Pueden ingresar a esta direccion de color azul y ver cual es el consulado mas cerca de tu ciudad sin importar tu ubicacion podrias ayudar con la poblacion afectada. Gracias y si eres bloggers. spacero . webmaster y lees este mensaje y no puedes ayudar con material recopila esta informacion y pegalo en algun lugar especial de tu sitio en la red y sera de una gran ayuda solo asi podrias ayudarnos.
Los gobiernos de Latinoamérica y Europa y Estados Unidos anunciaron el jueves envíos de ayuda y expresaron su pesar al Perú por el terremoto que afectó gran parte de su territorio en la víspera y desde muchas capitales de nuestro continente americano las manifestaciones de solidaridad no se hicieron esperar y dejaron a un lado recientes desacuerdos politicos y apoyan activamente al Peru , el resultado es tragico y hay mucha gente que necesita ayuda humanitaria. aun no se han removido escombros por faltas de maquinarias y cargadores frontales, esto recien es el empiezo y podrias ayudar a atenuar el terrible resultado en sus respectivas embajadas.
En todos los paises del mundo y capitales y ciudades importantes de cada pais hay un consulado o embajada de la republica independiente del Peru alli puedes hacer tu ayuda con lo mas sencillo , sera recibido con un gran alivio por la poblacion afectada.
Embajada de Perú en España
C / Principe de Vergara, 36 - 5º Planta, 28001 Madrid
Telf.: +34 31 431 42 42 / Fax: +34 91 577 68 61
Embajador: Armando Lecaros de Cossío, Extensiones 100 / 103 / 106
Horario: 09:00 a 13:00 y de 15:00 a 18:00
Jurisdicción: En las Comunidades Autónomas de Madrid, Castilla- León, Castilla- La Mancha, Extremadura y La Rioja (Provincias de Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid, Zamora, Albacete, Ciudad Real y Cuenca, Guadalajara y Toledo; y Badajoz y Cáceres).
Puede ejercer funciones consulares en los casos provenientes de Guinea Ecuatorial
Consulado general en Barcelona
Avenida de Roma 157, 1ra planta, Barcelona, 08011
Horario: 09:00 - 17:00 hs.
Telef.: +34 93 415 49 99 / Fax: +34 93 237 46 34
Telef. De emergencias: +34 93 4156831
Cónsul general: Ministro: Augusto Thornberry Naggy
Jurisdicción: Provincias de Vizcaya, Alava, Guipuzcoa, Cantabria y Asturias.
Consulado Honorario en Palmas de Gran Canarias
Av. José de Meza y López Nº 1-9º-Z, Atico, Las Palmas de Gran Canaria, 35006
Telf.: +34 28 23 22 75 / Fax: +34 28 23 22 75
Horario: 09:00 - 13:00 Hs.
Cónsul honorario: Sr. Vicente Martín Angles
Numerosas víctimas quedan entre los escombros, las casas están destrozadas, no hay luz y los hospitales están desbordados. Así de desoladora se muestra la ciudad de Pisco, una de las poblaciones más afectadas por el seísmo de magnitud 8 en la escala de Richter que sacudió el miércoles Perú. El último balance, facilitado por la ONU, sitúa en 450 el número de personas que han perdido la vida y más de 1500 los heridos. Según las autoridades, la ciudad de Pisco, de 130.000 habitantes, ha resultado dañada gravemente en un 70%.
En estos momentos, las labores se centran en la desesperada búsqueda de supervivientes sin servicios básicos y problemas de comunicación. Los departamentos más afectos, el de Ica y Cañete, han sido declarados zona de emergencia por el gobierno. Los equipos de rescate trabajan contrarreloj, especialmente en Ica y Pisco, y se hace todo lo posible para hacer llegar a la mayor brevedad la ayuda humanitaria.
Desde Lima han partido varios aviones hacia la zona más afectada con varias toneladas de comida, mantas, tiendas de campaña y medicamentos, y su distribución será coordinada desde el área de la catástrofe. Además, se creará un puente aéreo con la capital para trasladar a los heridos con el fin de no saturar los hospitales de esta región.
