Obama, un hombre bueno, un negro, dijo que traería el cambio a Washington y a la mayoría del país le gustó la idea. Los racistas estuvieron presentes durante toda la campaña y también en la soledad del voto, pero ya no son la mayoría y nuestra generación va a asistir al fracaso de su odio.

     

    La pasada noche fue también testigo de otra importante primicia. Nunca antes en nuestra historia habíamos elegido como presidente a un candidato contrario a la guerra en tiempos de guerra. Espero que el presidente electo Obama recuerde esto cuando tenga la tentación de intensificar la guerra en Afganistán. La fe que ahora tenemos se disolverá si olvida el argumento principal con el que derrotó a sus contrincantes demócratas en las primarias y luego a un héroe de guerra en las elecciones generales: el pueblo de Usamérica está harto de guerra. Harto y cansado. Y ayer lo gritó fuerte y claro.

     

    Han tenido que pasar 44 años antes de que un candidato demócrata obtenga el 51% del voto. Eso ha sido así porque a la mayoría de los usamericanos no les han gustado los demócratas. Saben que rara vez tienen agallas para hacer lo que deben o para defender a esos mismos trabajadores a quienes dicen apoyar. Pues bien, he aquí su oportunidad. Se la han ofrecido en bandeja al votar a un hombre que no es un político de poca monta ni el eterno burócrata provinciano. ¿Se convertirá ahora en uno de ellos o los obligará a ser como él? Crucemos los dedos para opte por la segunda opción.

     

    Hoy celebramos este triunfo de la honradez contra el ataque personal, de la paz contra la guerra, de la inteligencia contra la fe del carbonero que vive convencido de que Adán y Eva se paseaban sobre dinosaurios hace sólo 6.000 años. ¿Cómo será eso de tener un presidente con cerebro? La ciencia, desterrada durante ocho años, regresará. Imaginen lo que puede suceder si respaldamos a las mentes más preclaras de nuestro país cuando traten de curar la enfermedad, de descubrir nuevas formas de energía y de trabajar para salvar el planeta. Lo sé, estoy soñando, pellízquenme.

     

    También podríamos ser testigos de un tiempo refrescante, de ilustración y creatividad. Las artes y los artistas no serán considerados como el enemigo. Quizá se explore el arte para descubrir las verdades más trascendentales. Cuando el presidente Franklin Delano Roosevelt fue elegido por abrumadora mayoría en 1932, lo que siguió fue Frank Capra y Preston Sturgis, Woody Guthrie y John Steinbeck, Dorothea Lange y Orson Welles. Durante toda la semana los medios me han estado haciendo la siguiente pregunta: "Oye, Mike, ¿qué vas a hacer ahora que ya no está Bush?" ¿Están bromeando? ¿Cómo será eso de trabajar y crear en un ambiente que alienta y apoya el cine y las artes, la ciencia y la invención y la libertad para que cada uno sea lo que quiera ser? ¡Que mil flores florezcan! Hemos iniciado una nueva era y, si se me permite que resuma nuestro pensamiento colectivo de esta nueva era, helo aquí: todo es posible.

     

    ¡Un usamericano de origen africano ha sido elegido Presidente de este país! ¡Todo es posible! Podremos arrancar nuestra economía de las manos de los ricos irresponsables y devolvérsela a la gente. ¡Todo es posible! Cualquier ciudadano podrá tener atención sanitaria asegurada. ¡Todo es posible! Podremos impedir que se derrita el hielo polar. ¡Todo es posible! Quienes han cometido crímenes de guerra serán juzgados. Todo es posible.

     

    No nos queda mucho tiempo. Hay tanto trabajo por hacer. Pero ésta es la semana que se nos ha concedido a todos nosotros para deleitarnos con este gran momento. Seamos humildes. No tratemos a los republicanos de nuestro entorno como ellos nos han estado tratando los ocho años pasados. Mostrémosles la gracia y la bondad que Barack Obama ha transmitido durante toda la campaña. Incluso si recibió todos los insultos habidos y por haber, se negó a bajar a las cloacas y a responder con cieno. ¿Podremos seguir su ejemplo? Será difícil, lo sé.

     

    Quiero dar las gracias a todos los que ofrecieron su tiempo y su dinero para que esta victoria fuese posible. Ha sido un largo camino y el daño que se le ha hecho a este gran país es enorme, por no mencionar a los muchos que han perdido su trabajo, que han dado en bancarrota a causa de los gastos médicos o que han sufrido al ver cómo a un ser querido lo enviaban a Iraq. Ahora, trabajaremos para reparar ese daño. Y no será fácil.

     

    ¡Pero qué magnífica manera de empezar! Barack Hussein Obama, el presidente número 44 de Usamérica. ¡Fantástico! Lo digo en serio: ¡Fantástico!

     

    Fuente:

    http://www.michaelmoore.com/words/message/index.php?id=240


     

    Michael Moore es cineasta usamericano.