El presidente peruano, Alan García, ha pedido la colaboración de las empresas y a los ciudadanos para ayudar en las labores de rescate. Una de las prioridades es restablecer el servicio de agua potable, para lo que ha solicitado grupos electrógenos para hacer que funcionen los pozos que pueden suministrar el agua a los damnificados. García también ha señalado que esperan que el suministro eléctrico vuelva a las 12.00 hora local.
Según el balance oficial provisional hay 450 muertos, aunque el cuerpo de Bomberos ha señalado que esta cifra podría llegar a los 500. Alrededor de 200 muertos son de Pisco. Además, hay más de 1.500 heridos.
El primer ministro peruano, Jorge del Castillo, ha expresado el temor a que el balance final alcance cifras muy superiores, puesto que aún no se ha podido contactar con algunas regiones afectadas. Según el instituto sismológico de Perú y debido al origen del temblor, se en un primer momento se emitió una alerta de tsunami, que posteriormente se levantó.
Por otro lado, desde que se produjera el primer temblor, se han sentido en Perú unas 340 réplicas, la última a las 16.30 hora peninsular, cuya intensidad fue de magnitud 5,1 en la escala abierta de Richter, según el Instituto Geofísico de Perú.
El terremoto, cuyos temblores se sintieron durante casi dos minutos, tuvo su epicentro en el mar, a 47 kilómetros de profundidad y a una distancia de 169 kilómetros de Lima. La capital y las ciudades de Pisco, Chincha e Ica han sido las más afectadas por uno de los seísmos más fuertes de las últimas décadas en Perú.
Por problemas en el servicio telefónico y una gran congestión en las líneas, las emisoras de radio se han convertido en un medio de enlace entre los peruanos que llaman desde distintos lugares del país para tener noticias de sus seres queridos. El nerviosismo y la desesperación reina entre la población que, junto a los equipos de rescate, buscan a supervivientes entre los escombros.
Como consecuencia del sismo, la Bolsa de Valores de Lima ha sufrido un desplome del 6,89%, la segunda mayor caída del año, mientras el aeropuerto internacional Jorge Chávez de Lima ha reanudado su actividad, después de que desde la noche del miércoles se suspendieran todos los vuelos nacionales y algunos internacionales.
Iglesias llenas, prisiones vacías
Las ciudades más afectadas son Chincha, Pisco e Ica, las tres cercanas una de otra y situadas a unos 300 kilómetros al sur de Lima. En Ica, se derrumbó una iglesia y numerosas casas, mientras que en los edificios más elevados se han abierto grietas. En Pisco también ha caído parte de una iglesia con fieles dentro. "Estamos recuperando gente. Estaban en plena misa y eso produjo muchas víctimas, pues el edificio se cayó completamente. Ya encontramos supervivientes y seguimos trabajando en ello", ha dicho Luis Felipe Palomino, titular de Defensa Civil.El terremoto ha causado en Ica un apagón que aún dura y las comunicaciones se han visto muy afectadas, no sólo en esta zona sino en todo el país, por la caída de cables y el derrumbe de puentes.
Tanto el departamento de Ica como la provincia de Cañete, perteneciente a Lima, han sido declarados en estado de emergencia. También se mantiene el estado de alerta en todos los hospitales y centros de salud del país, ordenándose a los médicos que no se muevan de los centros. Incluso un sindicato médico ha desconvocado la huelga que mantenían desde hace unos días.
Los habitantes de Chincha, una pequeña ciudad situada 40 kilómetros al norte de Pisco, se refugiaron en los cerros que rodean a la población y pasaron allí la noche a la espera de ayuda.
Por otra parte, al menos 600 presos se fugaron de una cárcel de la ciudad de Chincha, a unos 200 kilómetros al sur de Lima, después de que el fuerte terremoto derrumbara las paredes del recinto, han confirmdo fuentes oficiales. En declaraciones a la agencia oficial Andina, el vicepresidente del Instituto Penitenciario de Perú (INPE), Manuel Aguilar, ha dicho que de los reos fugados del penal, llamado Tambo de Mora, por ahora solamente han sido localizados 29.
Caos en el Peru. Gracias al pais mas pobre de America Latina
En Lima se vivieron escenas de pánico después de dos minutos de temblores. Ante la alerta de tsunami, incluso se llegó a ordenar la evacuación del barrio de la Punta, cerca el puerto de Callao, dado que se encuentra al nivel de la costa. En Lima no funcionan los teléfonos, ni fijos ni móviles, aunque se mantiene el suministro de agua y luz.
Las familias limeñas se echaron a las calles ante la gran magnitud del terremoto desde las oficinas, ministerios y viviendas, lo que creó un escenario de pánico que pocos recuerdan en la capital.
Perú se sitúa en una zona de intensa actividad sísmica, puesto que está junto a la placa de Nazca que empuja bajo el Pacífico la placa continental suramericana, provocando frecuentes terremotos. El último seísmo importante en Perú se produjo en 2001 en la ciudad de Arequipa, al sur, causando 96 muertos. No obstante, el del miércoles es el más grave que ha azotado Perú en los últimos 50 años.
La comunidad internacional se moviliza para ayudar a Perú
Son ya numerosos los países que están ofreciendo ayuda y recursos a Perú tras el devastador terremoto.
El primer país en colaborar ha sido Bolivia, el país más pobre de Suramérica, que ya enviado un avión con 12 toneladas de medicinas y alimentos como azúcar, arroz, harina y aceite, además de 15 voluntarios del grupo de búsqueda y rescate.
Asimismo, Naciones Unidas ha movilizado casi un millón de dólares en ayuda por parte de varias agencias del organismo mundial, y su Programa Mundial de Alimentos enviará a las víctimas del terremoto 500.000 dólares en alimentos que ya se encuentran en el país. Además, está preparando otros envíos. Por su parte, la Cruz Roja Internacional está enviando dos aviones con cargamentos de ayuda y ha anunciado la entrega de 205.000 dólares para un fondo de emergencia.
Estados Unidos ha ofrecido asistencia en las labores de rescate, así como remoción de los escombros dejados por el seísmo. Colombia también colaborará en las tareas de rescate, además de enviar 15 toneladas de ayuda, incluyendo agua potable y alimentos. Por su parte, el Banco Mundial ha expresado su intención de participar en la reconstrucción de las zonas que sufrieron los mayores daños.
Chile y Argentina también han asegurado que enviarán aviones "Hércules" con ayuda humanitaria, y otros países de la región manifestaron su disposición a colaborar en lo que las autoridades peruanas soliciten.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha anunciado una donación de 200.000 dólares para proveer ayuda humanitaria a las víctimas del seísmo.
AUTOR: Andy Durgan es historiador, miembro de la Fundación Andreu Nin y autor del libro “El Bloque Obrero y Campesino (1930-1936).”
Andreu Nin nació en El Vendrell (Catalunya) en 1892. Maestro de profesión, después de pasar brevemente por el republicanismo, su interés por las cuestiones sociales le hizo ingresar en 1913 en el PSOE en Barcelona. Sin embargo, Nin tampoco se sintió totalmente cómodo con los socialistas. Su actitud en defensa de los derechos nacionales de Catalunya y su oposición internacionalista a la I Guerra Mundial le situó pronto en una posición contraria a la de la dirección de su partido.
Dos acontecimientos contribuirían a la radicalización de Nin: la Revolución Rusa y el gran auge de las luchas obreras en Catalunya. Impresionado por la gran combatividad del anarcosindicalismo, se afilió a la CNT en 1918. A finales de 1919 asistía como delegado al Congreso del PSOE y al de la CNT, ambos celebrados en Madrid. Sin embargo, cuando el Congreso socialista se negó a adherirse a la Internacional Comunista, Nin rompió con el PSOE y se dirigió seguidamente al Congreso de la CNT, que sí dio su apoyo a la nueva Internacional.
A consecuencia de la detención de un buen número de dirigentes de la CNT, Nin llegó a ser Secretario del Comité Nacional de la CNT a principios de 1921. Con él llegaron a la dirección otros militantes del sector más pro-comunista que conseguiría la adhesión de la CNT a la nueva Internacional Sindical Roja (ISR).
Nin formó parte de la delegación de la CNT en el Primer Congreso de la ISR en Moscú, pero no pudo regresar al Estado español al haber sido arbitrariamente implicado en el asesinato del primer ministro Eduardo Dato. Nin, entonces, se puso a trabajar para la ISR. Pronto se afilió al Partido Comunista soviético. Fue elegido, además, diputado del Soviet de Moscú.
En 1926, se alineó con la Oposición de izquierda, encabezada por Trotsky, en su lucha contra la burocratización del partido y los planteamientos de Stalin. Como consecuencia, Nin fue apartado de todos sus cargos en la ISR. Vivió en una situación de vigilancia permanente en Moscú y únicamente su condición de extranjero le salvó de ser detenido como muchos oposicionistas.
En el verano de 1930, Nin consiguió marcharse a Barcelona donde su capacidad de experto traductor le permitió sobrevivir. Y así, gracias a Nin, se publicaron en catalán por primera vez diversas obras clásicas de la literatura rusa.
Al llegar ayudó a organizar la oposición trotskista. En marzo del 1932, los trotskistas españoles se convirtieron en un partido con señas propias, la Izquierda Comunista de España (ICE), en vez de continuar con la ficción de ser una “fracción” del PCE. Esta decisión, y el rechazó más tarde de la ICE de la propuesta de Trotsky a sus seguidores de entrar en los partidos socialistas, significaría la casi ruptura con el trotskismo internacional.
Mientras tanto, Nin había vuelto a colaborar estrechamente con Joaquín Maurín, compañero desde los años 20, y ahora dirigente del Bloque Obrero y Campesino. Después de la derrota del movimiento revolucionario de octubre de 1934 se abrió un proceso que terminaría con la fundación del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) en septiembre de 1935.
El desarrollo político del ICE y del BOC durante los últimos cuatro años facilitó un acercamiento que posibilitaría la unificación de las dos organizaciones. Tanto el BOC como la ICE defendieron la centralidad del frente único contra el fascismo, el internacionalismo y la democracia obrera contra el estalinismo, la autodeterminación para las nacionalidades oprimidas y el mismo análisis de la revolución pendiente a nivel estatal.
El pensamiento de Nin
Los planteamientos de Nin, gracias a la experiencia acumulada en la ISR y a su conocimiento de la obra de Lenin, se sitúan muy por encima de lo que era el nivel medio de la producción teórica marxista española en aquellos años. Sus aportaciones más relevantes fueron en relación con la naturaleza de la revolución española, la cuestión nacional, el fascismo y los problemas de organización obrera.
Como Maurín, Nin estaba convencido de la incapacidad de la burguesía para llevar a cabo la revolución democrática y resolver los “problemas de la tierra, de las nacionalidades, de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, de la transformación del aparato administrativo burocrático del antiguo régimen y de la lucha contra la reacción.”
La pequeña burguesía, como clase, nunca podría tener la fuerza para dirigir sola una revolución. Sólo la clase trabajadora, con el apoyo de los campesinos y de sectores de la pequeña burguesía, podría imponer un programa verdaderamente democrático al mismo tiempo que abrir el camino hacia el socialismo. A pesar de la intensidad de las luchas populares durante 1931, una parte importante de las masas continuaba creyendo en la capacidad del gobierno republicano para introducir cambios reales. Plantear “reivindicaciones democráticas” era, según Nin, la mejor forma de debilitar aquellas ilusiones, porque los republicanos eran incapaces de satisfacerlas.
En el pensamiento de Nin fue central su visión de la cuestión nacional, expuesta más claramente en su libro “Los movimientos de emancipación nacional”, publicado en 1935. Aquí Nin explica el desarrollo histórico de los movimientos nacionales y reafirma tesis centrales del pensamiento de Lenin. Reivindica la defensa del derecho de autodeterminación y la importancia de la lucha por la libertad nacional entre los objetivos democráticos de la revolución, al mismo tiempo que condena el internacionalismo abstracto del los anarquistas y socialistas que no distinguían entre el nacionalismo opresor y oprimido. En el caso específico de Catalunya, Nin consideró que había que “enarbolar la bandera de la República Catalana, con el fin de desplazar de la dirección del movimiento a la pequeña burguesía indecisa y claudicante.”
El creciente peligro del fascismo sería otra de las preocupaciones centrales de Nin. Ya en 1924, como dirigente de la ISR, Nin había escrito uno de los primeros análisis del fascismo italiano. Su libro “Las dictaduras de nuestros días”, publicado en 1930 en respuesta a las críticas del líder de la derecha catalana, Francesc Cambó, contra la “dictadura soviética”, expone sus concepciones sobre la naturaleza del fascismo.
Consideraba que, si bien no existían en el Estado español las condiciones para un fascismo de masas típico como en Italia o Alemania, cada vez existían más posibilidades para el desarrollo de una variante local del fascismo, en la que el Ejército jugaría un papel fundamental. El análisis de Nin —y de Maurín— contrastó con la confusión de los anarquistas, que oscilaban entre la desconsideración del peligro fascista y la aplicación del término fascista a cualquier tentativa reaccionaria, y el PCE, que hasta 1934 tildaba a los socialistas de social-fascistas, incluso considerándolos como la amenaza más seria para la clase trabajadora.
Tanto para derrotar el fascismo como para avanzar hasta la revolución hacía falta la unidad obrera. Por eso, Nin saludó con entusiasmo la creación de las Alianzas Obreras durante 1934. Pero rechazó la estrategia del Frente Popular propuesta por el Comintern en 1935, porque significaba la subordinación de las organizaciones obreras a las de la pequeña burguesía. Insistió, como otros marxistas revolucionarios, en que el movimiento obrero, sin descontar la colaboración especifica con otras fuerzas, debe mantener su independencia política.
Guerra y revolución
Al estallar la Guerra Civil, Nin se convirtió en el máximo dirigente del POUM, dado que Maurín fue sorprendido en la zona fascista. En los pocos meses que le quedaban antes de ser asesinado, destacó su gran capacidad como agitador y dirigente revolucionario.
Como es bien sabido, el POUM defendía la estrecha conexión entre la revolución social y la guerra. Una posición que pronto tropezó con la de los sectores republicanos, principalmente del PCE-PSUC, que presentaban la guerra como una lucha para defender la democracia y la República. No obstante, como resaltó Nin: “Los objetivos concretos de la revolución democrática han sido realizados no por la burguesía liberal, la cual no los había podido materializar en cinco años, sino por la clase trabajadora, que los resolvió en pocos días con las armas en la mano”.
La revolución estaba en marcha en las fábricas, en el campo y en los frentes, sobre todo en Catalunya y Aragón, pero no existía un poder revolucionario. Un poder capaz no sólo de consolidar la revolución sino también de satisfacer las reivindicaciones de la pequeña burguesía y de superar los crecientes problemas económicos y militares con que se enfrentaba la República.
Para Nin no existió el “doble poder” como insistían los trotskistas, sino una fragmentación del poder. Para establecer un nuevo poder revolucionario era imprescindible la colaboración de los anarcosindicalistas. Nin reconocía la gran fuerza de la CNT y la FAl, “su formidable instinto de clase” que los había llevado a una “enérgica y audaz acción revolucionaria”. “Nosotros”, declaró Nin en abril de 1937, “estamos mil veces más cerca de los militantes de la FAI, que no son marxistas, pero que son revolucionarios, que de los del PSUC, que se denominan marxistas y no son revolucionarios.”
El problema era que la CNT se oponía a cualquier tipo de nuevo estado y, así, su revolución se limitaba a tomar el control de las fábricas y la tierra y a formar milicias sin ningún tipo de mando único. A pesar de todos sus esfuerzos para persuadir a la dirección anarquista a cambiar sus posiciones, el POUM se vio obligado más de una vez a seguir a la CNT. Éste fue el caso al establecerse en septiembre de 1936 el Consell de la Generalitat formado por todas las organizaciones antifascistas.
El hecho de que el programa económico del gobierno catalán fuera el mismo que Nin había escrito pocas semanas antes para el Consell d’Economía, hizo creer al POUM que el peso de las fuerzas revolucionarias continuaría vigente.
Nin, en representación del POUM, fue nombrado Conseller de Justícia y empezó a poner en práctica una profunda reforma del sistema jurídico. Su objetivo era, según sus propias palabras, “legalizar y recoger lo que han hecho las masas trabajadoras en la calle”. Entre otras cosas, Nin estableció los Tribunales Revolucionarios, introdujo los plenos derechos civiles para la juventud, un sistema libre de “casamiento civil” y legalizó el aborto.
Pero la obra reformadora de Nin en la Consellería de Justícia no duró mucho. Ya entonces las presiones para acabar con los experimentos revolucionarios iban en aumento. En diciembre, debido a la presión del PSUC y de los representantes del gobierno soviético, el POUM era excluido de la Generalitat. Nin señalaba que “la eliminación del POUM del Gobierno de la Generalitat tiene un profundo significado político [...]. Se nos quiere eliminar (de la Generalitat) porque somos fieles a la revolución proletaria. Porque defendemos intransigentemente las conquistas de la revolución.”
Contrarrevolución
El POUM se convirtió entonces en el primer blanco de las fuerzas que querían acabar con la revolución social en Catalunya. Su posición minoritaria lo dejaba en una situación mucho más vulnerable que la CNT.
Había otra razón por la cual el POUM estaba a punto de ser la primera víctima de la contrarrevolución: su oposición firme a la política del Comintern y sus protestas ante la liquidación de la vieja guardia bolchevique en la URSS. La campaña internacional del Comintern sobre los supuestos “crímenes” de los “trotskistas” como “agentes del fascismo” proporcionaba el contexto para denunciar al POUM.
Nin, como dirigente del POUM y viejo enemigo de la burocracia estalinista, fue sistemáticamente difamado. El diario de la “División Marx”, del PSUC, por ejemplo, declaraba que Nin nunca había trabajado porque siempre había “cobrado de Hitler”. El POUM no se consideraba “enemigo de la URSS”. Nin aprobó con entusiasmo la llegada de la ayuda militar rusa, aunque añadió: “esta ayuda tenía que haber venido, como decíamos nosotros, hace más de dos meses, y la situación actual habría sido muy diferente”. Para el POUM, la mejor manera de defender a la URSS era extender la revolución y acabar así con su aislamiento del primer Estado obrero.
El POUM tampoco era trotskista; aunque siempre defendiera el papel de Trotsky como dirigente revolucionario. De hecho, el viejo bolchevique y sus seguidores sometieron al POUM a unas críticas muy rigurosas durante el transcurso de la guerra.
La ofensiva contra la revolución culminó con los llamados “Hechos de mayo” en Barcelona. Como explicó Nin, el POUM prestó su “solidaridad activa al movimiento, aun sabiendo de antemano que no podía triunfar”. La capitulación de la CNT en mayo 1937, dejó el POUM en una posición muy vulnerable. La campaña estalinista contra Nin y su partido se intensificó, culminando en su ilegalización, acusado de haber organizado el putsch de mayo y de ser una organización infiltrada por espías del enemigo.
El 16 de junio de 1937 se presentaron en la sede central del POUM agentes policiales enviados desde Madrid, y detuvieron a Nin. En compañía de agentes de la policía secreta soviética, fue llevado finalmente a una prisión privada de Alcalá de Henares. Allí, después de ser torturado en un intento de hacerle “confesar” sus “crímenes”, fue asesinado. Por su parte, la prensa comunista oficial publicó noticias sobre “la fuga del bandido Nin con la ayuda de un comando fascista”. El asesinato de Nin causó una gran conmoción, y la consiguiente campaña internacional libró, seguramente, a los otros dirigentes del POUM de un final semejante.
La muerte de Nin se ha convertido en un símbolo de la derrota de al Revolución Española, derrota que acabó no solamente con las aspiraciones de cientos de miles de trabajadores, sino que, en último terminó, abrió el camino a la victoria fascista.
Andy Durgan es historiador, miembro de la Fundación Andreu Nin y autor del libro “El Bloque Obrero y Campesino (1930-1936).”